Nunca digas de esta agua no beberé o este cura no es mi padre

 

Leo que Pablo Iglesias ha animado a los representantes de los agricultores a «apretar» porque tienen razón. No sé si Iglesias, tan entusiasta él del escrache, ha sufrido un episodio de eso que se llama desorden de personalidad múltiple y no ha caído en que esta vez podría terminar el asunto con un montón de oprimidos tractorizados rodeando el hotelito en el que reside con la señora ministra y su familia; o si tiene tanto hocico y su momento de epifanía actual es tan intenso que se la suda absolutamente lo que sus interlocutores puedan pensar; o si esto debe entenderse como una muestra de las preocupaciones de un auténtico hombre de Estado, al estilo de las que corrían por la cabeza del mariscal Mac Mahon cuando, en 1881, al serle presentado Camille Mortenol —oficial de marina, ingeniero, varias veces condecorado, negro guadalupeño, hijo de esclavo y primer alumno de su raza en la Escuela Politécnica de París— soltó aquello de: «Ah, ¿usted es el negro? Continúe así, continúe así« (*)

En fin, que no sé si cuando Iglesias dice «ah, ¿son ustedes los agricultores que dicen que el coletas come lubina y los agricultores en la ruina? Continúen así, continúen así» y los demás creemos que se chotea del personal, esto es consecuencia de nuestra incapacidad para siquiera vislumbrar las profundidades del pensamiento político-social de un gigante intelectual como él, pero el suceso —la mente escribe con renglones torcidos— me ha hecho recordar una historia que conozco de primera mano y que voy a relatar, con algunas modificaciones que introduzco por razones tanto artístico/literarias como preventivas. No obstante, les advierto de que lo que cuento a continuación está inspirado en personajes reales, como dicen en las pelis de sobremesa de Antena 3.

Ella era muy mona y en la España de los sesenta, muchas mujeres se casaban y no trabajaban. Así que, como era muy mona, se hizo novia de un joven que conducía un deportivo. A diferencia de las mujeres que se dedicaban a sus labores, en la España de los sesenta no había muchos jóvenes con deportivo. El joven era un «partido cojonudo». El menor de cuatro hermanos que iban a terminar siendo dueños de una empresa muy conocida por aquel entonces. Se casaron jóvenes, ella se prometía un matrimonio feliz y así lo preveían todos los de su entorno. Había hecho una gran boda, afirmaban deudos y amigos. Cuando murió el patriarca, la empresa pasó a los hijos. Uno de ellos se puso a cantar misa. Otro se dedicó al arte. Lo digo sin ironía. Incluso obtenía ingresos. Así que ambos renunciaron a dirigir la empresa y se conformaron con cobrar dividendos. Los otros dos tenían aspiraciones más prosaicas, y ya habían empezado a trabajar con el padre antes de su muerte. Sin embargo, desde ese momento sus trayectorias divergieron. Nuestro protagonista, el joven del deportivo, decidió que su lugar estaba en la cadena de montaje. Dio igual que sus hermanos, su mujer y todos sus parientes le preguntasen si se le había aflojado un tornillo. Estamos a mediados de los setenta y el joven se ha hecho comunista. Así que se calza un mono, cuelga el traje, renuncia a la administración y empieza a ensuciarse las manos en compañía de sus camaradas. A la vez que hace esto, continúa siendo dueño de una cuarta parte de la empresa y cobra dividendos. Cuando empiezan las huelgas, el joven del deportivo, ya no tan joven, se suma a ellas, protesta contra el patrón y pide aumento de sueldo. Es decir, protesta contra sí mismo. No se habla con los hermanos, ni va a las juntas. No cree en las vías intermedias ni en el eurocomunismo. Su mujer ha empezado a odiarlo —como lo odiará su numerosa prole según vaya creciendo—. Proclama que la única respuesta es la nacionalización de los medios de producción y que la empresa pase a ser, toda ella, de los trabajadores. Sus propios compañeros de trabajo empiezan a considerarlo un problema en la negociación con los jefes y a pensar que el tipo es una mezcla de jeta y gilipollas. La compañía empieza a tener pérdidas y ya no hay dividendos que repartir. Los otros hermanos deciden venderla cuando todavía pueden obtener un precio por ella. El hermano trabajador se opone de entrada y da por culo unos meses, pero al final, cuando se enfrenta a la tesitura de quedar en minoría en manos de personas con las que no ha cenado en nochebuena durante años, vende sus acciones como los demás y recibe su parte, empequeñecida por años de crisis. La esposa se dedica conscientemente a engordarlo, «a ver si así le da un infarto»,  según confiesa a sus allegados, pero el intento se revela como una tentativa inidónea de asesinato porque, aunque termina pareciendo un queso de bola, el exjoven del deportivo vive muchos años: Lo hace, por cierto, de las rentas que obtiene de la venta de las acciones, que no comparte con su mujer y sus hijos, a los que ha abandonado justo en ese momento. No puedo contarles gran cosa sobre su pensamiento político en estos años crepusculares, ya que el contacto con el resto de los miembros de su familia es prácticamente inexistente. Imagino que, como tantos idealistas, superó sus ingenuas creencias y evolucionó hacia posiciones más moderadas y complejas, compatibles con la vida de rentista.

(*) Algunos dicen que la anécdota es dudosa. ¡Qué sabrán ellos!

Können Tränen

 

Es muy difícil escoger un número favorito en la monumental Pasión según San Mateo de Bach. Es una obra tan repleta de jalones que el mejor consejo es siempre escucharla entera.

Sucede que a veces entro en bucle sin una razón definida y me paso días repitiendo un movimiento, un pedazo de música. Así ando con Können Tränen meiner Wangen, el número 52 de la Pasión. Es un aria para contralto. Pilatos se lava las manos, suelta a Barrabás y empiezan a azotar a Jesús; el alto, tras un recitativo que denuncia el atroz comportamiento, canta:

Können Tränen meiner Wangen
Nichts erlangen,
O, so nehmt mein Herz hinein!
Aber lasst es bei den Fluten,
Wenn die Wunden milde bluten,
Auch die Opferschale sein!

Si las lágrimas de mis mejillas
nada pueden obtener,
¡oh, tomad mi corazón!
Y que para los torrentes
que de sus heridas bondadosos brotan
sea él entonces el cáliz.

He escuchado muchas de las versiones disponibles, una y otra vez. Les traigo algunas. Empiezo con esta que incluye el recitativo previo.

Ya saben de la importancia que tienen, en esta obra, las parejas recitativo-aria como elementos de articulación e impulso de la narración. Este es un buen ejemplo. El recitativo (Erbarm es Gott!) es virulento. Afea a la humanidad, al contemplar al Cristo flagelado, su dureza de corazón, su impasibilidad, su ausencia de piedad. Lo hace a golpes de séptimas que se suceden en dirección dominante, sin establecer claramente ninguna tonalidad, incrementando la tensión hasta el entorno incluso de mi menor, y cuando parece que se avecina una cadencia en fa sostenido menor … … Bach modula enarmónicamente a tiempo para acabar en sol menor, deshaciendo la tensión bruscamente, sobre la súplica implorante «deteneos», requerimiento que parece provocar el cese del golpeteo de las cuerdas, esos latigazos obsesivos en forma de puntillo. Todo queda en suspenso, como exánime. El procedimiento final es tan rápido, tan inestable, que el oído y el corazón del oyente no saben bien donde se encuentran, y por eso funciona tan bien algo que puede sonar extraño, fuera de lugar, si no se escucha primero el recitativo. El aria —permítanme decirlo así— comienza al revés:

Los dos primeros compases son una típica conclusión cadencial. De hecho la conmovedora melodía que se inicia en los violines en el compás tercero finaliza precisamente con esos motivos descendentes, conclusivos:

Ese comienzo es una declaración, un programa. Tras la agonía de Cristo, azotado, y la súplica desatendida, las mismas cuerdas en las que los puntillos funcionaban como latigazos instalados sobre esas séptimas sucesivas, se convierten en un descenso, una interiorización y asunción del dolor, que mediante el procedimiento de fijar nítidamente la tonalidad en que terminaba el recitativo, sol menor, coadyuva al cambio psicológico. El oyente ya no pide que cese la tortura, sino que se ofrece, implorante, como receptáculo, como destinatario del sacrificio.

