Bufones

 

Vengo del Teatro Real, de escuchar música de Donizetti. Y una vez más, ciento setenta años más tarde, Don Pasquale comprende lo absurdo de querer casarse a su edad y Norina y Ernesto reciben su perdón. Donizetti escribió la última ópera bufa que merece tal nombre –Falstaff es otra cosa- y poco después permitió que la sífilis terminase su trabajo.

Y lo hizo innovando. Esto es una coña, claro. Aunque a medias. Para agradecer eternamente a los italianos su generosidad con la cultura occidental bastaría -no se sulfuren con la herejía- con que sólo nos hubiesen entregado la gloriosa historia de la opera buffa. Siempre iguales y siempre distintas, con el sabor único -en cada obra, en cada buena representación- de la verdad, ligera, agridulce, y fugitiva. Los personajes, enredados en los lazzi, nos hablan del amor y la juventud, de la senectud y la ocasión perdida, de la traición y del perdón. Arlequín, Colombina, Polichinela, el Doctor, Tartaglia, el Soldado, los enamorados Florindo e Isabel, la Señora … ¿Falta alguien para hablar de cualquier cosa que de veras importe?

Lo demás es anécdota. Mientras escribo esto escucho La italiana en Argel. Es increíble que una obra tan maravillosa se represente tan poco. Sutil, redonda y divertidísima, el asunto “turco” es lo de menos. De nuevo la lujuria de un anciano poderoso es vencida por la juventud. La música de Rossini nos lo cuenta todo de soslayo; a veces una simple frase, una burla, un comentario, o unas pocas notas que flotan entre los atónitos espectadores, dibujan perfectamente las debilidades de los personajes, que de eso se trata. Todos somos pappataci. ¿Quieren saber de qué les hablo? Cómprenla, acomódense unas horas en un buen sofá, con alimento y bebida adecuados, y no se olviden primero de ir al baño.

Cuando Wagner preguntó a Rossini si había conocido a Beethoven, y el poeta Michotte tomó notas, quedó para la posteridad un ejemplo patético del abandono en el que permitían los vieneses se encontrase el que intuían era el más grande de los compositores. Pero lo más soprendente es el reconocimiento natural, por parte de Rossini, de la poca importancia que Beethoven daba a la música de aquel: “… la ópera seria no está en la naturaleza de los italianos. Para el drama no conocen ustedes bastante la ciencia de la música … Por encima de todo siga haciendo cosas del tipo del Barbero de Sevilla”. Cuando salía del cubil de Beethoven, Rossini lloró, pero no por los comentarios del huraño. Era un hombre generoso.

Ese es un ejemplo de la paradoja. El orgulloso Sostatre, duque de Noruega, cantó largas arias y nos demostró su valor, pero la ópera seria no está en la naturaleza de los italianos. ¿Quién se lo iba a decir a Pergolesi? Il Prigionero Superbo le había llevado mucho tiempo, pero era larga y había que aligerar los entreactos para que el público napolitano pudiera respirar y tomar un tentempié después de ver como los dioses “cagan mármol”, según la feliz salida de tono de Amadeus. Así que Pergolesi escribió La serva padrona, un divertimentouna cosa ligera y sin pretensiones, y los napolitanos la escucharon, por vez primera, en el año 1733, atragantándose y riendo a carcajadas.

El solterón Uberto discute con Serpina, su sirvienta, una vez más. La razón de la última bronca: lleva tres horas esperando su chocolate y la pícara le espeta que ya es tarde para desayunar, y además lo encierra en su propia casa. Sólo hay una solución, casarse con ella. Pero necesita que los celos y el miedo ante el valentón que incontinente cala el chapeo, le aseguren que su apuesta le hará feliz.

Nadie se acordaba de Sostrate a las pocas semanas, pero La serva padrona viajó por toda Europa y llegó a París. Y allí las muchedumbres la reivindicaron, a la puerta del Théâtre des Italiens, y comenzó la querelle des bouffons, la pelea cyranesca que decidiría si la pequeña Serpina era más poderosa que los héroes de Lully o Rameau. Los hombres se peleaban en los teatros y decidían sobre la superioridad del italiano o el francés a espadazos, mientras los libelos alfombraban las calles de París. El Rey intervino y expulsó a esos italianos, pero dio igual. Uberto y Serpina habían tenido descendencia. Numerosa, descarada y ruidosa.

 

Reforma y tradición

 

Es difícil saber qué pretendía Martin Lutero cuando clavó las 95 tesis en la iglesia de Wittenberg. Es igual, lo importante es lo que resultó de ese acto (que sólo se distinguió de otros anteriores por el éxito). El movimiento luterano tuvo que navegar entre la necesidad de mantener una cierta tradición y la de modificar partes importantes de los usos, los preceptos y la liturgia romana. Una de las afectadas fue la música.

Lutero era un apasionado de la música, ya que era cantor y además componía. Admiraba sobre todo a Josquin des Prez —lo que dice mucho de su gusto musical— y siempre mantuvo la importancia de utilizar la música para trasmitir el mensaje religioso y moral. En consonancia con alguno de sus principios básicos, quería que la congregación participase también en la interpretación musical dentro de la iglesia, pero eso chocaba con su aprecio por las grandes creaciones gregorianas y polifónicas que pretendía mantener, sobre todo en aquellas iglesias que, por formar parte de poblaciones importantes, tenían recursos como para sostener intérpretes “profesionales”. Por eso Lutero publicó muy pronto, en 1526, una “misa alemana” que, pensada para las pequeñas congregaciones, omitía las partes más difíciles y floridas de la misa, y adaptaba las partes que permanecían, de forma que resultasen más conformes a la lengua alemana (otro de sus vehículos de unificación). Se mantuvieron, por tanto, las prácticas más “elevadas” y complejas, incluso con el uso del latín, y fueron desarrollándose otras más populares.

