La carta a los Reyes

 

Ya sé que hay gente ceniza que ha criticado a la Assemblea Nacional Catalana y a Òmnium por utilizar hasta las fiestas infantiles para sus fines políticos, mancillando las ilusiones de los niños (¡¿pero es que nadie piensa en los niños?!).

A mí, sin embargo, esta iniciativa me parece maravillosa:

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Los secesionistas catalanes les piden a los Reyes Magos que les traigan, en 2017, una “República Catalana”.

Sí, repítanselo de nuevo: los secesionistas, en una inteligente ampliación de la labor de visibilización de la causa secesionista en instancias internacionales, han dirigido una petición formal a los mágicos, ancianos y cristianos monarcas —hombres de reputado liderazgo espiritual— que cada año obran la hazaña de repartir, en una noche, miles de millones de regalos a niños y adultos: que les traigan una República. Imaginen a los secesionistas levantándose el 6 de enero, alborozados e ilusionados, esperando abrir las ventanas y recoger su regalo ansiado. Si no les emociona esto es que no tienen alma.

Por favor, que sigan politizando todo.

 

No compres lotería: compra Materialismo y empiriocriticismo

 

Cada Navidad aparecen los que intentan convencer a los ciudadanos de que la lotería es un impuesto, de que es usted imbécil si la compra y de que las probabilidades de ganar son tan insultantemente bajas que hacer cuentas sobre lo que uno haría de ganar es propio de una mente sin civilizar.

Hoy, por ejemplo, he leído este artículo (que por lo demás es moderado y cabal en comparación con otros) en el que, por ejemplo, me encuentro con este párrafo:

La lotería se aprovecha de que los humanos no somos robots racionales. Para verlo, respondamos a estas preguntas: a) ¿Qué preferimos: ganar 1.000 euros con una probabilidad de 0,001 o ganar un euro seguro? y b) ¿Qué preferimos: perder 1.000 euros con una probabilidad de 0,001 o perder un euro seguro? Si fuésemos fríamente racionales seríamos indiferentes en las dos cuestiones, porque el valor esperado en cada disyuntiva es el mismo (un euro). Sin embargo, la mayoría escogemos ganar 1.000 euros con una probabilidad baja en la pregunta a y perder un euro en la b. Estamos pues programados para comprar tanto boletos de lotería como seguros contra los imprevistos. Aunque los números no den.

El articulista concluye que lo racional es, en ambos casos, optar por una respuesta que no da. Fíjense, no dice qué respuesta sería la racional (y es inteligente, porque prefiere que rellene usted el espacio). Solo dice que deberíamos ser indiferentes. Y, efectivamente, ganar o perder un euro (aunque sea lo más probable) nos da igual a la mayoría. Puestos, si la alternativa remotísima a esa seguridad es ganar mil euros la gente opta por perderlo. Si la alternativa remotísima a no perder el euro es perder mil euros, la gente también suele optar por perder el euro. En ambos casos pierdes el euro (en ambos casos YA tienes el euro). La respuesta es la misma. ¿Seguro que esto no es racional? Sobre todo teniendo en cuenta que sí hay una probabilidad muy alta de que nos enteremos de que alguien con nombre y apellidos gana mil euros o pierde mil euros. Esa una de las razones por la que socializamos riesgos, por ejemplo. Porque he visto en la televisión a un señor llamado Antonio, que vive en Colmenarejo, que se ha hecho rico con la lotería: ¿se imaginan la probabilidad de algo así?

You know, the most amazing thing happened to me tonight. I was coming here, on the way to the lecture, and I came in through the parking lot. And you won’t believe what happened. I saw a car with the license plate ARW 357. Can you imagine? Of all the millions of license plates in the state, what was the chance that I would see that particular one tonight? Amazing!

Por cierto, lo del impuesto es algo que siempre me ha hecho gracia: impuesto es participio de imponer. Por tanto, un impuesto es, por definición, obligatorio. Si no es obligatorio comprar lotería no es un impuesto. Ni siquiera es algo “como” un impuesto o un impuesto “encubierto”. No, no se empeñen, la lotería no es un impuesto, como una donación tampoco es un impuesto, aunque ambos negocios jurídicos estén gravados con impuestos. Sin embargo, hay gruñones empeñados en vender que es eso, una obligación voluntaria. Y que eres gilipollas si compras lotería. Cuando además —aunque hay muy buenas razones para que haya juegos de azar legales, para que estén limitados y para que sean de titularidad del Estado— ni siquiera el Estado monopoliza ya las apuestas y puedes hacer rica a una empresa rusa en vez de al fisco español.

Como es obvio, gastamos nuestro dinero en cosas que incluso a nosotros nos parecen estúpidas (y no les digo a los demás). Constantemente. Si nos da un arrebato a la Savonarola, imaginen todo lo inútil, superfluo, vulgar e incluso dañino que querrían eliminar. Si yo tuviera que hacer mi lista, la lotería no estaría en los primeros lugares. Ni siquiera en las primeras páginas. No comprendo por qué se le tiene tanta manía. Solo se me ocurre que sea una muestra de soberbia intelectual. La lotería sería cosa de cuñados, de imbéciles incapaces de comprender que, en realidad, no te va a tocar nunca. Como si la gente no fuera consciente de que, efectivamente, no te va a tocar nunca y de que está comprando ficción autobiográfica. La misma que compra cuando lee una novela o ve una peli y siente que es protagonista, o la que compra cuando ve un partido de fútbol y suelta la pierna para rematar. Bueno, no la misma. No hay una lotería que te dé la remota posibilidad de ser Cristiano Ronaldo, descubrir la conjura del Opus Dei para ocultar que Cristo tuvo descendencia o traducir a unos extraterrestres con pinta de arbustos. 

 

Vamos a decir sandeces

 

Por culpa de Berta González de la Vega descubro que en El Mundo han entrevistado a un señor que no conozco, que se llama Robe Iniesta y que es roquero.

Cuando he visto esto …

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… he cometido un segundo error y he leído la entrevista.