La eficacia de tan simple procedimiento es mágica. La melodía empieza a volar y asciende hasta ese «la» suplicante del cuarto compás (que funciona asombrosamente bien con un énfasis más o menos marcado; comparen la versión de Herreweghe con la de Richter) …

… que más tarde se invierte y se recoge en el do# grave, que actúa como sensible de la dominante (cumple esa función en la cadencia final en sol menor que reaparece con los motivos de los dos primeros compases).

El aria es maravillosa, repleta de exquisitez e intensidad contenidas. De momentos sublimes. Como el expresivo mordente con el que se inicia «O, so nehmt mein Herz hinein!» (oh, toma entonces mi corazón) o la reintroducción de la melodía en la segunda parte del aria en modo mayor cuando la voz pide transformarse en un cáliz que recoja la sangre de Cristo …

…, produciendo un momento de remanso que permite, al repetirse —y tras una inversión del motivo descendente de los violines, que pasa a ser ascendente—, que la misma figura melódica, de nuevo en modo menor (tras una modulación en la dirección subdominante y situada en una cuarta inferior), provoque una sensación simultánea de distensión y padecimiento que encamina el aria hacia su final:Un final en el que los violines, tras el calderón, por vez primera, doblan la voz, una tercera por debajo, y en el que la tonalidad inicial, sol menor, al ser recuperada, funciona como la dominante que prepara la cadencia en do menor que nos autoriza a descansar a la espera de nuevas pruebas.

He incluido ya dos versiones excelentes. Pero hay muchas más. Por ejemplo:

 

Sin embargo, mi alto favorita de la Pasión, Christa Ludwig, por decisión de Kemplerer canta esta pieza sublime de forma excesivamente premiosa, dejándola sin vida:

Lo que no modifica mi opinión, claro. Tanto sobre la belleza de este lamento, como sobre la inmarcesible calidad de Ludwig en esta obra, de una perfección y control absolutos, y de una profundidad emocional que creo no ha sido superada.

Lo demuestra aquí:

Pero este ya es otro cantar.

404 NOT FOUND

 

El presidente del Gobierno, hace una hora, ha calificado a Juan Guaidó como «líder de la oposición».

Hace un año, el mismo Gobierno de Sánchez reconoció a Guaidó como Presidente encargado de Venezuela.

No puedo decir que sea noticia que Sánchez mienta y falte a sus compromisos y a los propios compromisos asumidos como presidente del Gobierno de España sin molestarse siquiera en explicarlo oficialmente. No ha explicado ni uno solo de los bandazos que ha dado a lo largo de su carrera política. O se calla y se ríe, o simplemente cambia de conversación. Todos sabemos, también los que lo han votado, que Sánchez carece de palabra. Que nada de lo que sale de su boca tiene valor.

«No daré ni un paso atrás»

A menudo, cuando quiero conocer la situación concreta de un país acudo a una herramienta estupenda del Ministerio de Asuntos Exteriores: sus fichas de países. Están muy bien y, además, uno presume que están actualizadas. En esas fichas, naturalmente, aparecen los órganos de gobierno del país y quiénes los ocupan. Vean la ficha de, por ejemplo, Palestina:

Esta es la ficha de Venezuela.

Al menos el Ministerio de Asuntos Exteriores nos dice la verdad: Venezuela ha desparecido.

Como la vergüenza de Sánchez, si es que alguna vez la tuvo.

Culos con connotaciones eróticas

 

Esta noticia.

No es que yo sea muy partidario de eso de que sea ilícita la publicidad «sexista», salvo en casos extremos, pero, en fin, el argumento que se nos daba era obvio: es sexista cuando no viene a cuento. Cuando Muebles López pone como reclamo, sin más —o con algún eslogan refinado estilo «las mesas y los sofás más calientes»— a una mujer enseñando las tetas.

Y ya digo, de antemano, que casi nunca viene a cuento del todo. Que si aparecen personas muy atractivas (normalmente famosas) en los anuncios es porque nos están vendiendo una burra y proyectando que, de alguna manera, ese producto nos hará parecernos a ellos o, mejor aún, «conseguir» que gente como ellos nos haga caso. La cosificación está ahí, casi siempre presente. En ese conseguir. Por cierto, se suele olvidar que los cosificados sin recompensa somos los destinatarios (la o el modelo cobra pasta por poner su cuerpo), porque la cosificación no es solo sexual. La ilusión no se limita a provocarte la creencia burda de que puedes acceder a esos hombres o mujeres atractivos y de éxito, sino que te convierte (pobre bobo) en un objeto embalable que solo necesita un buen papel de regalo para pasar por lo que no es. Insisto, estas moralinas me van poco, pero a esto de extraer conclusiones podemos jugar todos.

Volviendo al meollo, si solo es admisible la publicidad que nos muestra el cuerpo de una mujer cuando se vincula con el producto, ¿cómo se puede entender que un juez diga?:

“La chica baja su cuerpo para coger otro libro, en un movimiento descendente y doblándose por la cintura, de forma que termina destacando el trasero“, explica el juez. En ese momento, el hombre que pasa junto a ella se detiene y la mira, gesto que una voz en ‘off’ se encarga de explicar: “Somos la razón por la que te giras al pasar“. Como broche final, la cámara enfoca el culo de una mujer mientras se dispone a mantener relaciones sexuales con un varón.

Y añada:

“El contexto en el que discurren los referidos fotogramas del vídeo denigra a la mujer: en el contexto del conocimiento, el saber y la inteligencia, no es ni la bibliotecaria que proporciona los libros a los usuarios de la biblioteca, ni la mejor alumna de algunos de los cursos que puedan darse en las facultades de la universidad a la que pueda pertenecer la biblioteca que se ve en los fotogramas, ni la futura catedrática de uno de los departamentos de la universidad, ni la futura número uno de una promoción de opositores a plazas del Estado o la Administración Pública, ni una lectora ávida de conocimientos o de aprender y saber que acude a una biblioteca pública. Es, solo y simplemente, ‘un trasero bonito y con connotaciones eróticas”, concluye la sentencia.

Por lo visto, las mujeres (y los hombres) no acuden a los gimnasios también para mejorar su aspecto exterior y tener culos bonitos con «connotaciones eróticas» (señor juez  ¡todos los culos tienen connotaciones eróticas!).

Y las frases son de traca: de una imagen fugaz (entre muchas) el juez deduce que la mujer no es la bibliotecaria, ni la mejor alumna (¿cómo va a ser la mejor alumna con ese culo?), ni ¡la futura! catedrática o ¡la futura! número uno de la oposición de jueces. Es tronchante: si tienes ese culo, vistes ese pantaloncito y te agachas a pillar un libro, ya puede tratarse de una biblioteca, que está claro el mensaje: eres un pedazo de carne con ojos.

Hay más. Dice el juez:

«La mujer aparece con un supuesto ‘short’ o pantalón deportivo que más bien parece ropa íntima de lencería femenina. Se trata de una prenda que deja al descubierto más de la mitad de las nalgas de la mujer y que se ciñe a la línea interglútea de forma parecida a un tanga»

«La ropa que lleva […] es, claramente, incómoda para un gimnasio: basta imaginarse cómo queda esta ropa cuando la mujer se siente o se suba a una de las varias máquinas existentes en el gimnasio»

Tras analizar la imagen, su conclusión es clara: “Se usa para captar la atención del público y mostrar el trasero de forma procaz”.

