If (consideren puesto el emoticono irónico en el título)

 

Una vez más, en una universidad, unos tipos han impedido a un señor explicar cosas libremente porque el señor no les gustaba. Resulta que, además, el señor no solo estaba invitado, sino que es un académico que ha escrito sobre el asunto que se discutía. Vamos, que no es un pirado que apareció con una caja de frutas sobre la que alzarse y soltar un discurso anunciando el fin de los tiempos.

No es que esto sea nuevo. Siempre ha habido censores que prefieren que la gente que piensa diferente no diga ni mu, no sea que tengan que rebatir sus argumentos, con lo cansado que es esto. Censores a izquierda y derecha, ¿eh? Ya sabe uno que mucha gente está convencida de que lo que pasa hoy nunca ha pasado, pero qué va. Más viejo que el hilo negro. Todo lo más, con la invención del victimismo llorón, se ha perdido cierto espíritu deportivo. La peña no solo no te deja hablar, sino que después se pone a soltar hipidos y mocos por el daño que le hace tu simple presencia. Y esto sí que es francamente insoportable.

Por eso creo que hay hacer un trabajo de memoria y compasión. No vas a convencer, a los que no te dejan hablar, de que su religión no es la única verdadera. Es inútil dialogar con ellos, no porque dialogar esté mal, sino por un problema ontológico: ¿cómo cojones se dialoga con quien no te deja hablar? Puesto que la única estrategia viable con esta peña, como con cualquier tramposo, es la identificación y el aislamiento, es imprescindible empezar a señalarlos con nombre y apellidos. Por eso no comprendo que ese profesor mencione que una compañera suya alentó las protestas sin añadir que esa compañera es Doña Zutana de Tal, que enseña en tal sitio, y que tiene planeado ir a un par de conferencias de la susodicha con un megáfono para exponer moderadamente sus propios puntos de vista sobre la libertad de expresión. Sobre todo por si alguien se apunta a ese ejercicio pedagógico.

Antes he añadido compasión a la memoria. Me quiero explicar. Los censores llorones actuales tienen derecho a ser como los censores que los precedieron. Tienen derecho a la brea y a las plumas. A Newton. A que nos descojonemos en su jeta. A nuestro desprecio. Tienen derecho a las consecuencias de su violencia. Otra cosa sí que sería injusta. Vale que sean unos oligofrénicos totalitarios incapaces de entender la libre concurrencia de opiniones, pero que, con renuncia a nuestras responsabilidades, los dejemos en sus zonas seguras y libres de contactos impuros, y los obliguemos a tener que escuchar solo los regüeldos y ventosidades de sus hermanos y hermanas, esto sería una crueldad intolerable. Nada hay más digno en el hombre que su afán civilizatorio. Abandonar las zonas seguras de la moderación y los modales y adentrarnos en su fétida selva con una ropera toledana, dicho así en plan épico y para que no me entiendan. Ellos. Claro.

Espastaluego

 

A raíz de la decisión del Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea* ha aparecido una cosa llamada Spainexit o Spexit. Es bastante deprimente que no se haya optado por Españalida o Espadiós o Espachau, pero así es el mundo de hoy, dominado por el imperialismo yanqui. No sé dónde vamos a terminar.

En fin, al margen de la gilipolluá esa, que no requiere mucho más comentario, sí que me ha llamado la atención comprobar que mucha peña está respondiendo, con gracejo e inteligencia, que suponen que los promotores de la salida estarán de acuerdo en que si los españoles quisiéramos irnos de la UE, tendrían que votar todos los europeos y no solo los españoles. Venga, sí, lo de gracejo e inteligencia es ironía.

Este es el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea:

«1. Todo Estado miembro podrá decidir, de conformidad con sus normas constitucionales, retirarse de la Unión.

2. El Estado miembro que decida retirarse notificará su intención al Consejo Europeo. A la luz de las orientaciones del Consejo Europeo, la Unión negociará y celebrará con ese Estado un acuerdo que establecerá la forma de su retirada, teniendo en cuenta el marco de sus relaciones futuras con la Unión. Este acuerdo se negociará con arreglo al apartado 3 del artículo 218 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. El Consejo lo celebrará en nombre de la Unión por mayoría cualificada, previa aprobación del Parlamento Europeo.

3. Los Tratados dejarán de aplicarse al Estado de que se trate a partir de la fecha de entrada en vigor del acuerdo de retirada o, en su defecto, a los dos años de la notificación a que se refiere el apartado 2, salvo si el Consejo Europeo, de acuerdo con dicho Estado, decide por unanimidad prorrogar dicho plazo.

4. A efectos de los apartados 2 y 3, el miembro del Consejo Europeo y del Consejo que represente al Estado miembro que se retire no participará ni en las deliberaciones ni en las decisiones del Consejo Europeo o del Consejo que le afecten.

La mayoría cualificada se definirá de conformidad con la letra b) del apartado 3 del artículo 238 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.

5. Si el Estado miembro que se ha retirado de la Unión solicita de nuevo la adhesión, su solicitud se someterá al procedimiento establecido en el artículo 49.»

Dos cosas:

1.- ¿Dónde pone, en la Constitución Española, que para salir de la Unión Europea tengan que votar los demás ciudadanos de la unión, además de los españoles?

2.- ¿Dónde pone, en la Constitución Española, que una Comunidad Autónoma pueda «retirarse» de España de conformidad con lo que aparece en su Estatuto de Autonomía?

Por desgracia, España, como Reino Unido, podría salirse de la Unión Europea sin necesidad de cambiar su Constitución. Otra cosa que habrá que arreglar en el futuro, claro.

También es comprensible que los del gracejo y la inteligencia sigan sin querer enterarse, y mira que hemos leído sobre el brexit. Imaginad tener que cambiar, después de tantos años, la costumbre de taparse  los oídos con las manos mientras cantan himnos o emiten ruidos tribales, por la de leer y entender lo que leen.

 

*  Sobre la decisión del Tribunal no digo nada porque lo que tenía que decir lo he dicho en un artículo que creo que mañana se publicará en El Mundo.