Esa segunda práctica propició la aparición de una forma estrófica, simple, adaptada a la cadencia del idioma alemán, que, ya desde sus inicios, y, desde luego, en su desarrollo posterior, dará lugar a algunas de las obras más hermosamente sencillas de la historia de la música: el coral luterano.

Hoy todo el mundo interpreta corales polifónicos, resultado de un enriquecimiento progresivo, pero en sus orígenes solían ser obras sin armonizar, ya que estaban destinados al canto, en unísono, de toda la congregación. Se produjo, como era previsible, una evolución similar a la que nos lleva del gregoriano a las extraordinarias y maravillosas formas polifónicas que comienzan con los organa y terminan en la misa y el motete.

La producción, durante los primeros años, fue muy amplia porque así se requería. El mismo Lutero escribió los textos de muchos, y se dice que incluso la música. El más famoso de estos corales es Ein’ feste Burg (Una firme fortaleza), publicado en 1529.

Tan grande era el número de peticiones que, como ya había sucedido en los siglos anteriores, los compositores adaptaron a los nuevos textos música gregoriana e incluso profana. El ejemplo más famoso es el del lied de Henricus Isaac, en el que se dolía por tener que abandonar Innsbruck …

… y que se convirtió en O Welt, ich muss dich lassen, o lo que es lo mismo, en un hermoso lamento por tener que abandonar el mundo. Este coral ha sufrido todo tipo de adaptaciones, entre ellas, algunas especialmente famosas (merecidamente) de Bach. Les dejo con una que me gusta mucho: es un preludio coral de Brahms, un opus póstumo, compuesto en 1892. Brahms hizo dos preludios corales con ese coral. Les enlazo el segundo de ellos:

Como resulta de lo anteriormente dicho, el coral se convirtió pronto en el “juguete” preferido de los compositores alemanes, en la base de una polifonía cada vez más compleja, destinada a coros profesionales (incluso llegó a aparecer un tipo de coral, el motete coral, en aquellas regiones alemanas en las que se impuso finalmente el catolicismo). No obstante, siempre se mantuvo una versión del coral estrófico y sencillo.

Los corales, en la evolución posterior, se convirtieron, así, en el baúl del que sacar melodías fácilmente reconocibles, empapadas del sabor de la tradición y de la simplicidad añeja. Por eso, aunque los compositores alemanes fueran cayendo bajo la influencia de las nuevas formas del barroco, del estilo concertato, de la monodia acompañada, ese substrato permaneció y floreció bajo la mano de Johann Sebastian Bach, para el que el coral es prácticamente la estructura de su música religiosa.

En cierta ocasión escuché a un pianista extraordinario dar un “bis” después de un concierto. Decidió tocar un coral de Bach. Nunca he escuchado a un piano sonar así.

Pero si hay que poner un ejemplo, hay que ponerlo de los importantes. Quizás les suene:

 

Una lista

 

Creo que ha habido varios malentendidos malos entendidos en relación con mi artículo sobre listas en el que hago una lista.

Lógicamente, no explicaré el artículo.

 

******

Las obras musicales o fragmentos de obras musicales que aparecen en el artículo de Jot Down son todos magníficos, en mi opinión. Decidí escoger una por autor para no incluir un montón de obras de Bach o Beethoven o Mozart y dejar sitio a otros compositores estupendos. También intenté que fueran relativamente breves. Por otra parte, son las que se me ocurrieron el día que escribí el artículo. Hoy, imagino, haría otra lista (aunque es seguro que alguna de esas obras permanecería) y mañana otra diferente. Las listas son arbitrarias incluso, creo, para el que las hace. Hay una cuestión más: las listas pueden ser útiles y divertidas, pero tienen un lado perverso. Estimulan la vagancia. Como somos capitalistas quizás buscamos eso: pagar para que alguien haga el trabajo por nosotros. A veces, ¡ni siquiera pagamos!

 

20.- SEDERUNT PRINCIPES: Descubrí esta obra hace ya muchos años. Y sí, me encanta ponerla a toda hostia -al igual que el himno de la extinta URSS- y abrir las ventanas. Ya expliqué algo de estos organa.

https://youtu.be/PhqWgfGK1Xw

 

19.- GNOSIENNE Nº 1: Mucha de la música de Satie produce efectos físicos. No sé qué pretendía el autor. Y me consta que la afición por sus obras hay que compartirla con mucho tontolaba. Pero algunas de ellas son tan hermosas y tan capaces de transmitir una desasosegante y objetiva quietud que habrá que soportar la compañía (sí, esto es broma). La propia partitura produce ese efecto:

Gnosienne

https://youtu.be/7harFCylWNQ

 

18.- MUSICA NOTTURNA DELLE STRADE DI MADRID: En cierta ocasión expliqué que no hay música más alegre que esta compuesta por Boccherini, seguramente sin conciencia de su acierto. No me canso de escucharla. Además es la música de Madrid, de mi ciudad, en el momento en el que más me gusta: cuando la noche llega a rastras y te ves rodeado de amigos que te hacen reír.

https://youtu.be/8dmWAve3Pvk

 

