No tengo remedio

y sabía que antes o después iba a pasar. Ha sido antes. Ha sido esto:

Está sacada de esta noticia.

Resulta intolerable que aquellos que se tiene que preocupar por enseñar gramática, sintaxis, caligrafía, lectura y escritura cometan faltas de ortografía al pasar por alto un pequeño detalle: en el alfabeto latino la letra i mayúscula no tiene puntito. Y, joder, la jota, tampoco.

Y qué fue antes el punto o el no punto. Originalmente nacieron sin puntos pero, dice la wiki, el problema empezó con la escritura en lenguas romances. La escritura caligráfica incluía normalmente ligaduras entre letras, una costumbre demodé probablemente debido al ordenador. Ligando la letra anterior a la posterior es difícil distinguir una i de una u. Así el punto marcó la i y dejó inmaculada a la u.

Las mayúsculas no tuvieron ese problema porque no se ligan.

Anuncios

De culos y nalgas

He descubierto, por casualidad, como los grandes descubrimientos, la potencia oculta de google. Por razones que no vienen al caso y que no es, ni remotamente, lo que se imaginan, he introducido (con perdón) el siguiente término de búsqueda: granos en el culo.

El resultado es este:

No todo normal. Google por su cuenta y riesgo también busca nalgas.

Summer IV

Esta señal de “tráfico” y la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos:

Be taller ante

El aparcamiento es un cerro polvoriento convenientemente alejado de la calzada. No molesta ni destiñe y era ampliamente usado. Pero el ayuntamiento construyó un aparcamiento subterraneo, convenientemente urbanizado en la parte superior (el chiringuito, las dependencias policiales, etcétera etcétera), y de pago.

Y entonces apareció esa señal: para evitar la competencia desleal del polvo.

Molinos de viento

Hace mucho tiempo creí saber que habían prohibido los anuncios en las carreteras españolas. Y habían indultado al toro de Osborne. La excusa era la salvaguarda de la concentración y diligencia debida en la conducción. La ley también tiene hueco para el adminículo auditivo pero no para las suegras.

El caso es que este verano me he enfrentado a dos hecho potencialmente peligros. He recorrido la A7/AP7 desde Málaga hasta Algeciras y he comprobado que está llenita de anuncios. Hasta en ruso. Es desasosegante.

Peor aún es el caso de la carretera Jerez-Los Barrios. Allí no hay anuncios pero en su tramo inicial está plagada de molinos de viento. Y no crean que son molinos en la lontananza: se pueden tocar con las manos. Aparecen en el horizonte cercano, en los laterales, tras un cambio de rasante y por doquier. Además, y no como los anuncios de carretera, estos molinos se mueven. Cada uno de una manera. Les prometo que dada la cercanía estuve apunto de convertirme en don Quijote, acelerar lanza en mano y lanzarme a por ellos en porfía desigual.

La DGT debería cuidar el caso. No he visto cerca de una carretera un instrumento inocuo más peligroso que estos molinos. Se mueven aparentemente sobre ella, con ritmos diferentes y endiablados. Parece que el horizonte se mueve a tus pies y supongo que alguien puede llegar a caer en el mismo mareo que producían las imágenes de Lazarov. De noche debe ser un bosquecito de luces artificiales que se encienden y se apagan. Y que perturban al cerebro.

Un Tsenigma

Uds. se preguntarán (o no, que no es la primera vez que desaparece) por dónde parará el dueño de la cosa, que no publica ni dice esta boca es mía. Que es un sujeto sin escrúpulos, rebotado de la política y leguleyo (caray, me suena la cantinela), es de dominio público. Por eso creemos saber en qué está metido ahora, aunque dudamos, dudamos. Hay quien dice que es el indignado que huyó de Sol tras ver su boleto de “primitiva” lleno de euros; otros dicen que anda en lo de Chueca. Uds. verán. Vergüenza no le sobra, desde luego. Mis fuentes me dicen, no obstante, que la foto fue tomada en un habitat que le es propio: una covachuela. ¿Qué estará tramando?

Teruel existe imaginativamente

Hace tiempo pensaba en endiñarles otra milonga de sistemas electorales. Pero recientemente he visitados dos análisis. Uno en El País aquí y otro de Jesús FV aquí.

No les debería aburrir mucho con los análisis. Están resumidos en el último punto del largo último análisis: hagas lo que hagas todo sigue más o menos igual.

En ninguno de los análisis se analiza el modelo mayoritario quizá porque se piensa que es inconstitucional. No lo es si uno hace una interpretación flexible e imaginativa de la CE-78. No más flexible ni más imaginativa de muchas que ya se han hecho.

