Junqueras no es eurodiputado

 

El Tribunal Supremo ha resuelto el recurso de súplica de Oriol Junqueras. Lo ha hecho conforme a lo resuelto por el TJUE.

En este artículo y en esta entrada, ya advertí de algo que no se estaba considerando por casi nadie: que la prisión de un eurodiputado podía mantenerse si se pide el suplicatorio.

Lo dice el Supremo (porque lo dice el TJUE) hoy en el auto que resuelve la súplica:

Más adelante, el auto, tras reproducir la posición de las instituciones (incluido el Parlamento Europeo) sobre la inmunidad de los europarlamentarios, para dejar claro hasta qué punto era regular lo que se había resuelto por el propio Tribunal Supremo, reprocha —aunque acata lo decidido— que la interpretación novedosa suponga, pese a la remisión a la legislación interna de los Estados de la UE, que dicha legislación devenga inútil. Más aún, analiza la multiplicidad de respuestas de los diferentes Estados, para analizar la concreta inmunidad de desplazamiento al Parlamento Europeo para la formalización del mandato (que es la que conforme a la sentencia se configura como autónoma de las inmunidades previstas en las legislaciones internas).

Finalmente, el auto resuelve la estimación del recurso de súplica —aunque haya devenido carente de objeto—, pero especificando que procede el mantenimiento de la medida de prisión, que es lo que sostuve en los artículos citados, algo que es importante respecto de Puigdemont.

Pero, como la cuestión excede del recurso, ha dictado otro auto que resuelve la cuestión más en profundidad.

En él:

a) Se parte de Junqueras era eurodiputado desde la proclamación de electos.

b) Que gozaba de inmunidad para ir al Parlamento Europeo desde ese momento.

c) Que, no obstante, se podía mantener la situación de prisión si se pedía el suplicatorio. Porque, vuelvo a remitirme a mis artículos, solo así se puede entender la frase adversativa de la sentencia del TJUE: «Si el tribunal nacional competente estima, no obstante, que debe mantenerse la medida de prisión provisional tras la adquisición por el interesado de la condición de miembro del Parlamento Europeo, ha de solicitar a la mayor brevedad al Parlamento Europeo que suspenda dicha inmunidad». De hecho, se hace hincapié en que esto se considerará en el futuro para resolver cuestiones similares.

d) Que el juicio quedó visto para sentencia antes de que Junqueras fuera europarlamentario y que, es en ese momento procesal, en el que el propio TS plantea la cuestión prejudicial.

e) Que Junqueras no es preso preventivo, sino que ya está condenado, lo que, por ministerio de la ley lo convierte en ilegelible, lo que implica que se proyecte sobre él causa de incompatibilidad. Por tanto, ya no es eurodiputado.

f) Que la pena de prisión no esta en suspenso —lo está la de inhabilitación— por lo que esa incompatibilidad se produce desde el mismo día de la sentencia. Esto importa a los efectos de una posible inmunidad admitida por la Sala, conforme había sostenido la abogada del Estado.

g) Que la anulación del mandato depende exclusivamente de la legislación nacional, conforme al propio derecho europeo.

h) Que, por tanto, la Sala simplemente va a notificar a la JEC y al Parlamento Europeo que el mandato del señor Junqueras se ve afectado por causa sobrevenida de incompatibilidad.

i) Que no hay que pedir ninguna suspensión de la inmunidad al Parlamento Europeo, porque no hacía falta ningún suplicatorio para juzgar a Junqueras (como no lo hizo cuando fue diputado del Congreso): porque el suplicatorio no es preciso abierta la fase de juicio oral, en vía de recurso o para ejecutar la sentencia. Porque la lógica del suplicatorio es que no se perturbe al parlamento, algo que no ocurre cuando el enjuiciamiento es previo a la elección.

j) Por la misma razón, la nulidad de la sentencia que pedía el abogado de Junqueras no es conforme a derecho. Entre otras razones, porque aunque hubiera estado libre Junqueras la sentencia se debería haber dictado. A partir de aquí el TS entra a recordar incluso lo obvio:k) Por las mismas razones, el Tribunal Supremo no considera preciso acordar ni medida de libertad ni adoptar alguna de las soluciones que planteaba la abogada del Estado: Junqueras ya está cumpliendo una pena de prisión en firme. Además, se vuelve a insistir —a efectos dialécticos— en que es el propio TJUE el que ha decidido que se puede mantener una prisión como medida cautelar de un europarlamentario si se pide el suplicatorio.

l) Que la propia JEC ha apreciado la causa de incompatibilidad. Y que esta es una consecuencia ope legis de la sentencia del Tribunal Supremo (esto para los que siguen hablando de órganos administrativos).

Hay más. Es una resolución con enjundia y, como comprenderán, la tengo que juzgar acertadísima, ya que coincide al detalle con lo que sostuve previamente.

En las entradas previas dije que la pérdida por Junqueras de su condición de eurodiputado solo exigía una comunicación. Pues eso es lo que hace el Supremo: comunicarlo.

Por cierto, reitero lo que dije sobre la situación de Puigdemont:

«3.- Consta, contra él, desde antes de que fuera elegido para cargo alguno auto de prisión, que no se ha ejecutado por su fuga. Por tanto, si regresa a España, ese auto ha de hacerse efectivo y, una vez en prisión, el juez competente deberá decidir todo lo relativo a su situación personal. Incluso mantener la medida mientras se concede o no la suspensión de la inmunidad por el Parlamento Europeo. En todo caso, y salvo en lo relativo a la ejecución de una condena firme, todo lo demás que he expuesto antes sería aplicable.»

El Tribunal Supremo ya está anunciando que puede hacerlo.