Vamos a ver: muchos hombres y mujeres usan su cuerpo y su ropa para captar la atención de los que los rodean. A veces hasta muestran el trasero de forma procaz. Y, de hecho, para conseguir ese objetivo hacen dieta, contratan a un cirujano y, pásmense, ¡van al gimnasio! Incluso hacen dieta, contratan un cirujano y van a un gimnasio, pese a que esa dieta o esa operación o ese ejercicio concretos sean malos para su salud. A veces, ¡hasta van al gimnasio a enseñar sus glúteos de forma procaz!

Así que, ¿cómo cojones no va a estar conectada la exhibición cotidiana de un cuerpo atractivo con la publicidad de una cadena de gimnasios?

Uno lee esos comentarios y sospecha que el problema lo tiene el que mira. Que nos muestra sus propios prejuicios. En este caso el que mira y decide es un juez.

En todo caso, este neomonjismo acelerado era inevitable visto lo visto. Este es el artículo 3 de la Ley General de Publicidad:

«Artículo 3. Publicidad ilícita.

Es ilícita:

a) La publicidad que atente contra la dignidad de la persona o vulnere los valores y derechos reconocidos en la Constitución, especialmente a los que se refieren sus artículos 14, 18 y 20, apartado 4.

Se entenderán incluidos en la previsión anterior los anuncios que presenten a las mujeres de forma vejatoria o discriminatoria, bien utilizando particular y directamente su cuerpo o partes del mismo como mero objeto desvinculado del producto que se pretende promocionar, bien su imagen asociada a comportamientos estereotipados que vulneren los fundamentos de nuestro ordenamiento coadyuvando a generar la violencia a que se refiere la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.»

El segundo párrafo de esa ley sobraba. Con el primero teníamos suficiente, ya que incluiría todos los casos en los que la publicidad atente contra la dignidad de las personas, casos en los que se incluiría la publicidad que discrimina o veja a hombres o mujeres, niños, jóvenes, ancianos, personas de cualquier raza o condición. También la que favorece o incita la comisión de delitos.

Sin embargo, se tuvo que introducir la coletilla para que quedase claro que eso incluía una forma concreta: la publicidad que usa el cuerpo de la mujer desvinculándolo del producto o asociando su imagen a comportamientos estereotipados (con esos requisitos añadidos tan problemáticos por el casuismo: que se vulneren los fundamentos del ordenamiento y que ayuden a generar violencia). La idea que subyace es que hay que prohibir específicamente un uso «desvinculado» del cuerpo de una mujer, pero no el de un hombre. Es decir, que la publicidad que muestra a la mujer como un pedazo de carne es intolerable, pero la que lo hace con el hombre es admisible (ya que esta, por lo visto, no genera violencia como se supone que lo hace aquella). Es la misma estructura que consideraría que un anuncio racista (en nuestro país) habría de prohibirse si afecta a los negros, pero no si afecta a los blancos (ya que, qué risa, cómo va a haber racismo contra los blancos).

Sin embargo, prohibir algo debe basarse en si ese algo es malo o bueno por sí mismo. Lo que es esporádico o inusual, aunque sea pernicioso, puede convertirse en habitual si surge un movimiento de masas que lo legitime. Si se convierte en «el tema». Lo estamos viendo con los asiáticos y el coronavirus. Y lo estamos viendo con algunas manifestaciones imbéciles y dañinas de ciertos feminismos respecto de los hombres. El trágico error (tan frecuente en la historia de la humanidad) es la tolerancia con lo que sabemos que es malo e inmoral, porque supuestamente conviene a una causa o porque es residual. Y la indecencia intelectual es basar esa tolerancia del mal precisamente en los fundamentos de esa causa: querer convencernos que la discriminación y la desigualdad que promueven se basan en la igualdad y la dignidad, y no en la revancha. En la pérdida de los principios se encuentra la principal causa de los bandazos históricos y los retrocesos.

Mientras tanto, disfrutemos de este anuncio. También salen libros.

El círculo se cierra

 

Leo que Adriana Lastra anuncia que la apología del franquismo podría incluirse como delito en el Código Penal. Su anuncio viene aliñado con esta frase:

“En democracia no se homenajea ni a dictadores ni a tiranos”

Aunque lo he leído en un periódico, debe de ser cierto, ya que el propio PSOE lo incluye en un tuit:

En la democracia de Adriana Lastra y el PSOE, se pretende que sea delito lo que el vicepresidente del Gobierno y muchos dirigentes destacados de Podemos-IU llevan haciendo toda la vida.

El círculo se ha cerrado.

Por otra parte, ¿qué mejor forma de justificar su biografía acelerada que prohibir lo que querrían que todos olvidásemos?

 

Ley de libertades sexuales (de las mujeres)

 

La ministra de Igualdad ha anunciado que va a presentar una ley de libertades sexuales y, de paso, ha hecho algunas afirmaciones estúpidas iguales a otras afirmaciones estúpidas que hemos leído y escuchado últimamente: que solo sí es sí —como si en el código penal no estuviesen ya castigados los ataques contra la libertad sexual sin consentimiento— o que a las mujeres las agreden, violan o matan por el hecho de serlo —gigantesca banalidad, falsa en esos términos, que no explica nada de nada y que, en su única versión inteligible, equivale a afirmar que a los propietarios de cosas los roban por el hecho de ser propietarios de cosas—.

En todo caso, como Podemos ya presentó una proposición de ley sobre libertades sexuales en 2018 le he echado un vistazo, para hacerme una idea.

La Exposición de Motivos ya empieza fuerte:

«Las violencias sexuales son una manifestación de las violencias machistas.»

No algunas, «las». Como puede observarse, la definición o excluye que «las» (es muy mainstream y moderno esto de las definiciones con plurales, abiertas a todo tipo de sensibilidades, identidades, fórmulas y vivencias) violencias sexuales las puedan cometer mujeres o considera que si las cometen es que esas mujeres son machistas.

«Los roles de género sustentan la discriminación de las mujeres y la penalización, mediante formas violentas, de cualquier expresión de la disidencia respecto a la normatividad heterosexual, sexual y de género. Por este motivo, en su expresión, física y también simbólica, las violencias sexuales afectan de forma principal a las mujeres, y el feminismo es el fundamento imprescindible para la construcción de relaciones sexoafectivas basadas en el mutuo acuerdo y la libertad.»

Recuerden: esto es una exposición de motivos.

«Siguiendo el mandato del artículo 9.2 de la Constitución, la Ley considera las violencias sexuales como una vulneración de derechos humanos y establece para los poderes públicos la obligación de protegerlos a través de medidas transversales, en las distintas fases de las políticas públicas y en todos los ámbitos sectoriales de actuación.»

Hombre, yo diría que más que siguiendo el mandato del artículo 9.2 (que establece que los poderes públicos deben «promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas» y «remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud»), la ley considera que eso de la violencia sexual (voy a usar el singular) es una vulneración de los derechos humanos porque lo es de forma notoria, Y lo castiga, no para promover nada, sino porque como dice la Constitución, todos tenemos derecho a la libertad y a la seguridad.

Las fases, la transversalidad y los sectores tienen importancia porque:

«La presente Ley supone un cambio de paradigma en el marco jurídico de garantía de la libertad sexual de nuestro ordenamiento jurídico.»