No hay dos sin tres, así que veamos algunas afirmaciones:

1.- El mundo “Va a peor, sí. Muy a peor. No sé si soy un poco paranoico, pero si ves un telediario es como para hacer apuestas“. ¿Este señor vota? ¿A quién vota? (es una broma) Por lo visto, su manera de medir si el mundo va a peor o a mejor o si sigue por el espacio interestelar indiferente a la carrera musical del entrevistado es el “telediario”. Frente a esto qué más da que todos los estudios objetivos indiquen que todos los datos globales sobre bienestar, esperanza de vida, educación, etc. siguen mejorando .

NOTA: Añado esto. Me ha parecido interesante. Aunque, en fin, basta con leer habitualmente sobre el tema, para saber que “… qué más da que todos los estudios objetivos indiquen que todos los datos globales sobre bienestar, esperanza de vida, educación, etc. siguen mejorando.”

2.- “No, pero a lo mejor ahora soy más consciente. No sé si hace 10 años había más hambre en África que ahora pero sí que había una amenaza concreta, que era la Guerra Fría y salvar las ballenas. Ahora eso se ha multiplicado: ya no hay una guerra fría sino que estamos en muchas guerras calientes, incluida la Guerra Fría, porque esa sigue: aunque no entre la URSS y Estados Unidos. Hay muchos conflictos“. No sabe si había hace diez años más hambre en África. Es hilarante: mide la evolución de la humanidad en escalas de diez años de telediarios. En todo caso: ¿hace diez años el conflicto era la Guerra Fría? ¿En 2006? Por otra parte, ¿hay muchos conflictos? Sí, claro. Algunos son además terribles. ¿Pero hay más o menos? De nuevo, cualquier comparación entre el siglo XX y lo que llevamos de siglo XXI o cualquier análisis de la evolución de los últimos 50 años demuestra que el número de víctimas ha descendido de manera notable. Y si nos fijamos en los últimos 25 años veremos que ahora el número de víctimas es algo más alto que la media, pero ni siquiera es el momento más alto (el período 1993-1996 es cinco veces peor).

3.- La Guerra Fría. “No, no se ha enfriado del todo porque ha habido otros componentes. Hay muchos más países con armamento nuclear. Coño, que es difícil ver una noticia buena en política, ver que se pongan de acuerdo. Las emisiones de CO2, por ejemplo. “Pues se han reunido todos los países. No se ha llegado a ninguna solución, pero han pasado allí unos días”. Creo que la cosa está mucho peor porque no se arregla nada.” ¿MUCHOS MÁS países con armamento nuclear? El Tratado de no proliferación nuclear es de 1970. En ese momento había cinco potencias nucleares reconocidas y una que seguramente posee armas atómicas (Israel). La India las posee desde 1974. Pakistán inició su programa en 1972 y las posee oficialmente desde 1998. El programa de Corea del Norte se remonta también, al menos, a la década de los ochenta, aunque oficialmente es potencia nuclear desde hace diez años. En realidad, en los últimos 25 años lo que hay es MENOS POTENCIAS NUCLEARES. En primer lugar, porque Sudáfrica, que era potencia nuclear, dejó de serlo al ratificar el Tratado de no proliferación nuclear a principios de los noventa. Y porque Bielorrusia, Kazajistán y Ucrania, a mediados de los noventa, entregaron todas las armas nucleares heredadas de la URSS a Rusia.

4.- Sobre el aumento de la civilización: “Lo de civilizando habría que verlo. Ir de traje no tiene que ver. Hablas de la Edad Media y… Yo me refiero a los instintos. Siguen existiendo los mismos instintos. El egoísmo. Para mí. Para mi familia. Para los de mi pueblo. Para nosotros. Siempre barriendo para casa” y “Claro. Lo demás sigue evolucionando. Y lo de más civilizados… Sí: “usted, ¿me deja pasar?“. Extraordinario dato: no ha variado el genoma de los seres humanos desde la Edad Media. En cualquier caso, con una población mundial de 7.400 millones de habitantes, los porcentajes de CUALQUIER ÍNDICE que se quiera utilizar sobre los efectos prácticos de esos instintos en la vida de la gente demuestran que el egoísmo tribal y el nacionalismo influyen ahora mucho menos que en cualquier otra etapa previa de nuestra historia.

5.- “Desde luego que sí. No es éste un disco de rendirse y sí de cabreo, de ya está bien. Al final, hay cosas que no puedes decir. No puedes decir: “Creo que lo mejor será una guerra nuclear”. Está el cabreo ese de: bueno, vamos a reaccionar, ya está bien. Y, de algún modo, estás diciendo: como ya hemos hablado mucho de esto, se está agotando el tiempo. En el medio ambiente estamos llegando a un punto de no retorno, porque se están perdiendo especies“. Un “disco de rendirse” 🙂 Lo de que se “esta llegando” a un punto “de no retorno” porque “se están perdiendo especies” es maravilloso. Por lo visto, una vez que se alcance un porcentaje de especies extinguidas que no podemos calcular exactamente (ya que no conocemos el número de especies), habrá un punto de no retorno. Lo que no sabemos es de no retorno a qué.

6.- “Sí, puede ser, puede ser. Tengo una idea como de catástrofe inminente. Como que ya no me sorprende nada. Veo en un telediario lo peor y digo: “Bueno, normal. Tenía que llegar. ¿Ha salido Trump? Claro, con tantos millones de subnormales…”. Parece una visión catastrofista, pero es realista. Estamos aquí pensando que es todo muy estable y mira lo que pasó en la sala Bataclan. Estaban en el concierto y creían que era un día más y que era imposible que pasara nada raro. El que no iba a follar pensaba que no iba a follar, y el que iba a follar que qué bien, pero todo lo demás era inamovible. Y, de repente, se fue todo a la mierda. Cada vez veo menos cosas inamovibles. Todo parece estar pendiente de un hilo, de volcar. En cualquier sitio. El entrevistado descubre (de nuevo por el telediario) que existen la muerte y el mal y que eso demuestra que nada es estable (como si la muerte y el mal no demostrasen precisamente que la vida y el bien son bastante estables e incluso aumentan). Cada vez ve “menos cosas inamovibles” (por ejemplo que un día a lo mejor no follas aunque pensabas que sí, que ibas a follar). Eso sí, pese a esos pensamientos la hostia de profundos regala un “subnormales” a los votantes de Trump.

