De titulares falsos y ministras relajadas

 

Veo este titular:

Me molesta mucho este titular. Transmite algo que no es cierto. La ministra no dice que van a rehacer el presupuesto porque saltárselo sea fácil. Ni siquiera lo dice en el corte que aparece en la noticia, en la que interesadamente no se incluye la pregunta. Más evidente es que no lo dice si la añadimos. Aquí está el corte con la pregunta.

Lo que dice la ministra es que, con unos presupuestos aprobados que incluyen un máximo de déficit, es posible después, y siempre que se haya aprobado un déficit superior tras la aprobación de los presupuestos, y sin necesidad de modificarlos, al aplicarlos, tener un resultado último de déficit superior. Es decir, no cumplir los presupuestos originales porque ya sabes que el déficit admitido y legal es más alto.

La clave es esa: la ministra no asume que, de no darse esa modificación de la ley de estabilidad —lo que permitiría que el Senado no vetase una modificación de los objetivos de estabilidad presupuestaria—, no vayan a ajustarse al 1,3%. Es decir, la ministra no dice lo que el titular afirma que dice.

Me molesta, además, porque, sin necesidad de manipular las declaraciones, el asunto es lo suficientemente grave —aunque bastante usual, por cierto—. Esas declaraciones, sumadas a los datos que se dan en el artículo son la prueba, en realidad, de que la ministra sabe perfectamente que van a presentar una ficción. Que los recortes adicionales los hará como sea y los sacará de cualquier lado, porque espera no tener que aplicarlos, una vez se dé vía libre a la reforma de la ley. Que, para entendernos, los presupuestos que van a sacarse de la manga son como la tesis del presidente, algo para justificar el expediente.

Como sabemos, lo de los presupuestos no suele tomarse con suficiente seriedad en este país nuestro. Y he leído que hay quien dice que lo de Montero no es muy diferente de lo de Montoro. Sí, una vez ejecutados los presupuestos —considerando la naturaleza de predicción que se contiene en una ley así, ya que depende de estimaciones— resulta que siempre el déficit superior al previsto, nunca inferior.  Ya es mala suerte. Ahora bien, en esto de las comparaciones entre monteros y montoros, yo solo quiero recordar la desviación del último Gobierno de Zapatero: en 2011 —ya llevábamos tres años de crisis, no había sorpresa—, el compromiso era de un 6 %. A finales de noviembre de 2011 aún insistían en que lo iban a cumplir. Vean:

El déficit no fue dos puntos superior al comprometido en los presupuestos como dice Soraya Sáenz de Santamaría en el vídeo. Fue de un 3,64 % superior.

La ministra Salgado, socialista, a punto de irse, mentía a la nación y ocultaba una monstruosa desviación en el déficit.

Por eso me acojona tanto ver a la ministra Montero presumiendo, casi de chufla, de lo fácil que es gastar de más si se puede. Porque, cuando no podían, y cuando juraban que estaban cumpliendo, mentían como bellacos dilapidando el dinero de los españoles.

 

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