17.- ERBARME DICH, MEIN GOTT: Llevo años intentando escribir sobre Bach, sobre la perfección de su obra y sobre su capacidad para transmitir de forma sublime emociones de una intensidad inexplicable considerando lo contenido a menudo de su expresión concreta. Emociones que a veces derivan del asombro ante la mera razón humana: ante sus formas. Ante la ordenación geométrica del tiempo vital y de sus productos. Es el maestro musical absoluto. El genio incontestable. Y si este maravilloso fragmento de la Pasión según San Mateo no te conmueve es porque estás muerto.

https://youtu.be/x2XUaCWezRY

 

16.- TRÍO PARA PIANO Y CUERDAS Nº 44: Haydn merece estar al lado de cualquiera. Y, sin embargo, su obra sigue en cierta forma minusvalorada. Lo más curioso es que no hay nadie -y vean que digo nadie- que pueda afirmar indiscutiblemente que hay alguien superior componiendo sinfonías, cuartetos … o tríos. De este trío me quedo con ese movimiento lento, que de haber sido compuesto por Schubert, hoy sería una de las músicas más conocidas de la historia.

https://youtu.be/qLJsz7SQf40

 

15.- LAMENTO DELLA NINFA: Este madrigal es un ejemplo perfecto de la dramatización en música. Con elementos musicales aparentemente sencillos, Monteverdi es capaz de transmitir un sentimiento de pérdida eterno, trasladable a cualquier época y lugar. La ninfa llora y llora la Humanidad.

https://youtu.be/z3ZX5hFN-is

 

14.- TAPIOLA: Qué injusto se ha sido tanto tiempo con Sibelius. Se ha confundido su obra con la de un adocenado incapaz de percibir la progresión en música, cuando estamos ante un individuo único, patológicamente autocrítico, con un mundo sonoro complejísimo y con una obra parida tras un gigantesco esfuerzo. Suena Tapiola y viajamos a un lugar ancestral.

https://youtu.be/mKdNRv5l7UQ

 

13.- MISA AVE MARIS STELLA: Es imposible ser demasiado elogioso con Josquin Des Pres. Escogí esta obra temprana porque tengo la sensación de que resulta en ella muy evidente su fabulosa capacidad para producir efectos sutilmente dramáticos (tan usualmente buscados en la musicalización de la misa) a la vez que teje un contrapunto con una coherencia a prueba de análisis. Además, ojalá escuchar una obra tan accesible y magistral animase a muchos a intentar acostumbrar sus oídos a la música renacentista. Está repleta de obras maestras adultas.

https://youtu.be/W6unvGZ-dxE

 

12.- CHÂTIMENT EFFROYABLE: Todo el que me lea sabe que soy fan de Berlioz. A pesar de Berlioz, seguramente. Y Los troyanos es su gran obra. Si tuviera que escoger un ejemplo de coro, en la historia de la ópera, es probable que escogiera este. La acumulación de intensidad dramática y la recapitulación que se produce con las líneas que canta Casandra producen un efecto de una majestuosidad incomparable. Y sí, esta obra nos cuenta algo que ya sabemos, el desenlace de un motivo universal, el del destino implacable contra el momento concreto del ser humano. Eso sí, lo hace de forma inmortal.

https://youtu.be/PO-IcHhcnHs

 

11.- LIEBESNACHT: Wagner sería un enigma si él mismo no se hubiera explicado. Era un músico gigantesco, pero a la vez un pedante insufrible. Y sus obras padecen por ello. Sin embargo, pocos han tenido la capacidad de generar una intensidad tan arrebatadora como la de esta noche en la que el compositor nos indica, aplazando agonísticamente la resolución de sus ideas musicales, que los amantes son humanos intentando alcanzar la eternidad, luchando contra el terrible transcurso del tiempo, que acaba con todo.

https://youtu.be/lQNcTYVlcEg

 

10.- MUSIC FOR 18 MUSICIANS: Me gusta mucho la música de Steve Reich. Lo más atractivo de Music for 18 musicians es que la estructura -capaz de atraparte con fuerza- se encuentra aparentemente muy visible desde casi el principio, y el autor es capaz de involucrar al que escucha la obra en el juego de los añadidos. Hay algo muy alegre y satisfactorio en esta obra, como de enigma para niños inteligentes.

https://youtu.be/gCkd46hcRag

 

9.- ADAGIO: A Schubert le ha perjudicado su implacable capacidad para producir un efecto emocional en sus oyentes. Y es algo tan marcado, tan auténtico, que es inevitable que produzca un cierto desprecio intelectual, quizás inadvertido, por el compositor. Como si Schubert fuese una especie de instrumento, un profeta, de algún dios menor, terriblemente humano. No nos equivoquemos; es de los grandes y este quinteto, por sí solo, lo demuestra.

https://youtu.be/qv2teyjXwmo

 

8.- 14ª SINFONÍA: No creo que sea muy aventurado afirmar que Shostakóvich es el más grande compositor de los nacidos en el siglo XX. Ha producido tanta y tan extraordinaria música que en cualquier discusión futura siempre será considerado uno de los maestros de técnica más completa. Y es igual que fuera “conservador” por gusto o por imposición. Cuando tratamos con gigantes, cualquier restricción exterior no es sino la puerta hacia una dimensión en la que solo son capaces de introducirse ellos. Sonetos, cantatas, sinfonías. Dile a Quevedo, a Bach, a Mozart o a Shostakóvich qué no pueden hacer y ellos te demostrarán que son capaces de encontrar el infinito en cualquier mazmorra.

https://youtu.be/8QslWXr_I-0

 

7.- TRISTES APPRÊTS: La elegancia de Rameau es insuperable. Hasta Mozart puede parecer kitsch al lado del gran francés. Al escucharle uno tiene la sensación de que penetra en un lugar más educado, más civilizado. Que te invitan y te admiten como eres. Que no mencionarán tus imperfecciones y que el contacto con ellos te mejora.

