Sobre beneficios y privilegios

 

La política de dispersión de los presos etarras se inició (después de haberse optado durante años por la contraria) para conseguir una serie de objetivos: ninguno de los objetivos manifestados tenía que ver con la imposición de un castigo adicional —al previsto en la ley— a los condenados (o preventivos) o a sus familias (en el caso de las familias, esto habría sido no solo ilegal, sino inconstitucional). Los objetivos se relacionaban con la existencia de una banda terrorista en activo que quería controlar a sus miembros y evitar precisamente que alguno de ellos diera pasos para reinsertarse.

Estos objetivos oficiales son los que se alegaron constantemente por las autoridades españolas. De hecho, a lo largo del tiempo hubo declaraciones que daban a entender que esa política se mantendría mientras fuera precisa por la existencia de la banda. Conforme a esas declaraciones, no se trataba tanto de dar un supuesto premio o beneficio por la desaparición de ETA, como de constatar que si la razón para mantener esa medida era una, desaparecida la razón, la medida general quedaría sin sentido. Y si quedaba sin sentido, la cuestión del tratamiento penitenciario de los etarras se convertiría en un asunto individualizable al que se podía aplicar las mismas respuestas que al del resto de los presos.

Vivimos, por desgracia, una época populista. Al populismo instalado en la izquierda española desde que comenzó la crisis, se ha unido el centro-derecha español, en su hábitat natural. Lo hemos visto con la cuestión de la prisión permanente revisable. Y lo vemos de nuevo con este asunto. Ciudadanos aprovecha el voto del PNV a los presupuestos y su precio para echar en cara al PP un supuesto acuerdo sobre esta cuestión, y el PP tiene que negar que exista y recular, para evitar que sus votantes  tradicionales los consideren unos traidores.

¿Y cuál es el argumento? No el tradicional, sino uno nuevo. Tradicionalmente se sostenía que el proceso de reinserción justificaba el acercamiento de aquellos presos que se desmarcasen de ETA. Era el primer paso: para “salir” de ETA se trasladaba al que optaba por esa vía a centros concretos, fuera del contacto con los etarras que querían mantenerse en la organización terrorista. La pregunta es obvia: ¿qué sentido tiene exigir la salida de ETA como primer paso para un proceso de reinserción cuando ETA desaparece?

Naturalmente, esto no implica que otros posibles beneficios penitenciarios sí resulten de un comportamiento concreto. Otros. El acercamiento no es un beneficio penitenciario. La ley no prevé que se te instale lejos de tu lugar de origen y si haces a) o b) se te conceda el beneficio del acercamiento. El acercamiento es una simple consecuencia de la desaparición de esas otras razones que existían para mantener la dispersión (fundamentalmente la propia existencia de ETA). Al contrario, hay muy buenas razones legales y constitucionales para considerar que los presos tienen derecho a normalmente estar ingresados cerca de los lugares de los que provienen y en los que residen sus familiares.

Este es el argumento nuevo:

Sin embargo, es un argumento en el vacío discursivo. Nadie puede ser obligado ni a declarar contra sí mismo ni a incriminar a otros. Ni siquiera se puede presumir que un ciudadano concreto, por muy miembro condenado que sea de una banda terrorista, tenga que saber algo de otros crímenes concretos o de criminales huidos. El castigo por los crímenes es el que aparece en el Código Penal. Y es individual, no colectivo. Como decía antes, sí se puede premiar o recompensar al que demuestra una intención de rehabilitarse y apartarse de los fundamentos de su vida criminal pasada (por ejemplo, ayudando a esclarecer otros crímenes o a capturar a sus autores), pero ese beneficio tendrá que ser alguno de los previstos como tal en la ley para la preparación y el acceso a una vida no carcelaria: progresión de grado, permisos, libertad condicional, adelantamiento de la libertad condicional, indulto, parcial o total.

ETA se ha descompuesto y, por tanto, ya no actúa. El mal espectáculo de los etarras apareciendo en vídeos para decir sandeces ignominiosas, esa última guinda en la montaña de basura, no nos debería llevar a nada más que a una simple descripción forense. Ahora bien, hecha la descripción, deberíamos ser consecuentes con ella. Tan solo si se constatase la existencia de algo parecido a una ETA en liquidación, una gusanera que presionase a los presos para evitar que estos diesen ciertos pasos, podría justificarse de nuevo la dispersión. Mientras ETA existía no hacía falta probarlo, porque la presunción era fortísima.

