Los niños del Brasil

 

A las personas a las que he escuchado hablar peor de los andaluces es a andaluces. Y a las que he escuchado hablar peor de los españoles es a españoles. Y lo más gracioso del asunto es lo que siempre se olvida: que no solo no conocemos a todos los andaluces o españoles, sino que ni siquiera conocemos a una ínfima parte de ellos. Y esto es aplicable a todo el mundo.

Por eso esto es una sandez:

Además, ¿cómo van a ser todos los niños andaluces de diez? ¿Para que sirve una «nota» si todos los niños obtienen la misma? Una de dos, o el diez del señor Moreno equivale a la nota que obtiene el «peor» niño andaluz (lo entrecomillo porque no quiero ponerme a explicar qué significa peor) y los demás no obtienen mejor nota porque está prohibido —en cuyo caso, decir esto equivale a decir «todos los niños andaluces tienen mitocondrias»— o, en realidad, la peli Los niños del Brasil no se desarrolló en Brasil, sino en Andalucía, y todos los infantes andaluces son clones sometidos a un entorno absolutamente idéntico y controlado.

Bueno, hay otras dos opciones: la primera, que el señor Moreno no sabía lo que decía —pese a que fue un niño andaluz— por algún problema, transitorio o prolongado en el tiempo; la segunda, que se puso a hacer una acrobática felación colectiva a los andaluces profesores o con hijos.

Por las mismas razones, es insufrible leer a todos los que se empeñan en decir que García Tejerina insultaba a los andaluces, a los niños andaluces o a la patria andaluza. Yo creo que esa legión de indignados enfáticos saben perfectamente que no estaba insultando a nadie. Lo saben, pero les da igual. Que, acertada o no, que no lo sé, se estaba refiriendo a unos datos de los que deducía que, de media y conforme a unas determinadas pruebas, los niños andaluces de diez años han adquirido competencias equivalentes a otros más jóvenes de Castilla y León. Esto o es falso o es verdadero o está por ahí, entre medias, pero no es un insulto.

De hecho, la reacción de los indignados es o irracional o interesada. De la irracional no digo nada. Para qué. En cuanto al interés, el PSOE lleva décadas gobernando en Andalucía. Cuando se mencionan los elementos estructurales —algunos muy antiguos— que pueden explicar los niveles económicos y sociales de Andalucía, parece olvidarse que ese gobierno de décadas es uno de ellos. Sin embargo, una reacción habitual excluye de cualquier análisis la influencia de las políticas públicas en manos de la Comunidad Autónoma, es decir, en manos del PSOE, ¡precisamente para justificar que se siga votando a los que han aplicado esas políticas durante décadas, que, ahora sí, en esta elección sí, van a servir para reducir y eliminar las diferencias con otras zonas de España!

Es mágico: el PSOE siempre está en la oposición. Incluso en Andalucía. Salvo, por supuesto, cuando los datos son favorables.

Aunque también es cierto que uno comprende la depresión del votante andaluz. Menos mal que todos los niños andaluces son de diez. La solución está ahí. No hacer nada y que crezcan. Todo resuelto.

 

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