https://youtu.be/YcWFNc77R7Q

 

6.- QUINTETO PARA CLARINETE Y CUERDAS: Sí, Brahms es reconocible. Incluso en aquello que le hace más tozudamente difícil. Estuve a punto de optar por su doble concierto, tan áspero, tan lleno de costuras. Pero opté por esta inigualable obra maestra porque no quería mostrar al hombre, repleto de pasiones, sino al maestro.

https://youtu.be/B092GA9Samg

 

5.- RUHEVOLL, POCO ADAGIO: Pocas razones hay que dar para incluir a Mahler en una lista de grandes compositores. Su maestría técnica y su voz única e inimitable le convierten en un coloso. Pero sí voy a explicar por qué, entre tantas obras, escogí este movimiento lento. Hay dos razones. La primera es que me emocionó la primera vez que lo escuché, hace ya tanto, y sigue produciendo el mismo efecto desde el primer compás cada vez que lo escucho de nuevo. La segunda, que si hay una prueba de lo grande que es Mahler, el que fuera capaz de componer un adagio que Beethoven habría incluido sin dudar en cualquiera de sus grandes sinfonías, me parece prueba suficiente.

https://youtu.be/Ta89H6g0jnM

 

4.- QUINTETO PARA PIANO Y CUERDAS Nº 2: En cierto sentido, Fauré representa en esta lista a todos los ausentes. Nos dice: “eh, también nosotros somos grandes, profundos, divertidos, cristalinos, densos, emotivos. También nosotros escribimos música maravillosa”. ¿Por qué no Fauré que fue capaz de componer algo tan exquisito como este quinteto?

https://youtu.be/F3DDu6Dngks

 

3.- ADAGIO: Buf, Mozart. El compositor al que ni la exasperante manía de relacionarlo con su infancia prodigio y con la funesta tendencia a degradar su genio convirtiéndolo en una especie de producto divino, surgido de la música de las esferas, han sido capaces de perjudicar. Es lo que sucede con lo inexplicable: que termina convirtiéndose en fuente de lo religioso. La música de Mozart merece el esfuerzo, titánico sin duda, de la explicación. Ese esfuerzo lo engrandecería aún más. Nos revelaría que este movimiento de concierto no es mágico, sino intelectualmente extraordinario.

https://youtu.be/9LqdfjZYEVE

 

2.- IM ABENDROT: No sé si Richard Strauss, envejecido y al borde la muerte, fue sincero. Quizás no. Quizás alguien como él no pudiera, ni siquiera en ese momento, evitar el artificio. Sinceramente, me da igual. Aunque fuera insincero uno consigo mismo, ¿quién no querría, En el ocaso, sonar con una voz así y decir adiós sin molestar?

https://youtu.be/fxl9f83ftB0

 

1.- ADAGIO SOSTENUTO. APPASSIONATO E CON MOLTO SENTIMENTO. Aunque es difícil, si tuviera que escoger mi obra favorita, es probable que escogiera esa sonata 29 para piano, “hammerklavier”, de Ludwig van Beethoven, en particular este adagio sostenuto, manifestación sublime del don de su autor para la variación. No hay en él nada banal. Ni siquiera esos pasajes aparentemente anodinos que sirven para alcanzar el momento más extraordinario que uno puede escuchar.

aaahamer

https://youtu.be/PWCBPXOcyYA

Miserere mei, Deus

A veces, cuando llevo a mis hijas al colegio, escucho “sinfonía de la mañana”, el programa de Radio Clásica.

Suelen contar anécdotas sobre músicos. Y, por darle un punto de teatralidad, digamos que rellenan los huecos echándole imaginación.

El pasado 17/4/2015 recordaron la conocida anécdota del Miserere de Allegri y su copia de memoria por el joven Mozart, tantas veces alegada como prueba de su genio. Escuchen el audio antes de seguir con la lectura de esta entrada, por favor.

Ya en su momento escribí un comentario en un artículo de Félix de Azúa comentando que la anécdota era posiblemente falsa (la única referencia al asunto se encuentra en pocas palabrass de una carta del padre de Mozart), según había leído en un par de biografías modernas de Mozart. Hoy he descubierto que D. Félix volvió sobre el tema en un artículo de Jot Down, en el que ya introducía la posibilidad de la invención, aunque para desecharla.

Hace poco se ha publicado un fantástico estudio sobre el Miserere, sobre los manuscritos disponibles y sobre su interpretación. No me voy a poner a resumirlo. Quien esté interesado que lo lea. Merece mucho la pena.

Lo más curioso es descubrir que lo que se dice en el audio que han escuchado es pura invención no solo en la parte teatralizada (que es casi todo), sino descubrir que nunca hubo tal pena de excomunión, que la obra se había interpretado fuera de Roma en al menos cuatro ocasiones (dos en Londres y dos en Viena) bastante antes de que Mozart hiciese su viaje a Italia, que existían cuatro copias “auténticas” del Miserere (la de Roma, la del rey de Portugal, la que se envió al emperador Leopoldo I de Austria y la del padre Martini) y que los adinerados europeos solían comprar versiones de la partitura en Roma (pagando una buena pasta por ellas).

Lo más cachondo del asunto, sin embargo, es lo siguiente. Dice Azúa:

El concierto se concluía con el Miserere de Allegri, posiblemente la pieza fúnebre más tenebrosa y bella de todos los tiempos. En ella hay un sobrecogedor agudo (de soprano en nuestro caso, pero voz blanca en la Capilla Sixtina donde se ejecutaba cada año) que parece querer perforar los cielos implorando clemencia.