7.- Sobre la esperanza. “Sí, por eso tampoco este disco es un rollo de tirar la toalla y decir no puedo. Hay un poco de enfado, como digo, pero en más de una canción hay otra visión, aunque seguramente sean menos llamativas“. Un día ibas a follar y llega un islamista y te pega un tiro en una sala de baile y ya no follas, pero no es tan grave porque él ha escrito una canción.

8.- Sobre qué hacer con el mundo. “Sí, pero también se pueden hacer ayudas. Por lo que tú decías antes de que las canciones las escucha mucha gente y va a darles muchas vueltas“. Sin duda se pueden hacer ayudas, como se demuestra a diario en el baloncesto profesional, pero lo importante es que la Guerra Fría y las guerras calientes y el punto de no retorno por la pérdida de especies se pueden revertir si le das vueltas a las canciones de este señor.

9.- “Antes estaba borracho y podía decir lo que quisiera, pero ahora ya te tienes que pensar las cosas un poco más porque luego te avasallan. Yo creo que eso es lo malo de la democracia, que todo el mundo pueda votar. Creo que eso está mal. No todo el mundo debería poder votar. No digo que yo esté capacitado, ¿eh? Pero del mismo modo, no todo el mundo está capacitado para votar.¿Habría que pasar un examen previo? Habría que pasar varios exámenes. Estamos diciendo que la Historia nos tiene que valer para algo, y que la experiencia, estos miles de años que llevamos viviendo en el planeta, nos tiene que servir para algo. Nuestra propia Historia, la guerra que hemos tenido, todo lo que nos ha pasado tiene que servir para avanzar. Pero ¿cómo puede votar un tío que no sabe quién fue Napoléon? ¿Por qué puede votar? ¿Cómo puede votar gente que no tiene ni puta idea de Historia?Todo este párrafo es pura basura. Lo trágico es que esto mismo, a pesar de “nuestra propia historia”, lo piense tanta gente.

10.- ¿Sugiere que sea una aristocracia, una élite, la que vote?, le preguntan: “Es que así era la democracia primera. No era todo el mundo a votar, venga. “A ver, tú, el más tonto, ¿tú quién dices?”. No puede ser. Ya sé que es políticamente incorrecto, pero lo pienso. A lo mejor mañana pienso otra cosa y cuando me digan: “Tú dijiste esto”, lo negaré. Pero ahora lo pienso. No todo el mundo está capacitado para votar. Esa gente que está pensando nada más que en comer donuts y en ponerse más gorda de lo que está, ¿esa gente va a votar?” Sí, en Atenas no votaba todo el mundo. Por ejemplo, las mujeres no votaban. Tampoco los esclavos. Naturalmente, Atenas tampoco era una democracia. El sistema que propone el señor roquero no se ha aplicado nunca. Los sistemas de democracia limitada nunca se han basado en la capacidad, sino en el sexo, en la renta, en la ciudadanía. Nunca ha existido una democracia en la que solo hayan votado los más capaces (idea imbécil donde las haya por otro lado). Lo más parecido solo existió en los sueños totalitarios de Platón y en la paliza que le dio al autócrata de Siracusa.

En fin, el mundo mejora. No hay duda. Aquí me ven discutiendo las afirmaciones de un cantante, como si tuvieran alguna importancia. Qué mayor prueba de riqueza de lujo.

 

 

Una vez más

 

Nunca veo programas de debate en La sexta. Las pocas veces que me lo ha planteado o he caído por casualidad en uno, después de medio minuto escuchando gritos y consignas he cambiado de canal.

Ayer, en tuiter, descubrí que le estaban arreando a Eduardo Inda por no pagar las pensiones alimenticias a sus hijos. No voy a hablar de Inda, ya lo he hecho en muchas ocasiones: cuando publica algo, necesito siete fuentes independientes y haberlo visto personalmente para creerlo. Lo interesante, sin embargo, es comprobar cómo (con el cadáver de la cueva afgana aún caliente) la turba, dirigida por los que mandan en Podemos y coreada por algunos opinólogos y tuiteros estrella, dio por buena una noticia que es una porquería.

La Justicia ha dictado el embargo del salario, sueldos y otros ingresos de Eduardo Inda en La Sexta por incumplir sus obligaciones económicas con sus hijos …

Voy a aclarar algo: un embargo en un proceso de ejecución no implica que el embargado deba nada. Básicamente porque el embargo es automático cuando se acredita el cumplimiento de determinados requisitos. Por ejemplo, que hay una sentencia de separación o divorcio o de guarda o custodia que dice que tiene alguien que pagar XXX € al mes y que el que presenta la demanda de ejecución afirma que se le debe dinero. ¿Lo ven? Basta con que el demandante lo afirme para que se embargue. Luego, en el proceso de ejecución, el ejecutado se puede oponer y a lo mejor resulta que no debe nada y que la demanda era infundada. Podría ser, claro está, que el periódico supiera que ya se ha resuelto la oposición y la deuda existiese sin ninguna duda. Pero yo creo que no: que el periódico no tiene ni puta idea y no lo digo porque ya no me crea ni la fecha de un panfleto como Público, sino por lo que viene a continuación:

… según la ejecución forzosa difundida por las redes sociales y que ha sido dictada por el Juzgado de Primera Instancia número 4 de Alcobendas (Madrid). Público ha recogido la sentencia tras confirmarla con fuentes judiciales y comprobar su impacto entre la opinión pública, donde las redes han convertido en trending topic la información sobre la cadena de Atresmedia y su colaborador estrella.

