Hipócritas

 

Llevo tantos años escribiendo sobre la banalización de la violencia y del incumplimiento de la ley que, al releer antiguas entradas de mi blog, encuentro esparcidas las mismas ideas, año tras año.

Podría, hoy mismo, copiarlas, cambiando solo algún nombre propio. Vean esta, sobre María Antonia Trujillo, antaño diputada y ministra. Díganme si no podríamos aplicarlo a lo sucedido en Barcelona hoy mismo.

Sí, hoy. Lo maravilloso es que, también hoy, los que llevan décadas callando —en el mejor de los casos— o aplaudiendo toda esta basura cuando la esparcían «sus chicos» están empezando a poner el grito en el cielo porque vienen los fascistas.

Por lo visto querían que la fiesta fuera solo para ellos. Se olvidaban de que redactaron las invitaciones y las dirigieron a «gente que está hasta el gorro».

Enhorabuena, cabrones. Ya llaman a la puerta.