Desde finales del siglo XIX, efectivamente, se interpreta algo que suele ser llamado Miserere de Allegri, la llamada versión del “Do agudo”. Esa no es, sin embargo, la obra de Allegri.

Allegri -como otros compositores- compuso un fabordón para el Oficio de tinieblas (en que el hermoso salmo 50 se cantaba en los maitines de Semana Santa). Los versículos del salmo se cantan en el fabordón de la siguiente forma: la parte que se ha armonizado se alterna con la parte de canto llano monofónico (es decir a una sola voz). Por la sencillez del fabordón de Allegri (y de las obras de otros compositores que aparecen en los manuscritos del Vaticano), se presume que se trataba de dar encaje a fórmulas estereotipadas (fundamentalmente cadenciales) que eran conocidas por los cantores, es decir, que no se improvisaban y que procedían de la tradición renacentista. En el Miserere de Allegri se alternan las partes armonizadas y las monofónicas, y de las partes armonizadas se ocupan dos coros diferentes, uno de cinco y otro de cuatro voces.

La versión que suele interpretarse es una mezcla que hizo Robert Haas, un musicólogo austríaco, en 1932, usando la parte a cinco voces de Burney (el musicólogo inglés que publicó el Miserere tras reunirse con Mozart y Martini en Bolonia, y que supuestamente la obtuvo de un maestro de capilla papal), los adornos de Alfieri, y una versión publicada en el Diccionario Grove, en su edición de 1880, que contenía una tesitura de las voces conforme a la versión de Mendelssohn de 1831 que elevaba estas toda una cuarta en alguna de sus partes. Esta versión fue publicada por Ivor Atkins, maestro de coro de la catedral de Worcester.

Ese es el origen del famoso do alto, el sobrecogedor agudo del que habla Azúa, una invención de Mendelssohn.

Lo fascinante del asunto es que esa versión de la obra, ese popurrí de origen tan extravagante y con tan poco parecido a lo que debió escuchar Mozart (según resulta de los manuscritos más antiguos), pese a no parecerme ni en broma la pieza fúnebre más tenebrosa y bella de todos los tiempos, es realmente muy hermosa. Cosas del azar. O de la mano del Creador, vayan ustedes a saber.

Aunque puestos a escoger un Miserere, por qué no optar por una obra maestra:

Yo creo que la fama del Miserere de Allegri es producto de mercadotecnia, como la fama de la inmortal de Anderssen. Una afortunada asociación de la obra con Mozart. Y también de la necesidad de explicar el genio por algo que comprendamos. Componer han compuesto muchos, pero ¿quién componía con cuatro años o era capaz de copiar de memoria todo un miserere, eh? Se trata de asombrarnos por algo que podamos abarcar.

Mozart era un genio, pero no por componer desde muy joven (composiciones muchas de dudosa atribución), algo que han hecho otros; tampoco lo era por ser capaz de recordar una obra (que además es muy repetitiva y no es demasiado compleja). Mozart no impresiona por ser un memorión, una máquina capaz de retener y repetir sonidos, otro Funes más.

Mozart nos impresiona por algo que no comprendemos bien. Por crear, como antes y después han hecho muchos, pero por hacerlo alcanzando las más altas cimas de lo inefable.

Varios

Lentamente voy perdiendo el vicio de la falsa conversación y de leer mensajes al tuntún y, a veces, marcarlos con orina o golpearlos como con una raqueta de tenis para que reboten en alguna pared y terminen en cualquier patio. Incluso creo que voy perdiendo el vicio de la inmediatez.

Si me esfuerzo, puede que esté a tiempo de empezar a pensar cada vez mejor y no de manera cada vez más descuidada, como me estaba ocurriendo.

Aunque supongo que ustedes me perdonarán si de cuando en cuando escribo lo primero que se me ocurre. Hay en ello una cierta costumbre que quisiera salvaguardar.

******

Hace unas semanas vi por casualidad una película canadiense: Profesor Lazhar, del director Philippe Falardeau. Me gustó mucho y por eso la recomiendo.

******

Hoy he tenido ocasión de escuchar de nuevo el concierto para violín de Max Bruch. Es mejor no hablar mucho de cómo y con qué comadronas lo parió el pobre Bruch, del escaso fruto que obtuvo por su composición y de lo insoportable que se le hizo, precisamente por la fama que adquirió rápidamente la obra, al tiempo que su autor iba cayendo en la indigencia. Es una obra hermosa. Recordémosla por eso.

 

Contraataque al motete

Bil me manda esta entrada, que publico con mucho gusto (NOTA: si alguien quiere hacer algo parecido -y merece la pena- no es necesario preguntar si tengo cojones para conseguir que se publique: lo haré con mucho gusto)




Ahora que con el programa La voz han descubierto las virtudes musicales de los heavys, he reunido en una selecta lista a los mejores ejemplares y te la envío como venganza por habernos dejado a medias con la antología musical… a ver si tienes huevos de colgarla en tu blog.

Como todas las listas tendrá su polémica pero es bastante buena porque no están los Scorpions, ni Aerosmith, ni Bon Jovi…

Doy una explicación somera para comenzar a bucear en ella.

Comienza con el instrumental Into the arena de Michael Schenker, un virtuosísimo guitarrista olvidado por las masas. El inicio instrumental es un homenaje a los Maiden y su the Ides de March.