¿Cómo me voy creer eso de que Público ha confirmado no sé qué con “fuentes judiciales” cuando dice que “ha recogido la sentencia”? Para empezar, en un proceso de este tipo no hay ninguna sentencia. Para seguir, lo que publica Público es un recordatorio de un oficio. Es decir, para decirlo con llaneza el recordatorio de una carta. Por no ser, no es ni siquiera la resolución que acuerda el embargo (que, como digo, es prácticamente automática). Sin embargo, como tiene una “pinta” imponente hablan de sentencia. Es imposible tomarse a esta gente en serio. Continúa:

La resolución establece que el director de OK Diario sólo podrá disponer cada mes del mínimo legal establecido en este tipo de ejecuciones hasta que satisfaga los 13.344,44 euros que el juzgado ha sentenciado que debe a su ex esposa y a sus hijos, así como el pago de otros 4.000 euros adicionales en concepto de los intereses devengados y de las costas procesales.

Como pueden deducir de lo que he dicho antes, eso de que “el juzgado ha sentenciado” que debe no resulta en absoluto de ese recordatorio de un oficio. Pero es que, además, el propio texto de la noticia demuestra que el que la escribe como mínimo no tiene ni zorra idea de lo que habla: los 4.000 € no son para pago de costas y de intereses devengados. Los 4.000 son una cantidad presupuestada para eso. La ley permite que con tu demanda ejecutiva, a lo que tú dices que se te debe por por principal, añadas hasta un 30% por si en su momento te dan la razón y el ejecutado tiene que pagar costas e interesas (y así se asegura el cobro). ¿Ese recordatorio de un oficio demuestra que Inda tenga que pagar algo por costas e intereses y en su caso cuánto? Pues no, claro que no.

Todo, como ven, es porquería a carretadas, esparcida desde un partido político contra un periodista incómodo para ellos.

Pero hay más. He visto el vídeo que aparece aquí. La señora Bescansa es diputada. Eso es lo que me acojona. Porque a mí Inda no me representa. Pero la diputada Bescansa sí. Juzguen ustedes mismos. Por cierto, las explicaciones de Inda serán falsas o auténticas, pero al menos no son prima facie una porquería como la noticia del periódico.

Termino: gracias a los bufidos de la señora diputada me he enterado de esta ley del parlamento balear. En ella se ha basado la diputada para decir que “lo de Inda” es violencia machista.

He mirado y me he encontrado con esto:

Artículo 65

Definición

1. A los efectos de esta ley, se entiende por violencia machista aquella que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre estas por el hecho mismo de ser mujeres.

2. La violencia a la que se refiere esta ley comprende cualquier acto de violencia por razón de sexo que tenga como consecuencia, o que pueda tener como consecuencia, un perjuicio o sufrimiento en la salud física, sexual o psicológica, e incluye las amenazas de estos actos, la coerción y las privaciones arbitrarias de su libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada.

3. A los efectos de esta ley, también se consideran víctimas las hijas y los hijos de la madre víctima de violencia.

4. A los efectos de esta ley, se considera violencia machista:

a) Violencia física, que incluye cualquier acto de fuerza contra el cuerpo de las mujeres, con resultado o riesgo de producir lesión física o daño, ejercida por quien sea o haya sido su cónyuge o por quien esté o haya estado ligado a ella por una relación de análoga afectividad, aun sin convivencia. Asimismo, tienen la consideración de actos de violencia física contra las mujeres los ejercidos por los hombres en su entorno familiar o en su entorno social o laboral.

b) Violencia psicológica, que incluye cualquier conducta, verbal o no verbal, que produce en las mujeres desvalorización o sufrimiento, a través de amenazas, humillaciones o vejaciones, exigencia de obediencia o sumisión, coerción, insultos, control, aislamiento, culpabilización o limitaciones de su ámbito de libertad, ejercida por quien sea o haya sido su cónyuge o por quien esté o haya estado ligado a ella por una relación de análoga afectividad, aun sin convivencia. Asimismo, tienen la consideración de actos de violencia psicológica contra las mujeres los ejercidos por los hombres en su entorno familiar o en su entorno social o laboral.

c) Violencia económica, que incluye la privación intencionada, y no justificada legalmente, de recursos para el bienestar físico o psicológico de las mujeres y de sus hijas y sus hijos o la discriminación en la disposición de los recursos compartidos en el ámbito de la convivencia de pareja.

d) Violencia sexual, abusos sexuales y agresiones sexuales, que incluyen cualquier acto de naturaleza sexual forzada por el agresor o no consentida por las mujeres: la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, la imposición, mediante la fuerza o con intimidación, de relaciones sexuales no consentidas, y el abuso sexual o cualquier acto que impide a las mujeres ejercer libremente su sexualidad, con independencia de que el agresor tenga relación conyugal, de pareja, afectiva o de parentesco con la víctima o no.

e) Violencia simbólica, que incluye iconos, representaciones, narrativas, imágenes, etc., que reproducen o transmiten relaciones de dominación de los hombres respecto de las mujeres, así como desigualdades de poder entre sexos y de segregación.

f) Feminicidio, asesinato de mujeres por el hecho de ser mujeres, al margen de que exista o haya existido relación de pareja.

g) Mutilación genital femenina: cualquier procedimiento que implique o pueda implicar una eliminación total o parcial de los genitales femeninos o produzca lesiones en los mismos, aunque exista consentimiento expreso o tácito de la mujer o de la niña.

Para empezar, he de decirles que ni siquiera con lo que dice ese artículo puede la diputada Bescansa acusar a Inda de ejercer violencia machista. Primero porque es una norma que se aplica solo en las Islas Baleares. Y segundo, y sobre todo, porque el propio artículo dice:

“c) Violencia económica, que incluye la privación intencionada, y no justificada legalmente, de recursos para el bienestar físico o psicológico de las mujeres y de sus hijas y sus hijos o la discriminación en la disposición de los recursos compartidos en el ámbito de la convivencia de pareja.