La CE-78 solo obliga a que se repartan proporcionalmente los escaños de una circunscripción, no los escaños de un parlamento. De hecho es incompatible la proporcionalidad total con la existencia de circunscripciones heterogéneas cuyos escaños, estos sí, se reparten proporcionalmente. No lo es porque la repartición de escaños entre las diferentes circunscripciones requiere un mínimo inicial (actualmente cada provincia elige un mínimo de dos diputados totalizando así 102 diputados iniciales) y solo el resto (248 diputados) se reparte proporcionalmente en función de la población de la provincia.

La propuesta mayoritaria constitucional es muy simple ahora que se habla de suprimir las diputaciones provinciales: suprimirlas ya, y crear imaginativamente 300 provincias cada una eligiendo proporcionalmente un diputado, Ceuta y Melilla eligirían cada una por separado un diputado adicional. Se satisface imaginativamente el 66.1 (número de diputados), el 66.2 (relativo a las circusncripciones y su representación mínima inicial).

Si la población de hecho son 45 millones y el censo 35 millones cada provincia habría de tener 150.000 habitantes y un censo aproximado de 120.000 personas. Esta “provincia media” se corresponde al tamaño en población de Teruel (que es la cuadragésimo novena provincia en población). Teruel existe.

El problema del parlamento mayoritario en España es el del caso verídico del español que va a trabajar a Gran Bretaña y descubre, allí, el método más antidemocrático para elegir un parlamento; y lo cuenta sin atisbo de vergüenza.

Yo (me) acuso

Si señores, aunque añada un paréntesis, (me) acuso. Purgué mis culpas, si las tuve, que no me queda claro a estas alturas. Y es que, a fuer de ser sinceros, el alegato ex post facto y autobiográfico del dueño de la yurta me mueve a la autocrítica: yo fui candidato. Pongan Uds. que el país se llama Comunidad de Taifas Inventadas, que el partido sea el Partido de la Gente Muy Conocida y que el municipio, a las afueras (no pudientes) de la capital de esa Monarquía Taurina, se llamara Torrelada. Hete aquí un profesional al que recaban sus servicios los atribulados miembros del partido-tan-conocido para que les oriente sobre el convenio colectivo del personal laboral contratado por la corporación municipal, soliviantados porque había allí quien (ya) se comportaba como Billy The Kid con mando en plaza y estrella de alguacil, aunque ese no era el motivo del malestar laboral ni de la consulta, que no es al caso y que solo venía a cuento para recabar argumentos para los poco lucidos concejales, vapuleados sistemáticamente por sus mucho más espabilados adversarios. Lo normal, porque en aquellos parajes jugaban en territorio entonces hostil, vieja zona industrial venida a menos que formó en su día parte del cinturón bermellón de la Gran Urbe.El caso es que el profesional (déjenme que use la tercera persona) aconseja, no cobra, por cierto, y se va. Gusta sin embargo el desparpajo y aplomo del joven letrado, no más allá porque la solución propuesta ni la entienden ni podía gustar a la mayoría en el pleno, a donde nunca llegó. Pero el cabeza de lista del Simpático Partido se queda con la copla y con el teléfono del despacho del leguleyo, que nunca se sabe, que donde menos se espera salta la liebre, como acontece cuando ¡albricias! la tribu dominante desde la ya lejana reinstauración democrática se rompe entre luchas intestinas y comparece a las muy inminentes elecciones municipales escindida, rota, dividida entre la Casa Madre, ya camuflada bajo siglas confusas para el daltónico, y la timba fundada ex profeso para el alcalde disidente. Así que los jóvenes de Ralph Laurent, que nunca hubieran aspirado a nada, se remueven, se excitan, se conjuran: pueden ser decisivos. Comienzan las prisas, se palpa el nerviosismo, alguien sugiere que pueden pisar las alfombras, acariciar el bastón de mando, conseguir reconocimiento en la Sede Central de la Calle Nápoles. Los desafectos, los desilusionados vuelven por el local municipal donde malvivía el grupo, los incansables renuevan sus energías y el Primer Candidato se ve superado por la avalancha de peticiones: “quiero ir en la lista”. Serán pocos los elegidos, sin embargo. Más exactamente los que sufraguen su candidatura (“es una donación”, decían) con un módico portazgo hacia el éxito, que nunca está de más ayudar, contribuir a la causa, sacrificarse, invertir quizá en el propio futuro. No todos, eso sí, que no se trata de un partido de esquilmadores, no. Sólo aquellos con posibilidades de acceder al Salón de Plenos con voto por derecho de elección. Los diez o doce primeros de la lista, digamos (qué optimismo desbordante, por cierto). El profesional no, conviene aclararlo. ¡Ah! ¿es que se vio en la tesitura? Pues sí, así fue, y es que otro suceso inesperado aconteció durante aquella campaña: el candidato estrella, el pim-pam-pum de todos los plenos, el conseguidor de toda economía especializada en producción intensiva de adobe y uralita, se cae de la lista. ¿Un ataque de conciencia? ¿No le gusta la descarnada liza que está a punto de desatarse? ¿Miedo escénico? ¿un trabajo en Australia? Nunca se supo. No hay problema, sin embargo. En la agenda del nº 1 está el teléfono del profesional. “Pero tendrás que pasar por la criba del Comité Electoral”. Sea. Así que acepta, entre curioso y halagado. “Y no tendrás que pagar nada, que eres un fichaje independiente”. Nótese, además, que de urbanismo sabe lo justo y lo advierte. “No importa, el otro tampoco”. Ya. Del callejero de Torrelada (¿o era Alcalanzo?) ni hablamos, que siempre ha vivido en otro punto cardinal de la taifa en cuestión. “Qué más da, ya te daremos una vuelta por allí”. Vale, pues. Firma, fotos para la cartelería, y algunos recelos, no demasiados, que ya se ve que todo el mundo está acostumbrado a la obedicencia una vez conseguido el beneplácito del Comité (bastaron dos frases huecas y algún comentario sobre las posibilidades de cierto equipo para otra Copa de Europa ¿no sería ya la Champions?).

Vorágine a partir de entonces. Pero no nos extendamos y quedémonos con lo esencial: un debate sobre urbanismo en la SER con el candidato del PSOE y el alcalde en funciones, presuntamente ¡ganado! por el aspirante del partido tan agradable y un mitin con soflamas al uso, autobombo y aplausos amplios, muy amplios a la concurrencia entregada.

Les ahorraré los nervios del día de la jornada electoral, a los temerosos adeptos de los partidos de izquierda movilizando a su electorado, la feroz tormenta desatada, rayos y truenos, trombas de agua (“perdimos por eso”) y los esfuerzos de última hora de los daltónicos sacando de autobuses fletados desde subvencionadas residencias a paralíticos, hemipléjicos y tullidos varios que desfilaban aturdidos por el colegio electoral con su muy empapada papeleta en la mano (de otro las más veces).

Por un puñado de votos. Sí, no más de unas docenas. Y ganó el locuaz y dicharachero candidato socialista. Pero no hubo problema para el nº 1, que en la cámara regional habían arrasado: una dirección general o una jefatura de negociado, lo mismo da. Y a la oposición local el nº 2 que se había de malquistar con el nº 3, que acabaría siendo primer regidor con el tiempo. Y los últimos de los paganos a conspirar, rezongar y protestar, entre la conmiseración de los demás, sabedores de la inversión y el alborozo de los envidiosos descartados. “Pero tú no digas nada, como si estuvieras muy fastidiado también”. El profesional iba a dar por terminada su aventura, pero, don de gentes que tenía, aun le ofrecen plaza en Consejo de Empresa municipal. Acepta, por no despedirse a la francesa, y le prometen dietas. Pero se va al poco y es que hay cosas que no merece la pena firmar.

Así termina, queridos lectores este dazibao virtual, para ilustración de Uds. y aviso de incautos, pues ya lo dijo un espadón: “Uds. hagan como yo, que no me meto en política”.

Pigs may drive

Apasionante:

Livestock vehicle accidents are rare but involve significant economic, human, and nonhuman farm animal losses. This study obtained information on the characteristics of accidents, the animals involved, and injuries to humans from newspaper reports about livestock vehicle accidents in Spain from January 2000 to December 2008. Most accidents involved pig transport (57%), followed by bovine (30%), poultry (8%), and sheep (5%). Driver mortality was not high (6%), and most accidents (76%) involved only the livestock vehicle, which often was overturned (64%) on a straight road transect (51%). Multivariate analysis of the data suggests 2 types of accidents, depending on the species transported. In the first cluster, 95.3% of the cases involved pig transport with articulated vehicles (60.5%). In the second cluster, 94.4% of the accidents involved small vehicles used for cattle transport (44.4%). The results of this study indicate that the characteristics of livestock vehicle accidents vary according to species. One of the main causes of accidents appears to be driver fatigue, which may be due to several factors such as intense workdays, poorly designed route plans, or high levels of pressure from companies.

(viene de)

Servicio público

Petición de subida de vídeos, yo también puedo exigir, para goslum, asunto lorquí. Qué pasa que no están ya subido los siguientes vídeos:

  1. Esas palabras temblorosas y entrecortadas de Chacó Carmen anunciando (es decir, emocionando) que había movilizado al Ejército
  2. Ese momento del voluntario rescatando en volandas y corriendo a un varón que aparenta 120 kilos de peso. A ojo de telediario.