Siguiendo con los Maiden, son los primeros tras el aperitivo. The number of the beast es la elegida. Aquí debuta el cantante Dickinson con la banda y asombra en el inicio, tras unos primeros susurros, de repente saca el pulmón. Es el epicentro del heavy metal. En fin, ésa es la canción que nos gustaría que intentara cantar el tal Rafa y no la siguiente de la lista, el Highway to hell, que está ahí en segundo lugar por ser precisamente la que cantó el rockero de La voz (para comparar dificultades de interpretación) y además por ser la más representativa de AC DC .

De todas formas AC DC es un grupo que los muy metaleros dicen que no es heavy, aunque si los de Bilbao nacen donde quieren, los AC DC se incluyen en lo que sea. Tienen canciones más pesadas, como Hell Bells y otras 4 o 5 más que incluyo en la lista y que suenan superjevis sean o no heavys.

Igual ocurre con Led Zeppelin pero conviene escuchar a Robert Plant para saber lo que es *la voz* del rock y específicamente desde dónde evolucionaron los cantantes metaleros.

Judas Priest con Breaking the Law interpretado por Rob Halford, vienen a ser al heavy lo que Beethoven a la clásica y Rob es el Messi de los vocalistas, un universo de posibilidades en sus cuerdas vocales. En la lista hay otras 4 o 5 y no hay más para que haya variedad.

Luego aparecen los siniestros Black Sabbath con War Pigs, cuando todavía estaba en el grupo el cantante Ozzy Osburne, considerado entre los fans como uno de los monstruos vocales del HM.

A continuación, y para contrastar el ánimo, al propio Ozzy recién salido de las tinieblas con su jovial Crazy train.

Luego viene el cantante sustituto de Ozzy en Black Sabbath, Ronnie James DIO, que cuando se estrenó en solitario arrasó con su Holy Diver, que canta de manera imperial.

Después, y también para comparar, Master of puppets, en teoría la mejor canción del heavy metal del mejor grupo del heavy metal, aunque el nivel vocal con James Hetfield baja un poquillo. Es el handicap de la banda ya que se trata del fundador.

Sigue Axl Rose de los Guns N’Roses con Welcome to the Jungle demostrando su pericia para vocalizar como una metralleta.

Luego el vozarrón cascado de Motorhead que después han copiado tantos grupos del metal radikal, el death y otros subtipos que desconozco, pero que más abajo de la lista aparece algún ejemplar como Ramstein y su marchosa Du Hast o el gutural cantante de Pantera.

Luego viene los Helloween con un contratenor (más bien una especie de tenor-soprano) sobradísimo, que hicieron muy buenas canciones a pesar de ser un poco pelmas como casi todos los heavys alemanes. En la lista tienen otras 4 canciones o así más llevaderas pero la de las 7 llaves es muy popular entre los peludos.

Bueno, paro aquí porque la lista en realidad es de las mejores canciones heavys (en las que incluso aparece Accept) y simplemente la he usado para ilustrar el tema de La voz. Aprovecho para felicitaros a ti y a los viejos compañeros de blog las fiestas y el año nuevo, etc

Copio a continuación la lista:

1. Into the arena (michael schenker) – [Bil]
2. The Number of The Beast (iron maiden)l]
3. Highway To Hell (acdc)
4. Rock And Roll (led zeppelin)
5. Breaking the Law (judas priest)
6. War Pigs (black sabbath)
7. Crazy Train (ozzy)
8. Holy Diver (ronnie james dio)
9. Master of puppets (metallica)
10. Welcome to the Jungle (guns n´ roses)
11. Ace of Spades (motorhead)
12. Keeper of the Seven Keys (Helloween)
13- Hells Bells (ac/dc)
14. Epic (faith no more)
15. Hallowed Be Thy Name (iron maiden)
16. Back in Black (ac dc)
17. Running Free (iron maiden)
18. Paranoid (black sabbath)
19. The trooper (iron maiden)
20. Killing in the name of (rage against the machine)
21. You’ve got another thing comin’ (judas priest)
22. Louie Louie (motörhead / motorhead)
23. TNT (ACDC)
24. Run To The Hills (iron maiden)
25. we`re not gonna take it (twisted sister)
26. Iron Man (black sabbath)
27. Stargazer (rainbow)
28. How Many More Times (led zeppelin)
29. Rime Of The Ancient Mariner (iron maiden )
30. Helter skelter (the beatles)
31. Enter Sandman (metallica)
32. Smoke on the Water (deep purple)
33. Little Dreamer (van halen)
34. Regular John (queens of the stone age)
35. Helloween (halloween)
36. B.Y.O.B (system of a down)
37. You Think I Ain’t Worth A Dollar, But I Feel Like A Millionaire (queens of the stone age)
38. Painkiller (Judas Priest)
39. Highway To Hell (Moscow 91) (acdc)
40. Hangar 18 (megadeth)
41. You shook me all night long (ac/dc)
42. Johnny B Good (ac/dc)
43. one (metallica)
44. Moby Dick (led zeppelin)
45. Battery (metallica)
46. School’s Out (alice cooper)
47. Dirty Deeds Done Dirt Cheap (ac/dc)
48. Detroit Rock City (kiss)
49. Raining Blood (slayer)
50. Highway Star (deep purple)
51. Angel of death (slayer)
52. Black Sabbath (black sabbath)
53. Them Bones (alice in chains)
54. Walk (pantera)
55. Gods of War (manowar)
56. Seizure Of Power (marilyn manson)
57. I want out (helloween)
58. Chop suey (system of a down)
59. Big Balls (ac/dc)
60. Eagle Fly Free (helloween)
61. Heartbreaker (led zeppelin)
62. I\’m Eighteen (alice cooper)
63. Led Zeppelin (black dog)
64. In My Darkest Hour (megadeth)
65. Balls to the wall (accept)
66. Peace Sells (megadeth)
67. kings of metal (manowar)
68. The hellion/electric eye (judas priest)
69. Metropolis part1 (dream theater)
70. Billion Dollar Babies (alice cooper)
71. Cowboys from hell (pantera)
72. Madhouse (anthrax)
73. Thunderstruck (ac/dc)
74. Eyes Of The Insane (slayer)
75. Spoonman (soundgarden)
76. As I am (dream theater)
77. Here To Stay (korn)
78. Countdown to extinction (megadeth)
79. Pull Me Under (Dream Theater)
80. Mein Teil (rammstein)
81. Wheels Of Steel (saxon)
82. The Glass Prision (Dream Theater)
83. Man In The Box (alice in chains)
84. I wanna rock (twisted sister)
85. Dam That River (alice in chains)
86. Rainbow in the dark (dio)
87. Destiny (stratovarius)
88. DU HAST (ramstein)
89. 4000 rainy nights (stratovarius)
90. Battle Hymn (manowar)
91. Surprise! You’re Dead! (faith no more)
92. Deuce (kiss)
93. Victim of Changes (Judas Priest)
94. Domination (Pantera)
95. i don’t wanna stop (ozzy osbourne)
96. I don\’t want to change the world (ozzy osbourne)
97. Long Live Rock’n’Roll (rainbow)
98. Fear of the Dark (iron maiden)
99. Among The Living (anthrax)
100. Dr Stein (helloween)
101. Seek And Destroy (metallica)
102. Future World (helloween)