Ni más ni menos que un cambio de paradigma. ¿Por qué? Seguro que lo han adivinado. Igual que hubo una época en la que las empresas gordas dejaban de llamarse con nombre sosos como Acererías del Noroeste y empezaron a ponerse nombres molones como Argentaria o Amadeus, o se comenzaron a abrir centros de interpretación de todo tipo de gilipolleces para colocar a los parientes, llevamos un tiempo instalados en la técnica legislativa de las leyes integrales, leyes que básicamente consisten en fabricar un texto lleno de generalidades, definicionesquememolan y conceptos repetidos y superfluos, con cantos a la preocupación pública por todo tipo de colectivos y entes inmateriales, que se concreta en que nos vamos a preocupar con mucha más fuerza e intensidad, con medidas que obliga a las administraciones a impulsar muy fuerte esto y aquello, y a vigilar lo de aquí y más allá incluyendo esas otras agencias de colocación conocidas como «observatorios». Lo curioso es que, casi siempre, en estas leyes, los únicos que importan de verdad son los artículos que cambian los artículos de otras (vamos que la ley integral es la reforma de leyes de siempre, pero con cosas que dan de comer a algunos).

Efectivamente, ese es el cambio de paradigma: ¡una ley integral!

«La libertad sexual deviene un bien jurídico objeto de protección integral que se identifica con la prestación del consentimiento libre, revocable y para unas prácticas concretas. El mutuo acuerdo se establece como marco de libertad y el derecho a decidir sobre el propio cuerpo como elemento central.»

No como hasta ahora: que se permitía el consentimiento viciado, irrevocable y para toda la vida.

«En consecuencia, la Ley modifica el Código Penal para eliminar la distinción entre agresión y abuso sexual, y así se pasa a considerar delito de agresión sexual toda violencia sexual física no consentida, con tipos atenuados o agravados en función de los supuestos concretos.»

Tras los vítores y el humo aparece el ratoncillo: la clave es eliminar la distinción entre a) y b), cuando a) y b) son delito ahora. Delitos de esos que te llevan al trullo.

«La Ley parte de la idea que las violencias sexuales no son una cuestión individual, sino social; y que no se trata de una problemática coyuntural, sino estructural.»

Sin palabras me quedo. Por lo visto, hasta ahora la violencia sexual era algo privado y disponible. Y además coyuntural. Vamos, que las leyes actuales no parten de que las violaciones, los abusos, la trata, son delitos que nos repugnan y preocupan a todos, y que se repiten —como el homicidio o la estafa— sino cosas que pasan de vez en cuando, en algún solsticio o con ocasión de la operación salida de vacaciones.

«Son utilizadas por el agresor como medio para ejercer poder y reforzar una situación, relación o ideología de dominación»

O no, pero para qué joderles el invento. Por cierto, la gravedad de una violación es enorme sin necesidad de que el violador quiera algo más que violar.

«Al mismo tiempo que inflige un daño individual sobre la persona agredida, lo repercute de forma colectiva: sobre el conjunto de las mujeres, que reciben un mensaje de inseguridad y dominación radicado en el género, y sobre toda la sociedad, en la reafirmación de un orden patriarcal.»

Este párrafo, en mi opinión, es notablemente asqueroso. Lo esencial, años luz por encima de cualquier otra consideración, de cualquier acto contra la libertad sexual es el daño que se comete contra esa persona. Sin embargo, nuestros amigos de Podemos, ponen el énfasis en su apriori ideológico, trasladando la idea de que los actos delictivos contra la libertad sexual constituyen una especie de plan de quienes no comparten sus diagnósticos y análisis para lograr dominar a las mujeres. Volveré a esto cuando hable de las definiciones.

«Por lo tanto, la Ley surge de la necesidad de formar y enseriar conciencias activas, individuales y colectivas, en pro de relaciones igualitarias, de unas instituciones comprometidas con la erradicación de las violencias sexuales y de adoptar mecanismos para garantizar la reparación integral de las víctimas.»

Observen como el mantra «integral» se repite. Por cierto, ¿cómo se repara integralmente a alguien que ha sido violado? Qué presunción más imbécil. Aunque no es de extrañar en gente que quiere legislar para enseriar conciencias colectivas.

«No obvia que, además de la discriminación por razón de género, las mujeres se enfrentan a un sistema de discriminaciones solapadas que da lugar a formas de violencias multidimensionales y, en consecuencia, a vulneraciones múltiples de derechos humanos. Dentro de los factores de discriminación se incluyen el género, la orientación sexual, la identidad y expresión de género, el origen racial o étnico, la clase social, la situación administrativa de residencia, el estatus de migrante, el pais de procedencia, la religión, la convicción u opinión, la diversidad funcional, la edad, el estado civil o cualquier otra condición o circunstancia personal, económica o social.»

Como ven, la violencia sexual ya no se produce solo contra las víctimas —aunque sean hombres y el agresor sea una mujer— por el hecho de ser mujer (aunque no lo sean), sino también por todas esas variables entre las que se incluye todo. Reléanlo: todo importa. Un ejemplo más de textos campanudos llenos de vaguedades, generalidades y enumeraciones cliché que no sirven para nada de nada.

«En coherencia con esta realidad social, las medidas previstas incorporan tanto en su diseño, como en su aplicación y evaluación, la perspectiva de género con visión ínterseccional para la garantía de una vida libre de violencias.»

Enhorabuena.

Seamos positivos. Seguro que a partir de ahora el texto es más concreto y enjundioso.

«Las violencias sexuales vulneran los derechos fundamentales a la libertad, la integridad física y moral, la igualdad y la dignidad de las personas que las sufren o han sufrido en algún momento de la vida.»

Gracias por la información.

«La Ley tutela el ejercicio de la libertad sexual desde la premisa que un entorno seguro y libre de violencias machistas es imprescindible para el ejercicio libre de la sexualidad.»

Más banalidades idiotas. Fíjense, por cierto, que aquí las violencias sexuales ya no son sexuales, sino machistas. Es decir, literalmente, si en el barrio en el que vive una mujer hay muchas agresiones (no necesariamente sexuales) de hombres contra sus parejas o exparejas esto implica que se ve mermado necesariamente el ejercicio libre de la sexualidad de esa mujer.

«El derecho a la libertad sexual puede inferirse del derecho fundamental a la libertad personal reconocido en el artículo 17 de la Constitución, y como valor superior de nuestro ordenamiento jurídico, conforme el artículo 1.1 del Texto Fundamental.»

Más que inferirse, yo diría que es una de sus manifestaciones más evidentes. Aunque puede que me equivoque y sea preciso hacer una tesis de 1500 folios para caer en la cuenta.

La Ley parte de la idea que el derecho a la libertad sexual implica el derecho a la autodeterminación sexual, es decir, la libertad de decidir sobre todo lo relativo al ejercicio de la propia sexualidad, con el límite en las libertades de las otras personas. El derecho a la libertad garantiza también el derecho a la seguridad de toda persona, que debe incluir la garantía de elegir libremente en relación al goce de experiencias sexuales agradables y seguras, sin sufrir injerencias o impedimentos por parte de terceros; exentas de coacción, discriminación y violencia.

Guau. El cambio de paradigma a todo tren. Todo novísimo.

«Asimismo, el bien jurídico protegido por el derecho fundamental a la integridad física y moral del artículo 15 de la Constitución es la inviolabilidad del ser humano, vinculada a la dignidad de la persona. Las prácticas sexuales no consentidas son una de las formas más extremas de ofensa y de humillación que puede sufrir una persona y, en ese sentido, suponen también un atentado contra el derecho fundamental a la dignidad humana previsto por el artículo 10 de la Constitución.»

Lo que estamos aprendiendo.

«La Ley impone obligaciones a los poderes públicos, debido a que estos tienen la obligación constitucional de proveer las condiciones materiales para el desarrollo del proyecto personal de, vida que para sí tiene la persona como ser autónomo, y la garantía de una vida digna. Las consecuencias físicas, psicológicas y emocionales de las violencias sexuales, especialmente en menores de edad, pueden afectar gravemente o llegar a impedir la realización de un proyecto vital personal.»

Alguien tenía que decirlo por fin, ¡joder!

«Además, la Ley es un avance más en la consecución del derecho a la igualdad entre mujeres y hombres. El artículo 14 de la Constitución se ha venido desarrollando legislativamente a través de normativa sobre igualdad, tanto de carácter general y transversal como específica, relativa a sectores concretos del ordenamiento jurídico.»