¿Sabe la diputada Bescansa si Inda ha privado a sus hijos de sus pensiones? ¿Sabe si, en su caso, tenía una causa legal para hacerlo? Ya sabemos que no. Que no lo sabe.

Dicho esto y para terminar, qué norma más excesiva y errada. Al final, se degrada la violencia, la violencia real, convirtiendo todo en violencia (como se degrada el terrorismo o el genocidio convirtiendo todo en terrorismo o genocidio). En último lugar aparece la mutilación genital. Compárenlo ustedes con eso que llaman “violencia simbólica” o la “ecónomica” que aparece antes. En fin, no sigo, no sea que alguien termine diciendo que ejerzo violencia machista en la modalidad “simbólica” por decir que eso me parece no solo falso, sino además estratégicamente equivocado. Es lo que tiene la pretensión de ajustar la realidad a mi discurso ideológico, que al final el que critica ese discurso no solo es un machista, sino un violento.

Vivan las cadenas

 

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill se encontraba, aparentemente, en la cumbre de su poder. Nadie simbolizaba como él la resistencia frente al nazismo.

Sin embargo, en el Reino Unido hubo elecciones y las perdió. Como de costumbre, las simplificaciones terminan amontonando los votos de forma binaria y la gente confunde las sumas con las razones. La más usual dice que los británicos no creían que el hombre que les había mandado en la guerra fuese el más adecuado para mandar en la paz; otros creen que pasaron factura a los conservadores por los errores previos a la contienda. A saber. Sobre todo, a saber si se puede saber. Lo importante es que da igual: los votantes le dieron una patada en el culo. Y eso, además, no impidió que volviera a ser Primer Ministro cuatro años más tarde. Como es evidente, no hay ninguna razón para pensar que eso que llaman “las oligarquías” o la “casta” prefiriesen el gobierno de los laboristas. También los británicos, ya ven, se ciscaron en las explicaciones sobre el control de las élites del proceso político.

Así de raras son las democracias. La gente vota y le vuela la cabeza “figuradamente” a cualquiera. Dan igual los méritos. En particular, dan igual los méritos históricos.

Por eso me repugnan tanto las portadas sobre Fidel Castro. Gente de todo tipo hablando de la importancia de un sujeto que siguió mandando porque no hubo una sola ocasión en la que los cubanos pudieran votar. Fíjense: es posible que de haber podido votar, hoy Castro no apareciera más que en la necrológica de algún periódico de una Cuba libre.

¿Saben por qué no hay gobernantes democráticos que estén cinco décadas en el poder? Porque a la gente se la sudan los destinos históricos, los fines de siglo, los pilares de la civilización y las luces y las sombras. Cuando la gente decide, decide sin pensar en los libros de historia y en las masturbaciones de lo intelectuales.

Antes de entrar a discutir las mentiras de los hagiógrafos del tirano, la reflexión es esta: ¿no os da asco, en pleno siglo XXI, alabar la figura de un tipo que nunca permitió a su pueblo darle la patada?

Joder, cincuenta años mandando. Y va a seguir mandando, a través de su hermano, después de muerto. Pero esto no les llama la atención. Al parecer, el pecado original es menos importante que sus erecciones juveniles.

Hay que ser imbécil.

Las razones de nuestros padres

 

Asistimos estos días a polémicas adanistas sobre nuestra constitución en la que los argumentos se centran en las condiciones materiales existentes cuando se aprobó (primero en un parlamento democrático y posteriormente en referéndum).

Son divertidas porque reproducen uno de los errores más comunes sobre la democracia. Un sistema democrático no es aquel que garantice que se adopte la mejor solución posible (si es que esa decisión pudiera identificarse sin discusión). Tampoco es aquel que garantice que los que adopten una decisión lo hagan de forma absolutamente libre y ajena a lo que les rodea. La democracia no nos hace más sabios, ni más valientes, ni más objetivos.

Esencialmente, la democracia (la representativa) es el sistema más simple y eficiente de los que podemos imaginar capaz de garantizar que las decisiones se remitan a la voluntad de los ciudadanos expresada en secreto a la vez que asegura la más alta cota de paz social para el mayor número de ciudadanos. Podemos imaginar sistemas que garanticen aparentemente más paz social (uno autoritario), pero esta paz es aparente porque no alcanzará al mayor número: los discrepantes en esos regímenes son tratados a golpes para que la paz se mantenga. Podemos imaginar un sistema en el que la decisión sea hipotéticamente más “sabia”, pero para ello hay que limitar el voto o establecer correcciones que impliquen que el más capaz o el que tenga más conocimientos decida “más”. Un sistema así es estúpido porque es muy difícil de diseñar, y porque su complejidad y necesidad de ajustes permanentes son la semilla de su autodestrucción. Podemos imaginar un sistema basado en el principio “un hombre, un voto” que implique una permanente participación del ciudadano en la toma de decisiones. Pero ese sistema sería ineficiente y se sometería a una constante tensión como consecuencia de la tiranía populista (en la que prevalece la opción más fácil de vender instantáneamente, por lo que la complejidad siempre está proscrita).

La democracia no es el camino para la felicidad o el acierto. Sin embargo, como sistema capaz de obtener a largo plazo el máximo posible de paz y progreso es indiscutible. Es preciso no olvidar nunca ese componente realista y algo deprimente.

Las votaciones no son la formulación de un discurso coherente. Son un agregado que no se basa en las mismas razones o sentimientos. Más aún, una vez que se expresa, hay que intentar romper con las causas de ese mandato. En primer lugar, porque solo se pueden expresar de una manera tan simplificada que pueden llegar al punto de ser falsas (el error constante de buscar una especie de voluntad mayoritaria, cuando cada voto es producto de procesos independientes); en segundo lugar, porque la utilidad del voto es la justificación del poder y el poder exige sus propias dinámicas. La simplicidad del sistema se basa en un doble mecanismo: el de un voto abstracto que se suma y el del castigo en el siguiente ciclo electoral.