Antología de música clásica occidental (34)


Esta entrada de la Antología se ha hecho esperar. Les pido perdón. Como estoy algo oxidado, vamos a darle naturaleza de prólogo, porque entramos en uno de esos momentos mágicos -quizás el primero- en los que la producción de obras maestras por varios autores contemporáneos alcanza niveles difíciles de explicar.

En las siguientes entradas hablaré de esa generación fantástica y, sobre todo, me detendré en uno de los más grandes músicos de la Historia de la música, Josquin Des Préz.

Para abrir boca, pueden ir escuchando la monumental Misa Pange Lingua, escrita al final de su vida, sobre el famoso himno escrito por Tomás de Aquino para glosar el asunto de la transustanciación. Es un ejemplo de misa de “paráfrasis”. Bueno, ya hablaremos de todo esto. Voy a poner una versión fabulosa, pero en la que sólo incluyo la parte de polifonía escrita por Desprez. Sigan la partitura si pueden. Al final les incluyo un regalito. Ya les contaré a qué viene más adelante.


164: La misa Pange Lingua de Josquin Des Prez:


165: El último movimiento de la sinfonía Jupiter, 41, en do mayor de W. A. Mozart:

Dietrich Fischer-Dieskau ha muerto

Ich bin der Welt abhanden gekommen,
Mit der ich sonst viele Zeit verdorben,
Sie hat so lange nichts von mir vernommen,
Sie mag wohl glauben, ich sei gestorben!

Es ist mir auch gar nichts daran gelegen,
Ob sie mich für gestorben hält,
Ich kann auch gar nichts sagen dagegen,
Denn wirklich bin ich gestorben der Welt.

Ich bin gestorben dem Weltgetümmel,
Und ruh’ in einem stillen Gebiet!
Ich leb’ allein in meinem Himmel,
In meinem Lieben, in meinem Lied!

He abandonado el mundo
en el que malgasté mucho tiempo,
hace tanto que no se habla de mí
¡que muy bien pueden creer que he muerto!

Y muy poco me importa
que me crean muerto;
no puedo decir nada en contra
pues ciertamente estoy muerto para el mundo.

¡Estoy muerto para el bullicioso mundo
y reposo en un lugar tranquilo!
¡Vivo solo en mi cielo,
en mi amor, en mi canción!




Antología de música clásica occidental (33)


En memoria de Lacónico,
siempre tan amable y generoso


Hace tiempo hablé del veneciano Petrucci, editor de algunas colecciones imprescindibles de música “norteña”. Supongo que volveré a hablar de él cuando lleguemos a esos borgoñones, Josquin, Obrecht, Agricola …

El editor, sin embargo, también es famoso por otras colecciones de música de su época. Entre ellas diez antologías (fueron once, pero una se ha perdido) de frottole, el tipo de obras del que hablaré hoy.

Para situarlas hay que recordar a Isabel d’Este, la marquesa de Mantua, una gran protectora y amante de la música y del arte en general. En sus salones la poesía “canataba”, sobre todo porque solía interpretarse con acompañamiento de laúd.

Allí, en su corte, se popularizaría (y es posible que naciera) este género de composiciones mitad populares, mitad “profesionales”, que, en manos de músicos de talento, darían lugar a obras de gran belleza.

156: Zephiro spira il bel tempo rimena de Bartolomeo Tromboncino:


Hablo de género de composiciones porque estas mentiras (pues eso es lo que significa frottola) se compusieron usando todas las formas poéticas, esas formes fixes de las que hablé en anteriores entradas. Lo que les une es el estilo musical.

Son obras en las que lo popular está presente por el uso de melodías conocidas (a veces íntegramente), pero que se usaban como punto de partida para una reinterpretación sutil. Se repite el juego aristocrático habitual de reelaboración de un material conocido de forma que agrade al oyente culto y que es un leit motiv en la historia de la música clásica. Así sucede en la obra que escucharán a continuación que tiene como estribillo una famosa canción popular de la época.