¿Además? ¿Además de a qué? Vean que hasta ahora, más allá de palabrería hueca, el único cambio real que anuncia la exposición de motivos es que se cambia el nombre a un delito.

«Así, por ejemplo, la Ley Orgánica 3/2007 de 22 de marzo para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, a su vez, no excluye las regulaciones sectoriales, como la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de protección integral contra la violencia de género, o regulaciones específicas como la Ley 33/2006, de 30 de octubre, sobre igualdad del hombre y la mujer en el orden de sucesión de los títulos nobiliarios.»

Insisto: guau.

«En este caso, la transversalidad de la regulación de la Ley se justifica atendiendo a la necesidad de un marco integral de prevención, persecución y sanción de las violencias sexuales en todos los ámbitos de la vida de las personas. Se contemplan medidas en distintos ámbitos como el penal, administrativo o laboral para prevenir, sancionar y erradicar las violencias sexuales y así garantizar la libertad sexual de todas las personas.

En definitiva, la Ley extiende y desarrolla para las violencias sexuales todos aquellos aspectos preventivos, de atención, sanción, especialización o reparación que, incluso estando vigentes para otras violencias, no contaban con medidas específicas para poder abordar de forma adecuada y transversal las violencias sexuales.»

Seguimos acumulando palabras y enumeraciones que no dicen nada concreto. Que solo enuncian una y otra vez benéficos propósitos con una agotadora verborrea. Ojo: hay gente que puede vivir una vida entera cobrando por repetir esto mismo para lo que sea. Vean el párrafo anterior e imaginen que propongo una «ley integral contra las violencias en el deporte» y digo:

«En definitiva, la Ley extiende y desarrolla para las violencias en el deporte todos aquellos aspectos preventivos, de atención, sanción, especialización o reparación que, incluso estando vigentes para otras violencias, no contaban con medidas específicas para poder abordar de forma adecuada y transversal las violencias en el deporte.»

Bueno, mejor no lo propongo que nadie me ha pagado por ello.

«De acuerdo con el artículo 10.2 de la Constitución, los tratados internacionales de derechos de las mujeres y contra las violencias machistas, como tratados en materia de derechos humanos, sirven de parámetro interpretativo de los derechos y libertades contenidos en el Título I del Texto Fundamental. En este sentido, la Ley supone un avance en el cumplimiento de los mandatos internacionales en materia de violencias sexuales contra las mujeres, incorporando a la legislación española las garantías de verdad, justicia, reparación y no repetición.»

Vaya. La ley es un avance. Veamos en qué.

«En el derecho internacional relativo a los derechos humanos, la violencia sexual constituye un acto de tortura o trato cruel, inhumano o degradante cuando es ejercida por un agente del Estado o toda otra persona en el ejercicio de funciones públicas. Igual sucede con los crímenes de violencia sexual cometidos por miembros de grupos alzados en armas. En estos casos, es todavía más manifiesto el uso de las violencias sexuales como mecanismo político de dominación.»

El avance es algo que ya sabíamos, que ya está en un montón de convenios firmados por España y que aparece específicamente en el Código penal como delito.

«Por un lado, la Recomendación General núm. 19 del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la mujer (CEDAW) vincula la violencia contra las mujeres al hecho de ser mujeres, o por afectarles de forma desproporcionada, fijando el vínculo entre violencia machista y desigualdad de género, incluyendo en esta violencia la de índole sexual. Igualmente, la presente Ley presta especial atención a las violencias sexuales contra las mujeres, debido a la afectación desproporcionada consecuencia de la situación de discriminación estructural.»

Sí, ya imagino que este párrafo les suena. Normal, debe ser la cuarta vez que dicen lo mismo.

«Por el otro lado, la Ley pretende incorporar en el ordenamiento jurídico español la relevancia del daño sexual consecuente de las violencias machistas que atentan contra las mujeres. La Declaración de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, de diciembre de 1993, que se usa internacionalmente como referencia para la definición de tal violencia, entiende que el concepto comprende todo acto de violencia basado en la pertenencia al género femenino y la violencia sexual figura junto al daño físico y el psicológico resultantes de los actos de violencia contra la mujer.»

Más novedades, como ven. Por cierto, recuerden que esta proposición no lo es para una ley integral de libertades de la mujer, sino de libertades sexuales. Que, como única medida concreta, hasta este momento, solo incluye una modificación de unos artículos del Código Penal que protegen a mujeres y a hombres.

«Además, el Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, firmado en Estambul el 11 de mayo de 2011, se acerca a la violencia contra las mujeres desde una perspectiva más amplia que la referida a la violencia que se produce en el marco de la pareja; aborda e incluye todos los actos de violencia basados en el género. En la línea que incorpora la presente Ley, también utiliza la falta de consentimiento como elemento para definir las violencias sexuales que los Estados partes deben tipificar, sin requerir para esa tipificación la presencia de violencia o intimidación.»

Más cháchara: ese convenio está perfectamente recogido en la ley española (de hecho la ley española va más allá —y esto es criticable— de su contenido real). Y lo de que la falta de consentimiento sea preciso para definir las «violencias sexuales» es puro nominalismo. Lo que importa es si la falta de consentimiento implica la comisión de un delito, no de cómo lo llames. Cuando el código penal castiga a alguien por una agresión sexual habla de violencia o intimidación; las distingue. Y la castiga en principio igual. Y, aunque la intimidación pueda entenderse como una forma de violencia en un sentido más amplio, aquí el uso del término «violencia» es técnico y no por eso debemos dar a entender que se admite el sexo inconsentido.

«La presente regulación pretende recoger los consensos y obligaciones internacionales en la materia y poner fin a la invisibilidad, falta de credibilidad, estigma y revictimización institucional y social que enfrentan quienes han sufrido violencia sexual.»

Por lo visto las víctimas de violencia sexual en la España de hoy son invisibles, o se las estigmatiza o no se las cree de manera general o se las revictimiza. Pero, gracias a esta ley integral, todo cambiará.

Para no hacer esto demasiado largo, pueden leer la proposición completa y las medidas que propone. Siguen el modelo habitual:

a) Nombrar una comisión que haga un plan nacional. Ya saben, una comisión con gente.

b) Enseñar en los colegios que la violencia sexual es mala y que hay que respetar la igualdad y la diversidad. Sí, ambas. Ah, luego expresamente han de hacer lo propio en el ámbito digital.

c) Que las universidades hagan protocolos. Esos protocolos los hará gente, claro.

d) Intervenir la publicidad. «Se considerará ilícita la publicidad que utilice estereotipos de género que fomenten las violencias sexuales contra las mujeres».

«Es ilícita:

    1. a) La publicidad que atente contra la dignidad de la persona o vulnere los valores y derechos reconocidos en la Constitución (…) Se entenderán incluidos en la previsión anterior los anuncios que presenten a las mujeres de forma vejatoria, bien utilizando particular y directamente su cuerpo o partes del mismo como mero objeto desvinculado del producto que se pretende promocionar, bien su imagen asociada a comportamientos estereotipados que vulneren los fundamentos de nuestro ordenamiento coadyuvando a generar las violencias a que se refieren (…)»

Sin palabras.

e) Intervenir los medios de comunicación que tendrán que fomentar que su personal informe sin incluir estereotipos de género. Es decir, que deban someterse al ideario de la ley que se manifiesta en las definiciones. 

f) Promover la detección en el sistema sanitario. Al efecto, se incluirá en los Planes Nacionales sobre salud subplanes sobre esta cuestión. Ah, se cambia el nombre a la Comisión contra la Violencia de Género del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud por Comisión contra la Violencia Machista. 

g) Se obliga a que las empresas promuevan condiciones de trabajo que eviten la comisión de delitos de este tipo y si lo haces, te dan una distinción que podrás poner en el membrete. Vamos, que se trata de realizar más acciones preventivas para evitar riesgos, algo que a menudo suele traducirse en gastar más pasta en saraos, cursos y documentación inane (que alguien tiene que proveer) para que no nos multen; ah, y en nombrar al que al final se come el marrón.

h) También hay que sensibilizar a la tropa y marinería mientras los adiestras.

i) Para que todo esto sea efectivo, hay que incluir en el aprendizaje a profesionales sanitarios, de la educación, de publicidad, de la información, policías, jueces, fiscales, letrados de la Administración de Justicia, de instituciones penitenciarias, de defensa y de un cajón de sastre con varios formación sobre toda esta materia. Formación que dará gente.

j) Para que quede claro que la peña cumple con esto, se harán informes favorables o desfavorables a la hora de que te aprueben o certifiquen los planes de estudio y se creará un itinerario para los que han de hacer todas estas cosas, itinerario que certificará ANECA.