Cuando alguien pretende desvirtuar el voto ciudadano basándose en, por ejemplo, el “miedo” o en la existencia de una supuesta única opción comete ese error. En todas las elecciones hay factores materiales que pueden llevar a una prevalencia de sentimientos como el miedo, el odio o el egoísmo. También hoy (tras décadas de democracia) esos sentimientos influyen en el voto. Es posible que votos al PP sean votos del miedo: del miedo a Podemos. Es posible que votos a Podemos sean votos del odio: odio a un sistema que creemos nos ha defraudado. ¿Son libres esos votos? También hoy (a pesar de que nos creemos más listos que nuestros ascendientes y más informados) el voto puede basarse en la ignorancia y la mentira (hay ejemplos para aburrir). Esto es una simplificación también, pero la uso porque parece que los españoles que votaron abrumadoramente sí a la Ley para la Reforma Política y más tarde a la Constitución eran unos seres acobardados, y que los españoles de hoy en día son el paradigma de la racionalidad y la libertad.

Esto mismo se puede decir de los dirigentes de los partidos políticos de aquella época. No pretendo comparar. La situación era excepcional, pero no por ello la decisión adoptada fue más estúpida o estaba más afectada por los sentimientos. Entre otras razones, porque los que ahora la juzgan lo hacen sin sus experiencias vitales y sin sus expectativas. 

Frente a esos juicios ahistóricos que exigen contrafácticos imposibles, lo único sensato es analizar unos cuantos datos y ver si encajan dentro de ciertos paradigmas:

1.- ¿La Ley para la Reforma Política imponía alguna limitación que no fuese puramente formal?: No.

2.- ¿La aprobaron los españoles?: Sí, abrumadoramente.

3.- ¿Cualquier partido pudo presentarse a las primeras elecciones?: Sí, aunque fuera bajo el paraguas de coaliciones.

4.- ¿Las primeras Cortes eran democráticas?: Sí.

5.- ¿Podían esas Cortes haber aprobado cualquier tipo de Constitución?: Sí. No había ningún límite legal. También podrían haber establecido que España era una república.

6.- ¿La aprobaron los españoles?: Sí, abrumadoramente.

7.- ¿Con posterioridad —durante más de 30 años— ha habido alguna limitación a la puesta en entredicho del sistema constitucional?: No. Esto, por cierto, demuestra hasta qué punto es falaz el discurso de los que dicen que el sistema del 78 vino impuesto. Ese mismo sistema ha permitido décadas de gobiernos que representaban a la inmensa mayoría de los españoles y es el que permite que ahora lo discutan partidos y políticos que representan también a muchos españoles, aunque no sean mayoritarios. Hay una legitimidad de uso evidente

Algo más: la crítica al sistema también es un input que pretende mover al voto generando sentimientos y poniendo en circulación una información sesgada. ¿Nos olvidamos también de las condiciones materiales existentes como consecuencia de la crisis económica de los últimos años?

Yo tengo mi opinión: el saldo de las decisiones que se adoptaron tras la muerte de Franco es casi prodigioso. Nos sacó del agujero con un coste irrisorio. No voy a jugar a la ficción y a imaginar qué habría sucedido si el camino escogido hubiera sido otro. Pero tampoco deberíamos hacer ningún caso a los que se empeñan en decirnos que llevamos cuarenta años en una democracia tullida para vendernos su poción mágica.

Puestos a ser frívolos, la única frivolidad que me voy a consentir es imaginar si estos tipos se la habrían colado a nuestros padres. Yo creo que no.

 

Anatema: un sitio para “listos”

 

Lean este reportaje.

Como pueden observar, el artículo no se refiere en realidad al Bachillerato de Excelencia, sino al hecho de que haya, en Madrid, un instituto en el que solo se imparte esta modalidad, sin que hay alumnos de bachillerato ordinario (o de ESO). Esto se aclara en el propio reportaje: hay, en otros institutos madrileños, aulas específicas para alumnos que reúnan los requisitos del bachillerato de excelencia.

Aclaro esto porque las críticas que aparecen en el reportaje se refieren exclusivamente al instituto en cuestión:

Juan José Moreno, diputado y portavoz de Educación del PSOE en la Asamblea de Madrid, señala que este modelo no les “gusta”. “No ha contribuido ni a la mejora de los resultados concretos de esos alumnos ni a los globales. Además, la educación no solo son resultados académicos, es mucho más. Hay unos valores y una convivencia. Por ejemplo, Alemania sí hace algo parecido, pero luego destina los mayores recursos a los centros con más dificultades académicas. El modelo que se ha implantado en Madrid es una concepción antigua de la educación”, señala Moreno, que añade que el PSOE “apuesta por programas especiales para alumnos de altas capacidades, pero integrados con el resto”.

Para José Luis Pazos, presidente de la FAPA Giner de los Ríos, este programa representa una cultura de la excelencia mal entendida. “La excelencia es potenciar las habilidades de todos y cada uno de ellos, no seleccionar a algunos con unos parámetros equivocados que solo premian memorizar contenidos aislados. Es una burbuja artificial, un modelo perverso”. Pilar de los Ríos, presidenta de la asociación de directores de institutos públicos madrileños, cree que “sacar a los alumnos de su centro de referencia para llevarlos a otro centro específico no es lo más adecuado. No creemos en centros específicos para separar a los supuestamente mejores. Todos los alumnos deben tener el tratamiento adecuado en su centro, y lo que hay que hacer es dotar a todos los centros con los mismos medios”. Estos 858 alumnos suponen el 0,8% de los 107.750 que iniciaron este curso el Bachillerato en los institutos madrileños.

Como puede observarse, el hecho de que se creen centros en los que todo esté enfocado en facilitar a los alumnos con mejores capacidades el desarrollo de estas, es tabú. Este modelo, que es una versión muy edulcorada de esto que defiendo desde hace años, es el mal porque “la educación no son solo resultados académicos”, porque hay que “potenciar” las habilidades de “todos”, no solo de los “supuestamente” mejores, seleccionados mediante “parámetros equivocados” que solo premian “memorizar contenidos aislados” y porque, en resumen, es “antiguo” y “perverso”.

