Los Franco

 

Esta noticia es un monumento al dislate.

1.- El titular:

Es falso. Y no crean que lo sé porque soy omnisciente. Lo sé porque leo la noticia. Resulta que esas estatuas fueron retiradas en el siglo XVI cuando se sustituyó la parte del Pórtico que daba al exterior por la fachada actual. De hecho, al menos una de las estatuas del conjunto que se conserva está en manos privadas (la noticia no explica quién es su dueño, a lo mejor es una empresa de saneamientos y daría para un buen titular).

Los Franco poseen dos estatuas. Ellos dicen que compradas; el Ayuntamiento de Santiago dice que la mujer del dictador se las llevó por el morro. Ojo, el Ayuntamiento de Santiago había, se supone, comprado las estatuas en 1948, no crean que su propiedad es inmemorial. Los Franco dicen, además, que han adquirido por prescripción. Por el transcurso del tiempo, vamos. No puedo dar una opinión sobre el asunto de fondo, porque no lo conozco con el detalle suficiente, pero para eso están los jueces.

El asunto es que el titular dice que «los Franco» «ocultan» estatuas en «una inmobiliaria». Todo eso es mentira. «Los Franco» son siete herederos. Uno de ellos traspasó sus derechos (no sabemos si todos los derechos hereditarios o una parte o, más específicamente, una cuota parte de propiedad sobre las estatuas) a una sociedad. No sabemos cómo lo ha hecho, ya que se me ocurren varias fórmulas, pero a lo que importa, resulta que solo un Franco de siete ha traspasado algo (lo que provoca el retraso ya que hay que sustituir a una parte en el pleito).

También es mentira que «los Franco» oculten nada. Y, menos aún, «en su inmobiliaria». Lees la noticia y parece que las estatuas están en el sótano de «Pisos y fincas Franco, S.L.» y que nos acabamos de enterar de su existencia, cuando por lo que veo se sabe desde el primer momento que esas estatuas se las había llevado Carmen Polo y que están en el Pazo de Meirás.

2.- La entradilla:

Como ya he dicho, la propia noticia explica que «los Franco», transmutados en una séptima parte de «los Franco» aka «un nieto» solo una línea más abajo, no han traspasado las estatuas. Todo lo más habrán traspasado una séptima parte de las estatuas, si no ha sucedido que en realidad se ha traspasado una séptima parte de toda la herencia, lo que haría aún más falsa la entradilla.

3.- El descojone, digo el cuerpo de la noticia:

Es el descojone porque vean:

No me digan que no es para desbolarse imaginar al maestro Mateo no pudiéndose imaginar que dos de sus esculturas (ya sabemos que esto es mentira, pero a ver) terminarían en Prístina, S.L., una inmobiliaria propiedad de Francis Franco, nieto del dictador Francisco Franco. Aunque, considerando que el maestro Mateo vivió en el siglo XII, fijo que alucinaría imaginándose que el heredero de un mandamás fuese citado ante un plebeyo para responder por la adquisición de unas estatuas esculpidas por él.

Y no me digan que no tiene gracia que el periodista nos comunique que el juez del Juzgado de 1ª Instancia nº 41 de Madrid, al igual que el maestro Mateo, tampoco sabía que un señor había traspasado derechos sobre unos bienes muebles a una sociedad.

Digamos que la retórica del periodista es descojonantemente deficiente.

¿Y esto? ¿Qué me dicen de esto?

¿Y esto?

Puestos a decir gilipolleces, mejor haber dejado la ausencia de profecía en boca de las estatuas. Una de ellas seguro que era un profeta.

Anuncios