K) Ah, las Administraciones públicas darán pasta para investigación. Y premios. Todo esto irá, lógicamente, a los que más saben de esto, los que tendrán su nuevo itinerario que se ajustará a las definiciones de la ley, que para eso están.

l) En cuanto a los derechos de la víctimas, ya no hace falta resolución judicial. Se podrán ejercitar prácticamente con cualquier documento oficial redactado por cualquiera que se ocupe de estas materias que considere que existe cualquier indicio. Recordemos que hablamos de que esa persona es víctima de un delito cometido por alguien.

m) De darse la circunstancia anterior, esa persona no podrá ser expulsada si está en situación irregular. Por cierto, también se harán específicas campañas para mujeres migrantes.

n) Las mujeres que se encuentren en esta situación tendrán derecho a una asistencia integral que incluye información, atención psicológica, social, laboral, educativa, etc. Que presta gente, claro. Gente que puede pedir cosas al juez: lo dice la proposición. También tienen derecho a asistencia jurídica gratuita por abogados especializados que harán cursos que dará gente.

ñ) Si las víctimas mujeres son trabajadoras, tienen derecho, conforme al Estatuto, a reducciones a la reducción o a reordenación de su tiempo de trabajo, a la movilidad geográfica, al cambio de centro de trabajo, a la suspensión de la relación laboral con reserva de puesto de trabajo y a la extinción del contrato de trabajo. Y se articulan beneficios en la cotización para las empresas y para las trabajadoras por cuenta ajena en casos de suspensión, que se considera tiempo efectivo de trabajo a efectos de desempleo. Lo mismo básicamente si son funcionarios públicos.

o) Se harán planes específicos de fomento del empleo de estas trabajadoras (para las que se fijarán cuotas de reserva).

p) Se establecen ayudas económicas (compatibles con cualesquiera otras y con las indemnizaciones dictadas en sentencia) a favor de estas mujeres víctimas (si sus rentas no superan el salario mínimo) igual a seis meses de subsidio de desempleo.

q) Se les pagarán los «costes» (no sé bien qué implica esto) de la propia vivienda si lo necesitan o se les dará un alojamiento.

r) Se dice que «las mujeres víctimas de los delitos relativos a la violencia sexual tienen derecho a la reparación integral de los danos y perjuicios padecidos, con la finalidad de devolver a la víctima a la situación anterior a la agresión sufrida, incluidas las medidas necesarias para garantizar su recuperación física, psíquica y social». Tanto simbólica (sic) como económica. Por cierto, la económica incluye la responsabilidad patrimonial de la Administración en determinados supuesto. Este artículo es flipante. Incluye disposiciones como estas, que se comentan por sí solas:

«En los supuestos en los que la víctima lo solicite, la reparación simbólica incluirá la difusión pública de la verdad, el reconocimiento de la violencia y declaraciones institucionales que restablezcan la dignidad y reputación de la víctima.»

«El derecho a la reparación deberá garantizar la no repetición de las violencias sexuales como derecho a disponer de un porvenir sereno y seguro.

El Estado deberá desplegar como medidas reparadoras de los delitos los medios necesarios para asegurar que la agresión no volverá a repetirse y que las mujeres víctimas de violencias sexuales gozarán de la protección efectiva ante represalias o amenazas».

s) Como esto ya se está haciendo muy largo, no voy a entrar en el análisis de las reformas del Código Penal, leyes procesales y actuaciones policiales; además, como todo eso sí es serio, de hacerlo, prefiero que sea con la norma que se proponga.

t) La ley termina cambiando varios organismos con nombres muy largos que se convierten en blablabla para las Violencias Machistas, y con la coordinación, algo que exigirá que se hagan muchos planes (ya saben, planes que hace gente), con la actualización permanente de la canción patria, y recogida de datos y encuestas.

No quiero terminar sin hacer una referencia a las «definiciones». Son definiciones de una ley. Si se aprueba, esas definiciones (algunas parecen sumarios de paper) nos dicen qué se entiende en esta ley cuando se usa cada uno de esos términos o expresiones. En esta y en otras posteriores si no hay definiciones alternativas. Y en qué han de consistir esos criterios, planes, cursos, especializaciones. No solo nos las definen, sino que nos indican consecuencias, relaciones, programas, prohibiciones.

Es decir, con ellas, una cierta interpretación de la realidad y un sistema ideológico se lleva más allá de la dialéctica académica, en el que está sujeto a discusión, y se impone a todos como la verdad. En una sociedad supuestamente abierta, el legislador nos impone cuál es la construcción ideológica correcta para analizar cierta realidad individual y social y para realizar cambios en ella. Recuerden que la ley se basa en estas definiciones. Desde ese momento, ya no serán solo los partidarios de este sistema ideológico los que lo defiendan, sino que la propia Administración, con todo su poder y capacidad de coacción, lo impondrá a todos y lo promoverá.

Léanlas; la mayoría son fabulosas:

    1. «Libertad sexual»: derecho humano y bien jurídico de especial protección que se inserta en la esfera de la libertad personal, y cuyo contenido esencial tiene que ver con el derecho a decidir sobre la propia sexualidad, con las facultades de autodeterminación sexual actual o potencial. La libertad sexual está intrínsecamente relacionada con la dignidad humana. Todas las personas tienen derecho a la libertad sexual, lo que se traduce en la necesaria salvaguarda del libre desarrollo de la formación de la propia sexualidad, así como a la protección de la libertad de la persona, pata ejercer su derecho en libertad, tanto en su esfera positiva como en la negativa, sin más límite que el respeto a los derechos de terceros.
    2. «Violencias sexuales»: vulneración de derechos humanos y una ofensa a la dignidad humana que niega el derecho a decidir acerca de la vida sexual. Comprenden cualquier acto de naturaleza sexual no consentida en cualquier ámbito y con independencia de la relación afectiva y/o de parentesco entre víctima y agresor. Se consideran violencias sexuales: agresiones sexuales, acoso sexual, acecho, acoso, extorsión sexual y engaño pederasta, también cuando se lleven a cabo mediante tecnologías de la información y la comunicación; mutilación genital femenina, infección intencionada de enfermedades de transmisión sexual, matrimonio forzado, trata por razones de explotación sexual, explotación sexual, esclavitud sexual, así como las violencias sexuales simbólicas.
    3. «Violencia de género»: manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres que se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan sido ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia.
    4. «Violencias machistas»: vulneración de derechos humanos contra las mujeres que surge como manifestación de la discriminación y de la situación de desigualdad en el marco de un sistema de relaciones de poder de género y que, producidas por medios físicos, económicos o psicológicos, incluidas las amenazas, las intimidaciones y las coacciones, tenga como resultado un daño o un sufrimiento físico, sexual o psicológico, tanto si se produce en el ámbito público como en el privado.
    5. «Discriminación contra las mujeres»: tal y como establece la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW) en su artículo 1, la discriminación contra las mujeres denotará toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera.
    6. «Relaciones de poder de género»: constructo social que normativiza la relación entre los hombres y las mujeres como grupos sociales incluyendo cómo se distribuyen el poder y el acceso y control de los recursos entre los géneros. Las relaciones de poder de género interseccionan con otras categorías que influyen en las relaciones sociales, tales como raza, etnia, clase, edad, orientación sexual, identidad sexual o de género, situación administrativa de residencia, estatus de migrante, país de procedencia, religión, convicción u opinión, diversidad funcional, estado civil o cualquier otra condición o circunstancia personal, económica o social, para determinar la posición e identidad de los hombres y las mujeres en un grupo social.
    7. «Discriminación múltiple»: comportamientos de distinción, exclusión o restricción basada en la intersección entre sexo, género, raza, etnia, clase, edad, orientación sexual, identidad sexual o de género, situación administrativa de residencia, estatus de migrante, país de procedencia, religión, convicción u opinión, diversidad funcional, estado civil o cualquier otra condición o circunstancia personal, económica o social que tiene por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de las mujeres de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera. También se conoce como discriminación interseccional, sin embargo en la presente Ley se referenciará como discriminación múltiple por coherencia con la normativa internacional a este respecto.
    8. «Género»: sistema ideológico que dirige las diferentes representaciones del sexo en función de la pertenencia a diferentes categorías como raza, etnia, clase, edad, situación administrativa de residencia, estatus migratorio, país de procedencia, religión, convicción u opinión, diversidad funcional, estado civil o cualquier otra condición o circunstancia personal, económica o social.
    9. «Estereotipo de género»: conjunto de creencias compartidas sobre las características y roles de los hombres y las mujeres. Además del sexo, los estereotipos de género se significan en la intersección entre categorías de pertenencia como la raza, etnia, clase, edad, orientación sexual, identidad sexual o de género, situación administrativa de residencia, estatus de migrante, país de procedencia, religión, convicción u opinión, diversidad funcional, estado civil o cualquier otra condición o circunstancia personal, económica o social, para determinar la posición e identidad social de los hombres y las mujeres. Los estereotipos de género constituyen la base ideológica que fomenta y justifica las vulneraciones de Derechos Humanos contra las mujeres. Por tanto, todos los Estados que han ratificado la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW) están obligados a garantizar su erradicación.
    10. «Identidad sexual y/o de género»: vivencia interna e individual del sexo y/o el género tal y como cada persona lo vive y autodetermina, sin que deba ser definida por terceras personas, pudiendo corresponder o no con el sexo asignado al nacer y pudiendo involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido.
    11. «Orientación sexual»: capacidad de cada persona para sentir atracción emocional, afectiva o sexual hacia otras personas, ya sea de un género diferente al suyo, de su mismo género o de más de un género.
    12. «Daño social»: vulneración de derechos humanos que afecta sobre la autoconstrucción de las personas y el mapa relacional en que se desarrolla su vida cotidiana, Para su evaluación en el contexto de las violencias sexuales se tendrá en cuenta el impacto que sobre la víctima y sus redes de apoyo ha tenido dicha forma de violencia.

Esto está muy bien

 

Este excelente discurso (corran, léanlo) lo he podido disfrutar gracias a Arcadi Espada.

En estos aciagos tiempos en los que el sectarismo nos agosta, cobra más valor que alguien razone así y que haya quien practique lo razonado. Espada encaja bien. No hablo del valor concreto de sus opiniones, ni de sus aciertos, errores o desvaríos, sino de su valentía y honestidad. Forma parte de esa caballería espiritual (es una broma privada) de la que habla el premiado; una que se da de hostias razonando.

Qué lejos andan los vociferantes. Incluyo también aquí a los que han olisqueado los supuestos nuevos consensos de las tribus de siempre y que juegan a anunciarse como políticamente incorrectos cuando no pasan de bufones de corte a resguardo. Los que dan a la manada pienso viejo como si fuera nuevo.

En fin, lean el discurso. Y caigan en que no ataca solo esa tribu que a lo mejor desprecian. Lo digo porque seguro que algún siervo termina queriendo ponérselo de medalla como si hablase de él.

Nietzsche de delantero centro

 

Sigo releyendo a Montaigne y me encuentro con esta sorpresa:

«Sé muy bien, por haberme habituado de niño a seguir el camino ancho y llano, y por haber sido contrario a mezclar los ardides y la astucia en los juegos infantiles —en realidad, debe señalarse que los juegos de los niños no son juegos, y hay que considerarlos en sí mismos como sus acciones más serias— (…)»

Ya saben que es un superventas el maravillloso apotegma 94 de Más allá del bien y del mal:

«La madurez del hombre; es decir, haber recuperado la seriedad con la que jugaba de niño»

Algo parecido (aunque más cursi) aparece en Así habló Zaratustra:

«En el hombre auténtico se esconde un niño que quiere jugar.»

«Inocencia es el niño, y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí misma, un primer movimiento, un santo decir sí.»

El caso es que me he preguntado si estas frases tienen algún otro antecedente (o versiones posteriores) y he descubierto una de esas que se repiten en las webs de citas que en páginas en francés atribuyen a Aristóteles y en páginas en inglés a Anacarsis: «joue et tu deviendras sérieux» o «Il faut jouer pour devenir sérieux» o «Play so you may be serious». 

Al final he descubierto que la frase es de Anacarsis, pero que la conocemos porque Aristóteles la hace suya en la Ética a Nicómaco:

«Pero burlarse algún poco para después volver a las cosas de veras con hervor, como decía Anacarsis, parece estar bien dicho.» (pongo esta traducción añeja porque tiene gracia).

«según Anacarsis, es preciso divertirse para dedicarse después a asuntos serios, y tiene mucha razón.»

(Por cierto, leo que esta pudo ser la fuente o la inspiración de cierto pasaje del Quijote en la que el canónigo menciona que los libros son honesto pasatiempo de los ociosos y los ocupados: «(…) dando ocasión que los libros viejos se escureciesen a la luz de los nuevos que saliesen, para honesto pasatiempo, no solamente de los ociosos, sino de los más ocupados, pues no es posible que esté continuo el arco armado, ni la condición y flaqueza humana se pueda sustentar sin alguna lícita recreación».)

Ya ven, la frase de Aristóteles, tan prosaica, poco tiene que ver con las de Montaigne y Nietzsche. Lástima. Lo dejamos en el banquillo.

He visto muchas otras citas curiosas, pero no sé si son auténticas, así que no las incluiré para no dejar rastros. Entre ellas una de Freud que jodeer. Pero sí he encontrado una de Schiller, de sus Cartas sobre la educación estética del hombre, que he sospechado pudiera estar detrás del aforismo de Nietzsche (la traducción es mía, disculpen):

«Man only plays when in the full meaning of the word he is a man, and he is only completely a man when he play».

«El hombre solo juega en el más amplio sentido del término cuando es plenamente un hombre y solo lo es cuando juega».

Y me da que las sospechas están justificadas. Vayan a la nota 12 de la pág. 193.

Montaigne nos dice que los juegos de los niños son cosa seria; Schiller, que los hombres solo son hombres cuando juegan en serio; Nietzsche remata a tumba abierta y marca.

Menudo equipo.

Sobre el placer de hablar con los muertos

 

Releo a Montaigne. Soy un vago. Si fuera francés y presuntuoso, diría que practico la nonchalance, pero para qué mentir. A lo que voy. No tomo notas, ni subrayo los libros con lápices de colores. Nunca lo hice. Tiempo ha, era capaz de conservar los tesoros en mi memoria. Como me sabía inmortal, relucían como si fueran de oro y la mar océana no pudiera herrumbrarlos. Hoy los veo menguar según los cazo y colarse por un agujero del bolsillo que no sé zurcir.

El caso es que ya leí el capítulo XIX de Los ensayos que parece hablar de aprender a morir como tarea de la filosofía y no sé si lo aprecié —seguro que no lo suficiente—, pero al releerlo he cobrado muchas piezas para este blog termodinámico. Para no perderlas voy a anotarlas (tomo la versión en francés de aquí; la española es la de Acantilado con algún cambio por capricho):

«(…) car pourquoy craindrions nous de perdre une chose, laquelle perduë ne peut estre regrettée? mais aussi puis que nous sommes menaçez de tant de façons de mort, n’y a il pas plus de mal à les craindre toutes, qu’à en soustenir une?

Que chaut-il, quand ce soit, puis qu’elle est inevitable ? A celuy qui disoit à Socrates ; Les trente tyrans t’ont condamné à la mort : Et nature, eux, respondit-il.

Quelle sottise, de nous peiner, sur le point du passage à l’exemption de toute peine!»

«(…) Por qué habríamos de temer la pérdida de aquello que, una vez perdido [la vida], no puede echarse de menos?; sino también, puesto que nos amenazan tantas formas de muerte, ¿no es peor temerlas todas que soportar una?

¿Qué importa cuándo será si es inevitable? A uno que le decía a Sócrates: “Los treinta tiranos te han condenado a muerte”, él respondió: “Y la naturaleza a ellos”.

¡Qué necedad afligirnos cuando estamos a punto de liberarnos de toda aflicción!»

Hasta aquí es excelente, pero vean:

«Comme nostre naissance nous apporta la naissance de toutes choses: aussi fera la mort de toutes choses, nostre mort.»

«Igual que nuestro nacimiento supuso para nosotros el nacimiento de todas las cosas, nuestra muerte matará todas las cosas.»

«Rien ne peut estre grief, qui n’est qu’une fois. Est-ce raison de craindre si long temps, chose de si brief temps ? Le long temps vivre, et le peu de temps vivre est rendu tout un par la mort. Car le long et le court n’est point aux choses qui ne sont plus.»

«Nada puede ser penoso si solo es una vez. ¿Es razonable temer durante tanto tiempo algo de tan breve duración? La muerte hace que sea lo mismo vivir mucho o poco tiempo. Nada son, en efecto, lo largo y lo breve en cosas que ya no existen»

«Mais nature nous y force. Sortez, dit-elle, de ce monde, comme vous y estes entrez. Le mesme passage que vous fistes de la mort à la vie, sans passion et sans frayeur, refaites le de la vie à la mort. Vostre mort est une des pieces de l’ordre de l’univers, c’est une piece de la vie du monde.»

«Pero la naturaleza nos fuerza a ello. Sal de este mundo, nos dice, como has entrado. El mismo tránsito que hiciste de la muerte a la vida, sin sufrimiento y sin miedo, vuélvelo a hacer de la vida a la muerte. Tu muerte es uno de los elementos del orden del universo, es un elemento de la vida del mundo»

«(..) c’est une partie de vous que la mort : vous vous fuyez vous mesmes. Cettuy vostre estre, que vous jouyssez, est également party à la mort et à la vie. Le premier jour de vostre naissance vous achemine à mourir comme à vivre.»

«(…) Es la condición de tu creación; la muerte es una parte de ti; huyes de ti mismo. Este ser que posees participa igualmente de la muerte y de la vida. El primer día de su nacimiento te encamina a morir tanto como a vivir»

«La vie n’est de soy ny bien ny mal : c’est la place du bien et du mal, selon que vous la leur faictes.»

«La vida, de suyo, no es un ni un bien ni un mal. Es el lugar del bien y del mal según lo que hagas de ella»

«Aussi avez vous beau vivre, vous n’en rabattrez rien du temps que vous avez à estre mort: (…)»

«Además, por mucho tiempo que vivas, no acortarás un ápice el tiempo que vas a estar muerto»

«La mort est moins à craindre que rien, s’il y avoit quelque chose de moins, que rien.»

«La muerte es menos temible que nada, si hubiese algo que fuera menos que nada»

«Elle ne vous concerne ny mort ny vif. Vif, par ce que vous estes : Mort, par ce que vous n’estes plus.»

«Ella no te concierne ni muerto ni vivo: vivo, porque existes; muerto porque ya no existes»

«D’avantage nul ne meurt avant son heure. (…) Où que vostre vie finisse, elle y est toute»

«Además, nadie muere antes de su hora (…) Dondequiera que termine tu vida, está completa»

«y a-il chose qui ne vieillisse quant et vous?»

«¿Hay alguna cosa que no envejezca a la vez que tú?

«Vous en avez assez veu qui se sont bien trouvés de mourir, eschevant par là des grandes miseres. Mais quelqu’un qui s’en soit mal trouvé, en avez vous veu?»

«Has visto a bastantes a los que morir les ha ido bien: han eludido de este modo grandes miserias. Pero ¿has visto a alguien a quien le haya ido mal?»

«Pourquoy crains-tu ton dernier jour ? Il ne confere non plus à ta mort que chascun des autres.»

«¿Por qué temes tu último día? No contribuye más a tu muerte que cualquiera de los restantes?»

En esas frases entresacadas, como en todo el capítulo y en todo el libro, late una retórica antigua. La misma que reencontramos en esos sonetos de Quevedo que nos hablan de la vida como el camino de la muerte y del nacimiento como su primer paso. Ah, de la vida. Las aprecio, además, por apuntar sus paradojas de forma tan sucinta y atinada.

Pero ¿qué me dicen de la renuncia a la idea de la vida como bien? A su mera descripción como «lugar» donde el universo se ordena creando cosas también destinadas a morir. Me pongo mis mejores galas e intento conversar: la vida disonante, inestable suma de seres momentáneos y fugaces. La vida enriqueciéndose y multiplicando la muerte en un potlatch glorioso. Como rizo en la espuma, sopa burbujeante que crece matando el combustible y se disipa mientras acelera su complejidad en una sucesión efímera, intrincada, violenta y bellísima.

La intuición en las palabras de Montaigne y su profundidad asombran. Incluso con sus añadidos —que encuentran en el texto completo— sobre una vida después de la vida, esa creencia que cualquier otro cristiano de hace cuatrocientos años habría convertido en el cimiento de sus reflexiones.

Él no. Sigo con mis intentos de charlar —con ustedes y con el fantasma—. La geometría si sirve, debería servir para el placer. No solo para el que se obtiene participando en la danza; también para el inesperado —mero y residual producto evolutivo— autoconocimiento. Seremos insectos nacidos del azar y del camino más rápido hacia la muerte térmica, pero mientras dure el día de nuestra existencia, hagamos que merezca la pena fabricando esas cortes en las que podamos preguntarnos, generación tras generación, por las razones de nuestras acciones.

 

Gute Nacht

 

Bach. Por ejemplo, sus motetes.

Nadie rescató estas obras de un cajón. Fueron de las pocas obras del viejo Bach que siguieron interpretándose tras su muerte. Es muy conocida la anécdota de Mozart absorto mientras lee las partes del motete con el que ha sido sorprendido tras improvisar en el órgano de Santo Tomás. A falta de la partitura completa, esparce las partes sobre sus rodillas y sobre unas sillas, y charla con su igual.

Escúchenlos todos. Pueden incluso perder el hilo, porque los escucharán más de una vez. ¿A qué sí?

Yo llevo perdida la cuenta de las veces que he intentado dormir las banalidades de la vida, arrullándolas con esta maravillosa nana.

 

Bach, una vez más, nos despista: el texto da las buenas noches al oropel y a los pecados. Al orgullo vano y a los vicios. Pero la música nos dice algo mucho más complejo. El movimiento ascendente de la voz inferior con la frase completa se contrapone al Gute Nacht desnudo de las sopranos que nos deja en el oído una desnuda y humana petición de paz. Juntas, las voces nos mecen, debilitan las advertencias centrales y se remansan en su dulce deseo final. La humanidad como un niño al que un ángel guarda. Al menos esta noche.