Lo escandaloso de estas opiniones es que estamos hablando de alumnos que voluntariamente deciden escoger un centro que es totalmente gratuito y al que se accede exclusivamente mediante dos parámetros objetivos: su expediente académico y las notas que obtienen en el examen de premio extraordinario de la ESO, al que puede presentarse cualquier estudiante (de hecho se presentan miles cada año) que haya obtenido una media mínima en 3º y 4º de la ESO.

Como ven, el mal es la segregación: se “saca” a los alumnos de sus centros de referencia (como si hubiese una especie de traslado forzoso en vagones de ganado) y se los reúne en un lugar en el que todos tienen un perfil similar —alumnos con buenas notas, en general interesados en el estudio— y con profesores con una motivación concreta. Que el criterio para la “segregación” no distinga entre pobres o ricos, chicos o chicas, lugares de procedencia o nacionalidad, les da igual. Que sea totalmente gratuito les da igual. Lo que les molesta es que el “modelo” odioso, que se basa en el crimen de considerar excelentes a los que sacan mejores notas, se aísle en un centro, de forma que puedan extraerse conclusiones: el Instituto San Mateo lleva cinco años abierto y cualquiera puede examinar los resultados de sus alumnos. Si esos alumnos “supuestamente” excelentes se diluyen con los demás, ya no importa tanto, porque los resultados no ponen en entredicho nuestro modelo “moderno”. No elucubro: el Instituto San Mateo es un apestado, como vemos en las opiniones que he transcrito, pero nadie menciona el modelo de, por ejemplo, el Bachillerato Internacional que se imparte también en algunos institutos madrileños y, en particular, en un famoso instituto de Madrid. Les aseguro que los requisitos para ingresar en uno u otro bachillerato son similares y que en las aulas de Bachillerato Internacional de ese instituto al que me refiero (y son unas cuantas) todos los alumnos tienen una media muy alta (tan o más alta que los alumnos del Instituto San Mateo). Y les aseguro que los alumnos de Bachillerato Internacional suelen relacionarse entre sí y menos con otros alumnos del centro (por muchas razones: afinidad, simple coexistencia en las clases, y porque una gran mayoría de ellos no ha cursado ESO en el instituto que menciono, sino que ingresan en el centro para cursarlo).

Más aún, la crítica se refiere a un modelo que se centra en chicos y chicas de 16 y 17 años. No hablamos de una segregación en educación primaria o secundaria. Por lo visto, esos chicos se van a convertir en monstruos porque deciden apostar (en neolengua, “se les saca”) por estudios más intensos en clases a las que solo acuden otros como ellos. Por lo visto es más importante el “modelo” ideológico que la realidad.

No estaría de más que lo que hablan de modelo perverso preguntasen a los alumnos de ese instituto. A ver qué piensan ellos. Aunque, claro, como solo son “supuestamente” mejores, a lo mejor no tienen ni zorra idea de qué quieren o de qué es mejor para ellos.

A lo mejor hay que hacer caso a los que creen que decir que hay personas mejores que otras en ciertas tareas o que tienen más altas capacidades que otras transmite unos “valores” equivocados. Porque todos somos iguales y pensar otra cosa es “antiguo”. Y ya medirlo ni les cuento. Que el Dios de la pedagogía moderna nos libre de la medida, porque el reino de los cielos del cuento de la falsa izquierda es que todos seremos felices en la mediocridad.

Estoy seguro de que los que lucharon, desde ideologías progresistas, por la extinción de los privilegios en los siglos pasados se revuelven en su tumba al ver cómo se ponen obstáculos a la meritocracia y se favorece a los hijos de los ricos, encantados ante la falta de competencia.

 

La máquina del fango

 

Esta noticia ha indignado a mucha gente. Es comprensible, el guión es perfecto. El político intenso y bocazas, con tendencia a hacerle la pelota al jefe, azote populista de los recortes que asumía incluso biográficamente. Por otro lado, la noticia la divulga la cadena SER, medio de PRISA, el grupo “golpista” y “mafioso” que ha privado a los españoles de un Gobierno de progreso encabezado por el “caballero sin espada” Sánchez. Hay más: a Espinar lo apoya el aparato frente a la candidatura de Rita Maestre y Tania Sánchez, y seguro que ya hay quien ve en la filtración una maniobra de “guerra sucia” partidista, frente al último erasmus, también conocido como “Yo soy leyenda”.

La defensa de Espinar sería más simple si Espinar no nos hubiese explicado que pertenece al grupo de los elegidos. Compró una casa obteniendo un préstamo hipotecario cuando no tenía capacidad económica. Formó parte del exclusivo grupo de los elegidos a dedo para obtener una adjudicación de VPO. Y se aprovechó de un cambio legislativo que aumentaba el valor del módulo para, legalmente, obtener una plusvalía acojonante: un 56% en nueve meses. Estos son los hechos según aparecen en la noticia. Imaginemos una explicación: el dinero lo pusieron sus padres, puede que legalmente; la hipoteca la obtuvo con la garantía o quizás la influencia de sus padres; recibió la VPO porque sus padres tenían contactos. Si esta hipótesis es cierta, el joven Espinar hizo lo que tantas personas han hecho tantas veces en España. Puede que haya alguna otra explicación, aunque la negativa de Espinar a explicar de dónde salió el dinero (tan de la casta) complica la tarea de encontrarla.

Decía que la defensa de Espinar  sería más simple, porque sería la misma que tantos han utilizado en aquellos casos en los que los fallos del sistema, sus agujeros, y la pertenencia a cierto grupo, permitían obtener su pequeño o gran beneficio. “Es legal”, esto lo han dicho muchos y, a veces, tenían razón, aunque se les ha tratado como si no la tuvieran. “No es lo mismo legal que moral”, han dicho otros, entre ellos Espinar y ese es su problema fundamental.

