Claro. Porque nos acordamos.

 

Esta estupenda tribuna de Óscar Monsalvo —ojalá publique muchas más en El Mundo— creo que, sin embargo, minusvalora el problema que plantea Arkaitz Rodríguez, que puede tratarse en sus justos términos (por cierto, Óscar comete un error. Afirma: «Es decir, si alguien de la izquierda abertzale hubiera realizado un disparo por motivaciones políticas»; lo que pasa es que lo contrario de lo sucedido no es eso: lo contrario sería que alguien desconocido disparase contra la casa de, por ejemplo, Arkaitz Rodríguez). Yo creo saber a qué se refiere. Viene a decir que, si ese disparo se hubiera realizado contra la casa de alguien al que no le guste la gente como él, hoy muchas personas estarían hablando de terrorismo y de que vuelve ETA —o de que nunca se ha ido—. Como bien dice Óscar, los planteamientos imaginarios padecen de la debilidad de la libertad. Al analizar hechos, nuestras invenciones —o nuestra libertad para interpretar, venga, seamos positivos— se encuentran más restringidas. Cuando lo que analizamos es lo que hemos imaginado antes, podemos invertir el proceso: primero imaginamos el discurso y luego, ya con las conclusiones, inventamos los presupuestos que nos convengan. Pero, ¿por qué no jugar al juego que propone Rodríguez? Yo no tengo problema en intentarlo y hasta en darle la razón. Si hubiera sido al revés, puede que se hubiera producido esa asimetría que insinúa.

Lo divertido es que no se pregunte por qué. Exacto, esa reacción habría sido consecuencia de que los españoles aún recordamos lo que fue ETA y lo que ha sido Arkaitz Rodríguez. Y sabemos que una invitación a cenar de Hannibal el caníbal no es igual a una invitación a cenar de tu abuelita.

Lo recordamos aún y espero que sigamos recordándolo gracias a personas como Óscar Monsalvo.

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Argumentos

Es tremendo. Este hombre no sabe que los negros también pueden ser racistas.

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Que no, que no es porque seamos más fuertes

He leído varios artículos en los que, para justificar el tratamiento penal desigual entre hombres y mujeres en materia de violencia doméstica, se alude a la diferencia entre el físico de hombres y mujeres. Por ejemplo, lo dice ayer mi querido Jorge Bustos:

«Lo adulto sería reconocer, con el derecho clásico y el TC, que tratar como iguales a los que son diferentes comporta una injusticia. Que la desigualdad física entre varones y hembras aconseja un reequilibrio legal tan antiguo como la civilización. »

Es un error.

En primer lugar, porque la desigualdad física, si desemboca en consecuencias diferentes, será penada de forma diferente, ya que la pena depende de su gravedad. Es decir, si los hombres agreden «más fuerte» y hacen más daño, serán castigados con más dureza, pero por ese dato objetivo, no porque sean hombres. Para que se entienda bien: el artículo 147.1 del Código Penal, por ejemplo, castiga ciertas lesiones (las que requieren para su curación más de una asistencia facultativa). La ley, para castigar, concede al juez bastante margen discrecional (la pena de prisión prevista va de tres meses a tres años), para lo que el juez ha de considerar las circunstancias concretas del caso. El propio Código contiene una serie de circunstancias que permiten que la pena sea aún más grave (de dos años a cinco años de prisión). Por ejemplo, el tipo de objetos utilizados (que sean especialmente peligrosos, como un cuchillo), el ensañamiento, la alevosía, que la víctima sea menor de doce años o con discapacidad, o que sea especialmente vulnerable y conviva con el autor. Todas ellas (que han de atender al resultado producido o al riesgo concurrente) son muy lógicas, ya que el desvalor de la conducta aumenta y supongo que no es preciso explicar por qué en cada caso. Pero es que hay una más: que la víctima sea la esposa o la pareja del autor. Si la víctima es el marido o pareja de la autora, no concurre ese posible agravamiento. Como pueden observar, el agravamiento no es consecuencia de que el hecho sea más grave, de que haya existido más violencia, de que la víctima sea más vulnerable (¡ya existía ese supuesto!), de que concurra alevosía o ensañamiento, o de que se utilizase un medio más peligroso, con el riesgo que esto supone para la salud y la vida. No, la conducta se considera más grave porque el autor es el marido o la pareja de la víctima aunque sea idéntica a otra en la que es la mujer la agresora. Y esta agravación no se produce si la víctima no es mujer o pareja del autor hombre, por lo que es obvio que no depende de la desigualdad física.

Pero tampoco hay que elucubrar. Veamos que dijo el Tribunal Constitucional en una de las sentencias que dictó sobre este tema:

«(…) no resulta reprochable el entendimiento legislativo referente a que una agresión supone un daño mayor en la víctima cuando el agresor actúa conforme a una pauta cultural —la desigualdad en el ámbito de la pareja— generadora de gravísimos daños a sus víctimas y dota así consciente y objetivamente a su comportamiento de un efecto añadido a los propios del uso de la violencia en otro contexto. Por ello, cabe considerar que esta inserción supone una mayor lesividad para la víctima: de un lado, para su seguridad, con la disminución de las expectativas futuras de indemnidad, con el temor a ser de nuevo agredida; de otro, para su libertad, para la libre conformación de su voluntad, porque la consolidación de la discriminación agresiva del varón hacia la mujer en el ámbito de la pareja añade un efecto intimidatorio a la conducta, que restringe las posibilidades de actuación libre de la víctima; y además para su dignidad, en cuanto negadora de su igual condición de persona y en tanto que hace más perceptible ante la sociedad un menosprecio que la identifica con un grupo menospreciado. No resulta irrazonable entender, en suma, que en la agresión del varón hacia la mujer que es o fue su pareja se ve peculiarmente dañada la libertad de ésta; se ve intensificado su sometimiento a la voluntad del agresor y se ve peculiarmente dañada su dignidad, en cuanto persona agredida al amparo de una arraigada estructura desigualitaria que la considera como inferior, como ser con menores competencias, capacidades y derechos a los que cualquier persona merece (…)»

¿Ven ustedes en lo anterior alguna referencia a la desigualdad física? No, no hay ninguna referencia.

En realidad, la cuestión es más simple. El legislador (con el aval del Tribunal Constitucional) dice que cualquier agresión de un hombre a su pareja (o expareja) femenina es peor porque todas las agresiones de hombres a mujeres en tal circunstancia son resultado de una pauta cultural universal. Si esto se hubiera incluido como agravante (es decir, que hubiera de ser alegado y probado) podría admitirse. Y podría considerarse que una agresión de este tipo fuese castigada más gravemente, en la medida en que incluye una mayor lesividad, un mayor efecto intimidatorio y un atentado superior a la dignidad de la víctima. Pero no se incluyó como agravante: se presumió en todo caso. Tan aberrante es esto, que el propio tribunal tuvo que admitir que ese desvalor no existiría si se probase que la agresión no se inserta en esa pauta cultural.

Es decir, el autor ha de probar que no concurre algo que agrava su conducta.

Justo lo contrario de lo que habíamos dicho siempre que era civilizado: que el Estado probase que concurría algo que agravaba la pena para poder castigar más duramente.

Claro está: esa prueba es más fácil si él es magistrado y ella notario.

 

Chistes

 

El Gobierno va a solicitar que al menos un fiscal analice un vídeo de un humorista porque en él «desea» la muerte del presidente Sánchez. Desea de manera un tanto enrevesada, utilizando a un niño sobrado de peso al que se le mueren personajes favoritos. O el niño tiene mala suerte o goza de poderes sobrehumanos —como un X-men, su afecto mata a distancia—. También puede que el género sea otro, no el de superhéroes, sino el fantástico, y se cuente una historia de satánico nepotismo: existen los Reyes Magos, se dedican no al bien, sino al mal, el humorista lo sabe y el niño es un enchufado.

Frente a estas alternativas, se alza otra más prosaica: el humorista no desea realmente la muerte de nadie, los personajes favoritos del niño son Bob esponja y su abuelo, y los Reyes Magos son personajes de ficción (en cualquiera de sus versiones, como agentes satánicos o como intermediarios de la industria juguetera). Es decir, a lo mejor el humorista estaba intentando contar un chiste.

A esto va a dedicar su tiempo un fiscal, dentro de su horario laboral. Porque se lo ha pedido el Gobierno, mientras un montón de dirigentes socialistas hablan de líneas rojas.

Aunque, quién sabe, quizás todo sea un chiste del Gobierno y no lo hayamos pillado.

 

* * * * *

 

Por lo visto, ha generado un enorme revuelo este artículo publicado en JotDown por un tal Manuel de Lorenzo. La indignación se ha mostrado especialmente entre los habitantes de la recóndita Asturias.

Siento ser yo el que tenga que revelar el engaño, ya que a veces se ha publicado en ese revista alguno de mis artículos; pero alguien ha de hacerlo: Manuel de Lorenzo no existe.

 

Fachas paradigmáticos

Vean este tuit y escuchen el audio:

Hay dos interpretaciones posibles de lo que dice Ortega Smith:

En una, el tipo no solo es un psicópata, sino un especie de extraterrestre imbécil. Alguien que cree que se puede fusilar en una cuneta a enemigos, con amor. Esta opción nos describe a Ortega como  un fascista rarísimo. Un fascista dadaísta. Un fascista con un discurso de escritura automática. O un imbécil con una imbecilidad imposible.

Hay otra interpretación en la que Ortega, cuando dice «con amor», se refiere al recuerdo de hechos tristes por medio de una cruz. La cruz, con amor, recuerda un crimen, algo que no debió suceder.

Escuchen ahora el audio pensando en que pueda estar diciendo esto.

¿A qué interpretación se han apuntado un montón de personas? Exacto. A la primera.

Por ejemplo:

Luego, todos estos premios Nobel se extrañarán de las consecuencias.

Una comparación chunga

 

Hoy, mi querido Manuel Jabois, ha escrito esto

Hay comparaciones chungas y esta es una de ellas. Los proetarras no condenaban todas las violencias, sino que se negaban a condenar los crímenes de ETA porque estaban de acuerdo con ellos. Si Vox dice que un asesinato de un marido a manos de su esposa es igual al asesinato de una esposa a manos de su marido lo que afirma es tan robusto que Manuel va a tener difícil rebatirlo.

Para que se me entienda mejor, dos consideraciones:

La primera, a mí los asesinatos de ETA me parecían muy mal, como es natural. Los asesinatos por el terrorismo de Estado (sí, para mí lo fue), me parecían peor. ETA era una basura, pero me da mucho más miedo un Estado que mata que esos hijosdeputa, por organizados que estuvieran. Creo que ninguna persona de bien habría tenido problemas en condenar el asesinato de un guardia civil a manos de los etarras y condenar después el de Lasa y Zabala, a manos de un guardia civil. Vean que a los asesinados por un guardia civil les pongo apellidos de memoria. Es fácil, ETA mató a centenares de guardias civiles y muy pocos se acuerdan de sus nombres.

La segunda consideración: para comprobar si afinas moralmente con una comparación, nada mejor que intentar averiguar si se sostiene.

No hay crimen de ETA condenado por los proetarras mientras ETA actuaba. Condenados sin peros. Condenados diciendo ETA asesina. Vean que el cocinilla Otegi no se atrevió a condenar el terrorismo ni siquiera en esos últimos juicios en los que se le acusaba de cosas feas, a pesar de que, según nos cuentan, ya estaba «promoviendo» la paz. Para los etarras y sus amiguitos, los crímenes de ETA eran consecuencia del conflicto, un resultado no deseado de una violencia política nacida de la ausencia de democracia y de libertad. Sí, amigos, hemos estado comiendo esa asquerosa basura durante décadas. Y hasta había quien les compraba parte del discurso fuera de la secta.

Ahora vean esto: es lo que decía VOX en julio de 2016 sobre las decisiones que se estaban adoptando en el Congreso de los Diputados en materia de violencia doméstica. Díganme dónde dice Vox que los asesinatos de mujeres sean consecuencia de los asesinatos de hombres u otras víctimas vulnerables. Exacto, en ninguna parte. De hecho, dicen:

«Desde VOX estamos radicalmente en contra de este Pacto de Estado que no va a
erradicar la violencia que pretende combatir»

«1º El hecho de ampliar los supuestos de una violencia específica a todo caso de
violencia de los hombres contra las mujeres, aumenta la desigualdad jurídica entre
ciudadanos (…)»

«2º Las medidas extraordinarias de tratamiento de posibles víctimas de este tipo de
violencia, (…)»

«Los recursos asignados a erradicar esta violencia se malgastan en casos
instrumentales dejando desprotegidas a las mujeres en verdadera situación de
maltrato.»

«4º La ingente inversión en la última década de fondos públicos contra este tipo de
violencia no ha mejorado la situación, por lo que es evidente que se aplican medidas
ineficaces. La violencia contra la mujer en el ámbito de la pareja se ha incrementado o
disminuido aleatoriamente cada año al margen de la inversión pública destinada a
combatirla. El abordaje del problema ha de hacerse analizando, sin prejuicios
ideológicos, las causa.»

«5º La intromisión en los centros educativos de una ideología que criminaliza al
varón acusándolo de maltratador por su sexo y que olvida otras violencias, lejos de
facilitar el respeto entre los sexos, dificulta las relaciones de los menores, invisibiliza
otras víctimas de violencia y crea nuevas situaciones de injusticia.»

Como es evidente, te podrá gustar o no lo que proponen en esta materia y sus análisis, pero ¿dónde dice Vox que no hay asesinatos de mujeres y que no deban castigarse? ¿Dónde justifica Vox esos asesinatos hablando de legítima defensa —eso es «las violencias»—?

¿Dónde ha pedido Vox la amnistía para los asesinos de mujeres? ¿Dónde ha homenajeado Vox a un asesino de mujeres que sale de prisión con algún bailecito de mierda y aplausos de sus vecinos?

Exacto, en ninguna parte.

De hecho, es facilísimo para Manuel Jabois, que es periodista, demostrar su tesis: que le pregunte a cualquier dirigente de Vox si condena el último asesinato de una mujer a manos de su pareja o expareja y si apoya que el tipo se pudra en la cárcel.

 

NOTA: Me escribe Manuel y responde lo que viene a continuación:

Querido Tse, no sé si no encuentro la manera de dejar comentarios en tu blog o es que los has quitado, no me aclaro.

Como sabes, no suelo contestar desde hace años a las entradas de tu blog Las cuatroesquinas de Jabois. Primero porque me resulta difícil seguir el ritmo y, segundo,  porque he comprendido, después de leernos tanto, que hay ironías, figuras literarias o esquemas extremadamente sencillos que o bien no detectas o, simplemente, acaban convirtiéndose en algo más complejo de lo que son, otorgándome un talento oculto que no tengo: contestas la sandez del sabio que no soy en lugar de la ironía del chistoso por el que sí paso.

Otras veces me has dado en los morros y aprendo, que es como mejor se aprende, a golpes; te lo agradezco. Esas veces son por datos que yo desconocía; las otras, en las que te me pierdes, es por el sentido que tú le das a mis frases y el sentido que le doy yo. Ninguno es el caso de hoy, creo, así que van unas líneas.

Como sabes, el 95% de los condenados por violencia en la pareja son hombres. Además, prácticamente el 100% de los agresores sexuales son hombres. Observo una constante; llámalo algo estructural, llámalo tendencia. Cuando Vox dice que hay que suprimir las leyes de violencia de género y sustituirlas por una ley de violencia intrafamiliar que considere igual de víctimas a mujeres y hombres, sin distinción de género, yo digo en la radio que eso es apartar el foco de un problema y disolverlo al modo en que los proetarras, efectivamente, no querían condenar a ETA sino “a todas las violencias” para no tener que señalar la gravedad de una violencia concreta. Puedes estar de acuerdo o no, y podemos discrepar en que cada crimen pese más o menos, que discrepamos.

¿Pero es tan difícil de entender la comparación? Pues mira tu respuesta:

Como es evidente, te podrá gustar o no lo que proponen en esta materia y sus análisis, pero ¿dónde dice Vox que no hay asesinatos de mujeres y que no deban castigarse? ¿Dónde justifica Vox esos asesinatos hablando de legítima defensa —eso es «las violencias»—?

¿Dónde ha pedido Vox la amnistía para los asesinos de mujeres? ¿Dónde ha homenajeado Vox a un asesino de mujeres que sale de prisión con algún bailecito de mierda y aplausos de sus vecinos?

Exacto, en ninguna parte.

De hecho, es facilísimo para Manuel Jabois, que es periodista, demostrar su tesis: que le pregunte a cualquier dirigente de Vox si condena el último asesinato de una mujer a manos de su pareja o expareja y si apoya que el tipo se pudra en la cárcel.

Me preguntas dónde dice y pide Vox todo eso y respondes que en ninguna parte. Ahora te pregunto dónde digo yo todo eso que atribuyo a Vox: exacto, en ninguna parte.

Para mí, como periodista, hubiera sido facilísimo demostrar una tesis que no expongo. Para ti, como abogado, hubiera sido mucho más fácil no construir un hombre de paja que no cabe por la puerta de un juzgado.

El abrazo y la admiración de siempre, y felices fiestas, si sigues en ellas.

M.

 

Una trola

 

Leo esto:

El 3/12/2018 se publicó en Libre Mercado un resumen del «programa» de Vox para Andalucía (al parecer es un extracto de un documento de cinco folios que no he logrado encontrar tal cual). Dentro del programa se incluye esto:

«- Derogar leyes con un marcado carácter ideológico o que atenten contra la libertad de pensamiento y la igualdad. Estas leyes son:

  • Ley 13/2007, de 26 de noviembre, de medidas de prevención y protección integral contra la violencia de género. Esta ley parte de una interpretación ideologizada de la violencia intrafamiliar, basada en premisas de “guerra de sexos” y de criminalización del varón. También vulnera el principio constitucional de no discriminación por razón de sexo. Se propone sustituirla por una ley de Violencia Doméstica que no discrimine al varón y atienda por igual a todas las formas de violencia intrafamiliar.
  • Ley de Derechos LGTB“andaluza (Ley 8/2017, de 28 de diciembre, para garantizar los derechos, la igualdad de trato y no discriminación de las personas LGTBI y sus familiares en Andalucía). Suprimir las subvenciones a asociaciones claramente ideologizadas (feministas radicales, LGTBI).
  • Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía” (Ley 2/2017 de 28 de marzo). Esta ley impone, de forma totalitaria, una “versión oficial” muy sesgada de la historia andaluza en el periodo 1931-75, interfiriendo en la libertad de pensamiento, de expresión, de investigación y de cátedra»

Como puede observarse, todas esas leyes son leyes andaluzas. En ninguna de ellas, por supuesto, se contiene ninguna definición sobre delitos y penas, ya que esa materia está reservada al Estado y debe regularse por ley orgánica. Si no me creen, pueden echar un vistazo a la ley y ver de qué trata.

Así que, también por definición, lo que pide Vox para Andalucía no puede ser lo que pedía Cs para toda España, ya que Cs se refería a algo que solo puede aprobarse en las Cortes. Por cierto, he buscado esa propuesta en el enlace de El Diario en 2015 al programa de Ciudadanos y no la encuentro. Sospecho que se debió modificar (o el periódico mentía entonces). Si se modificó, es lamentable. Los partidos deberían conservar sus programas electorales íntegros, aunque luego cambien de opinión.

Cuestión distinta es lo que plantea Vox para toda España:

70. Derogación ley de violencia de género y de toda norma que discrimine a un sexo
de otro. En su lugar, promulgar una ley de violencia intrafamiliar que proteja por
igual a ancianos, hombres, mujeres y niños. Supresión de organismos feministas
radicales subvencionados, persecución efectiva de denuncias falsas. Protección del
menor en los procesos de divorcio.

Esto, que podría hacer si tiene mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados (o la logra con los votos de otros partidos) tampoco es lo que aparece en esa noticia de El Diario, ya que Cs solo hablaba de la asimetría penal.

En todo caso, el tuit, tal cual, es una trola.

Sin novedad, por otra parte.

 

Pobre tonto con bandera

 

Un cómico se limpia los mocos con la bandera de España después de leer el prospecto de un medicamento a modo de consti trucha.

Es un patriota. Si de verdad se la sudasen tanto las banderas, no perdería el tiempo intentando ofender a los que creen que esa bandera (y la Constitución) merecen algún respeto reverencial.

Es un patriota, pero el muy gilipollas se cree un librepensador. Lleva años pudiéndose sonar los mocos con otras banderas con las que sí nos han estado dando por culo. Ya sabemos por qué no lo ha hecho: porque la patria y sus símbolos son muy importantes para los patriotas.

Las patrias son una entelequia que cuanto más llenamos de contenido, más peligrosas se vuelven. Por eso no soy un patriota, ni en la más civilizada de las versiones. Y temo a los patriotas aunque traigan regalos.

Pero, en fin, prefiero a uno que al menos sepa que lo es. De él puedo reírme fácilmente. Siempre me ha dado pudor reírme de alguien que no sabe lo que hace.

 

Suicidio es a asesinato lo que esta noticia a periodismo

 

El Periódico anuncia esta noticia con este tuit:

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No es un exceso del cm. Es la hipótesis que se cuenta en el cuerpo de la noticia:

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Un suicidio «ampliado» (el adjetivo es aterrador) solo podría ser una hipótesis admisible si el niño hubiera consentido. El niño tenía cuatro años. Cuatro.

Sigamos con el cuatro. Solo caben cuatro hipótesis: un accidente, un asesinato doble, un asesinato y un suicidio o un asesinato y un suicidio efectuado por alguien inimputablr por tener sus facultades mentales alteradas.

Lo terrible de esta época es que se llame periodismo a algo que nos libra de la información «inapropiada» ideológicamente: de ser un hombre y su hijo no habría más hipótesis que la del asesinato (con el añadido casi seguro de otra víctima: la madre, convertida en objetivo principal del crimen); al ser una mujer, se llega al disparate de inventar una figura que solo tiene sentido si el hijo de cuatro años es considerado un objeto, una propiedad de la madre.

Así estamos.

Fake news. Basura periodística.

Luego los grititos histéricos cuando un Trump o un Bolsonaro.

AMPLIACIÓN 1: Me dice Mercutio que suicidio ampliado es una expresión habitual para describir determinados casos.

Sí, pero:

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AMPLIACIÓN 2: Había sido ingenuamente restrictivo con lo de las hipótesis admisibles.

Copio esto de El Diario:

Lees el titular y lo primero que piensas es ¿debía recibir esa atención? La noticia nos explicará, imagina el lector, que sí. Por alguna razón, por algún indicio.

Pero no. La noticia es la nada. Peor, la noticia es la búsqueda.

Ese titular demuestra dos cosas: que lo primero que han hecho los periodistas es buscar si el marido era culpable de algo. Ese algo sería el artefacto que les faltaría para explicar la hipótesis: el suicidio ampliado podría convertirse en una especie de homicidio doble, en el que el marido sería la causa remota. En el hombre se presume el mal y en la mujer la locura. Así las cosas, ¿qué hay más lógico que la locura se cause por el mal? La propia mujer sería un instrumento del mal, del patriarcado, del machismo.

Lo segundo es el engrudo. No han encontrado nada, pero ¿por qué no publicar que su búsqueda no ha dado resultado? ¿Y, más aún, por qué no hacerlo dejando caer el excremento, chof?

La noticia ya no es el suceso, sino la ausencia del suceso.

No hemos encontrado nada.

De momento.

Análisis Sánchez

Ayer, el presidente del Gobierno reflexionó sobre el delito de rebelión y veo que El País reflexiona sobre la reflexión. Así:

Como bien saben ustedes, yo he sostenido desde el primer momento y sostengo aún que no veo rebelión en el golpe de Estado del año pasado (tal y como está «diseñado» el tipo, que debería, por cierto, reformarse). Ahora, la cuestión es bastante más sutil que esa de que solo hay rebelión si hay armas.

Y si no, que nos explique Sánchez esto:

Este es el delito «básico» de rebelión:

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Si la rebelión, el alzamiento violento, exige el uso de armas, ¿cómo se explica que haya una forma agravada de rebelión como esta?

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Venga, ánimo.