Advertencia: esto es banal, mejor no lo lean

 

Esto de la comprensión de lo que uno escribe y de lo que uno lee es también responsabilidad de uno, claro.

Si yo escribo algo —por ejemplo, esto— mi parte del contrato me obliga a intentar explicar qué quiero decir, evitando ambigüedades (salvo que pretenda algún efecto literario, Dios me guarde). Puede que lo que quiera decir no merezca la pena, por supuesto, pero esto no importa a estos efectos. Puede también que crea que lo que pienso está bien definido y no lo esté. Puede que sea torpe y sea incapaz de exponer con claridad eso que en mi mente es cristalino. Finalmente, puede que no me atreva a escribir lo que pienso realmente y decida dejar abiertas puertas que pueda cerrar indignado si alguien se molesta.

Si yo leo algo  —por ejemplo, esto— mi parte del contrato me obliga a leer lo que el autor escribe. A veces leemos mal por simple ineptitud. A veces decidimos leer más de lo que el autor dice, porque creemos tener la habilidad de deducir de lo escrito más de lo que se pone, aunque en realidad estamos volcando nuestros prejuicios. A veces, simplemente, decidimos leer mal, obviando lo que nos estropea esa mala lectura y añadiendo lo que la favorece.

Con los deshonestos hay que desechar la discusión honesta. Como mucho, si uno tiene ganas y capacidad, puedes intentar embrearlo y llenarlo de plumas.

En el resto de los casos, uno hace lo que puede.

Así —por ejemplo, aquí— el autor quizás dio por sentado que las coñas en su cabeza serían obvias —por ejemplo, esta entre unas cuantas: «Bien, espero que con mi redacción alternativa ya se entienda mejor»— cuando, q.e.d., no lo son.

En cuanto a las malas interpretaciones de los lectores, qué puedo decir: yo, que soy un tipo inteligentísimo y habilidosísimo lector, aunque a veces algo descuidado, he llegado a criticar a alguien por una afirmación inexistente y luego recular avergonzado, después de que me hayan sujetado la cabeza como a un escolar embrutecido, y me hayan obligado a leer de nuevo, una y otra vez.

Así me gustaría hacer a veces con mis inteligentísimos lectores, pero sería incivil.

 

Anuncios