Él obtuvo una plusvalía de un 56% en nueve meses, cuando tenía solo 23 años. Esto, por cierto, es una dura enseñanza vital: ganar tanto, tan joven, es peligroso. Puede que te lleve incluso a militar en Podemos.

Solo una cuestión más, esta general. Los discursos populistas han blanqueado las corruptelas de los españoles. La pequeña corrupción existe y está bastante generalizada. Naturalmente que no es como la gran corrupción, pero esto ya lo dicen el adjetivo y el código penal. Tampoco lo es en sus consecuencias, aunque la grande es más escasa que la pequeña, como es lógico. Sin embargo, aun siendo diferente, la pequeña corrupción ha servido de caldo de cultivo y de sordina de la gran corrupción. Sin aquella, esta es más difícil. Uno de los lugares en los que ha sido más común la pequeña corrupción ha sido en el de la adjudicación, compra y venta de las VPO. Pero de esta se habla poco, porque afecta a “la gente”. La manipulación en las adjudicaciones y en los sorteos, y la presencia de dinero negro en la compra y venta de VPO has sido habituales. Hasta el punto de que había Cajas que concedían préstamos valorando las VPO muy por encima de su precio tasado por ley.

La gente (las gestoras de cooperativas, los promotores y los propios adjudicatarios) obtenía plusvalías, pero no solo plusvalías legales como la que resulta de la escritura de Espinar. La parte más importante se obtenía en sobres de los que casi nunca quedaban rastros. Todo esto utilizando los privilegios fiscales, autonómicos y municipales que facilitaban la construcción de este tipo de viviendas. Desviando los recursos de todos a gente “objetivamente” necesitada que, más tarde, hacía negocio. Falseando el mercado y la lógica de la subvención.

El discurso populista se ha basado en la crítica exacerbada y en la mentira. Han mentido sobre lo mal que estamos y sobre lo mal que funciona todo, dibujando un panorama en el que los niños morían a miles de hambre, los servicios públicos se habían deteriorado tanto que nuestra sanidad y nuestra educación prácticamente habían desaparecido, y la represión policial y la inmunidad de los poderosos llevaban al uso permanente del montaje policial y judicial. A la vez, han criticado todo, como profetas que vinieran del desierto anunciando una nueva era de democracia y castigo. Y mucha gente ha comprado esto porque era sencillo: en ese relato los españoles nunca éramos los responsables de nuestros males y se podía enterrar el día en que cobraste un sobreprecio en negro al vender tu vivienda, hiciste un trabajo sin factura, mentiste en el empadronamiento para lograr plaza en un colegio o aplicarte una deducción en la renta, o te aprovechaste de algún amigo para pasar con holgura ese examen u obtener aquella plaza, a veces incluso creada para ti.

En ese relato, el corrupto siempre era el otro.

 

Reeducación

 

Hoy Pablo Iglesias ha utilizado la expresión delincuente potencial para hacer una comparación entre los que hay, según su diagnóstico, dentro del Congreso y los que hay fuera.

Al margen de la comparación concreta, esa expresión, delincuente potencial, es una nueva demostración de coherencia. En el pensamiento totalitario, el delincuente es. Lo que importa es la personalidad, la peligrosidad. Ese pensamiento es la base del genocidio, por cierto. El terror se basa en la existencia de algún rasgo, a menudo inventado, que permite calificar colectivamente a los que nos molestan como delincuentes (si no como subhumanos —cucarachas decían los hutus—). Los nazis usaban el concepto de raza. Los comunistas utilizan el concepto de enemigo del pueblo. Los jemeres asesinaron a los miembros de tres grupos: los traidores (se incluía a todos los familiares del “traidor”), el subpueblo (los intelectuales) y el pueblo nuevo (los que, por vivir en las ciudades, se encontraban bajo la influencia burguesa). Los rusos asesinaron a millones de ucranianos “acusándolos” de ser kulaks, propietarios, explotadores del pueblo. Todas esas personas, por ser de una determinada forma, ya son o delincuentes o delincuentes potenciales, gente a vigilar. No se juzgan hechos. Qué importan los hechos al lado de la defensa de los justos.

Al delincuente potencial, ese sujeto peligroso, lo mejor que le espera es la reeducación. El proceso de “autocrítica” totalitaria se basa en la necesidad de eliminar permanentemente todo asomo de discusión. Por eso la “autocrítica” es pública. Para que todos vigilen a todos. Y exige que el hombre, el ser humano individual, no solo se someta físicamente. Exige el sometimiento psicológico y moral. El totalitario no admite ni el exilio interior. A veces, tras la “autocrítica”, una vez extirpado el mal, llega la destrucción física; pero el totalitario ha salvado el alma del desviado. Esa es su justicia.

Iglesias utiliza la expresión “delincuente potencial” y luego avisa de que el que discuta ese uso, protestando, corre el riesgo de que se le identifique como tal. Desempolva su manual para inquisidores.

¡Alguien ha dicho España!

Hace ya bastantes años, me contaron la siguiente anécdota, que no he repetido por petición expresa de su protagonista. Ha pasado ya mucho tiempo y cambiaré algún detalle —que no afecta al meollo del asunto— para que nadie pueda ser reconocido.

Un artista de un país del este de Europa se afinca en el País Vasco y empieza a hacer las cosas que hacen los artistas. Se trataba de algo muy original y llamó la atención de los que realizaban un programa cultural en Euskal Telebista. Se pusieron en contacto con él y le comentaron que querían hacer un reportaje sobre su obra. El artista aceptó encantado. Iba a haber partes grabadas y una entrevista en directo. Al explicarle cómo iba a ser la entrevista le dijeron: “mira, puedes hablar de lo que quieras; solo te vamos a pedir un favor: no uses la palabra España”.

Cuando me lo contaron (y no tengo la menor duda sobre la autenticidad de esta historia) me sorprendió el grado de estupidez al que hay que descender para sugerir algo así. La palabra España (1.040.000.000 de resultados), y solo esta, prohibida. La peor palabrota, el tabú máximo, la ofensa suprema.

Comprenderán que no me haya asombrado ver esto: