Chistes

 

El Gobierno va a solicitar que al menos un fiscal analice un vídeo de un humorista porque en él «desea» la muerte del presidente Sánchez. Desea de manera un tanto enrevesada, utilizando a un niño sobrado de peso al que se le mueren personajes favoritos. O el niño tiene mala suerte o goza de poderes sobrehumanos —como un X-men, su afecto mata a distancia—. También puede que el género sea otro, no el de superhéroes, sino el fantástico, y se cuente una historia de satánico nepotismo: existen los Reyes Magos, se dedican no al bien, sino al mal, el humorista lo sabe y el niño es un enchufado.

Frente a estas alternativas, se alza otra más prosaica: el humorista no desea realmente la muerte de nadie, los personajes favoritos del niño son Bob esponja y su abuelo, y los Reyes Magos son personajes de ficción (en cualquiera de sus versiones, como agentes satánicos o como intermediarios de la industria juguetera). Es decir, a lo mejor el humorista estaba intentando contar un chiste.

A esto va a dedicar su tiempo un fiscal, dentro de su horario laboral. Porque se lo ha pedido el Gobierno, mientras un montón de dirigentes socialistas hablan de líneas rojas.

Aunque, quién sabe, quizás todo sea un chiste del Gobierno y no lo hayamos pillado.

 

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Por lo visto, ha generado un enorme revuelo este artículo publicado en JotDown por un tal Manuel de Lorenzo. La indignación se ha mostrado especialmente entre los habitantes de la recóndita Asturias.

Siento ser yo el que tenga que revelar el engaño, ya que a veces se ha publicado en ese revista alguno de mis artículos; pero alguien ha de hacerlo: Manuel de Lorenzo no existe.

 

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