157: Poi ch’el ciel e la fortuna de autor desconocido:


Es, como ven, una música poco compleja, acórdica, sin pasajes contrapuntísticos. Las frases musicales son redondas, de fácil situación y con ritmo muy definido. Es la voz más aguda, la superius, la que lleva la melodía (y bajo ella se escribía el texto), mientras que las voces restantes parecen pensadas, predominantemente, para instrumentos y no voces. En particular el bajo, que se mueve mediante habituales saltos de contenido armónico (sobre todo cuartas y quintas), aunque se sigue reproduciendo la típica cadencia del Renacimiento temprano en la que el bajo asciende, mediante un salto de octava, por encima del tenor, cruzándose las voces, y terminando el tenor en la fundamental mediante un movimiento descendente conjunto

158: Non è tempo d’aspettare de Marchetto Cara:


El tratamiento musical sencillo de los textos llevó a menudo a producir un resultado casi declamatorio, en el que se busca afirmar de forma sutil los propios giros del texto, que en cierto sentido anticipa posteriores “descubrimientos” del barroco temprano …

159: S’io sedo a l’ombra de Marchetto Cara:


… aunque la variedad es muy notable. Las frottole de Tromboncino, por ejemplo, tienen, a menudo, un carácter danzable y popular.

160: Su, su leva, alza le ciglia de Bartolomeo Tromboncino:


No es casual que Tromboncino y Cara hayan aparecido en los ejemplos anteriores. Ambos trabajaron en la corte mantuana, y son los únicos compositores de frottole de los que tenemos datos suficientes, precisamente porque sobresalieron sobre todos los demás y no sólo como compositores de música profana. Tromboncino, al que se conocía así porque era intérprete de cierto instrumento (averigüen cuál), fue autor de parte de la música que sonó en las bodas de Lucrecia Borgia y Alfonso d’Este y no fue un problema para su fama que se encontrase a su mujer y al amante de su mujer en determinada circunstancia y se cepillase a los dos.

161: Ben mi credea passar il mio tempo homai de Bartolomeo Tromboncino:

Cara, que interpretaba sus propias obras acompañándose del laúd, tuvo una vida menos ajetreada, más funcionarial, siempre unido a Isabel d’Este.

Muchas “frottole” terminaron siendo objeto de interpretación solo instrumental, hasta el punto de recogerse en tablaturas para órgano y laúd que fueron muy populares.

162: Cuatro de las frottole para órgano editadas por Andrea Antico en 1517:


Estas composiciones tienen un papel destacado en la Historia de la Música no tanto por su valor intrínseco, aunque algunas son muy hermosas, sino porque su influencia resuena en un género indispensable, el del madrigal, que nos ocupará unas cuantas futuras entradas.

Empezaba esta entrada con una frottola llamada Zephiro spira il bel tempo rimena, terminemos con un madrigal inmortal de Monteverdi sobre un soneto de Petrarca y que también nos habla del dios del viento y de un amor melancólico.

163: El madrigal a dos voces Zefiro torna e di soavi accenti de Claudio Monteverdi:

El principio de autoridad

Ayer, mientras escuchaba a la Orquesta Nacional y a Elena Bashkirova interpretar Las noches en los jardines de España

… de Falla, rememoraba algo que me sucedió hace un par de décadas y que me hizo odiar esta obra durante mucho tiempo. Por cosas del programa de estudios mi mujer tenía que preparar la obra de Falla. Su profesor, un catedrático de piano conocidillo, la iba a acompañar ejecutando la parte orquestal en un examen.

Sólo había una partitura disponible de la obra y no parecía existir versión para dos pianos. El profesor fue inflexible: la única solución era que encargase a un profesional una reducción para dos pianos.

A través de un amigo contacté con un director de orquesta español, joven, que acababa de terminar sus estudios en Estados Unidos, para ver si a lo mejor él sabía de la existencia de alguna reducción disponible.

La respuesta fue negativa.

El catedrático nos habló de dos o tres personas que podían hacer ese trabajo. No recuerdo exactamente cuánto cobraban. Lo que sé es que nos pareció una enormidad.

Así que, en la mejor versión del ingenio aguzado por el hambre, convencí a mi mujer para lanzarnos a la piscina. Haríamos, entre los dos, una versión reducida. El único problema era convencer al catedrático. Decir la verdad era impracticable. Nunca aceptaría tocar una versión reducida por su alumna y por el novio, un tipo sin estudios de música conocidos.

Así que mentimos. Para saltarnos a los recomendados del catedrático, le comentamos que un joven director de orquesta (el mismo al que habíamos preguntado, hoy bastante famoso), amigo de un amigo, nos iba a hacer el favor gratis. El profesor aceptó, habida cuenta las referencias.

Tardamos aproximadamente un mes. Fotocopiamos la obra, la recortamos, y fuimos escribiendo, bajo el pentagrama de la parte de piano, la reducción de la parte orquestal.

Un mes más tarde mi mujer le presentó la obra, con la parte de orquesta primorosamente copiada por nosotros sobre la base de una imaginaria reducción realizada por el amigo “americano”. El profesor comenzó a leerla y fue dando su aprobación. Aunque las soluciones eran discutibles en algún momento, el resultado global era excelente, afirmó.

Mi mujer aprobó y una copia (creo que la única) quedó en manos del catedrático. Conociendo al gremio, estoy convencido de que se ha usado en alguna ocasión más, con gran lucimiento del acompañante.

Es lógico. Cuando un trabajo es profesional se nota.