Por supuesto, el Estado debe continuar intentando esclarecer los crímenes sin resolver y debe seguir intentando llevar ante los tribunales a sus autores, por difícil que sea esta tarea.

Y, por supuesto, hablo del Código Penal, de la prisión, de las leyes penitenciarias, de la Constitución. De lo que es aplicable a la hora de decidir que alguien vaya a prisión y sus condiciones en ella. Aclaro esto, porque como presumo que habrá quien quiera salir de ahí ya anticipo mi respuesta: está justo en este párrafo.

Dos cosas más. Vean esto:

Como es obvio, todo el discurso que aparece en el vídeo que consta en la noticia (y en el tuit anterior de Ciudadanos) parece sustentarse en la idea de que se están planteando privilegios para los etarras y, concretamente, que uno de ellos es su acercamiento a prisiones del País Vasco. Sin embargo, en su alocución, Rivera termina afirmando que los etarras no deben tener beneficios diferentes a los de «cualquier otro preso». Como ya he dicho, el acercamiento no es un beneficio, la regla general para favorecer la reinserción es que el interno lo esté en una prisión cercana a su domicilio (algo que facilita el contacto con su familia), y ha existido y se mantiene una política expresa de dispersión de presos etarras desde hace décadas. Pregunto: si Rivera afirma que un preso etarra no ha de tener otro beneficio diferente de aquel que le corresponde a un preso no etarra ¿está diciendo de forma manifiestamente mejorable que los presos etarras deben ser tratados exactamente igual que el resto de presos? Por aclararme. ¿O me ciño a las noticias y tuits que constan en esta entrada?

La segunda cuestión: he leído este manifiesto. Estoy de acuerdo con él, pero hay algo que me parece erróneo. Aunque se dieran todas las circunstancias que se mencionan en el mismo, esto no supondría un final digno de ETA. ETA no es una persona. Es imposible que tenga un final digno. Como mucho, algunos de los que participaron en ese plan criminal de décadas pueden aspirar a reparar una pequeña parte del mal causado. Ellos podrían aspirar a la dignidad —no sé si conseguirla—. ETA no. ETA es y será siempre un pozo negro.

 

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Que continúe la demolición

 

Accedo, a través de este tuit de Albert Rivera, …

… a esta noticia de El Mundo.

¿Era imprescindible para contar el contenido de la denuncia mostrar las caras de los profesores investigados, y darnos sus nombres y apellidos?

No, ya sabemos que no. Basta con titular “Los 9 maestros catalanes de la infamia” y luego, en medio del texto, escribir: “Y en el interior de un aula por la presunta culpa de unos maestros …“, cuando lo que presume la ley no es la culpa, sino la inocencia.

Y en cuanto al tuit de Rivera, qué infamia, joder. Un líder político, aspirante a presidente del Gobierno, señalando a ciudadanos concretos con nombre y apellidos, para atizarle una hostia a sus enemigos políticos, sin esperar siquiera a que un juez decida si lo que se cuenta en la denuncia es cierto o cuánto de cierto hay en ella.

Toda mi vida he votado al que creía menos malo. Siempre encontré una excusa, una justificación. No he faltado ni una vez a unas elecciones, del tipo que sean.

Será que me hago mayor, pero no sé si esta vez podré superar mi asco. Me lo están poniendo muy difícil. No hay nadie. Solo enanos.

 

Otro bulo

 

Mientras venía en el coche, he empezado a escuchar una entrevista de Julia Otero sobre la huelga del próximo 8 de marzo, día de la mujer trabajadora. Este es el audio.

Antes de comenzar la entrevista, Otero ha afirmado que el día de la mujer trabajadora es una fecha que …

“conmemora otra huelga la que emprendieron en 1909 las trabajadoras de aquella fábrica textil Cotton de Nueva York. Querían unos mínimos derechos laborales. Ya saben que 129 de ellas fueron asesinadas, fueron quemadas vivas cuando el dueño de la fábrica le prendió fuego a la nave, eso sí después de haber cerrado bien las puertas para que nadie huyera, ¿verdad?”

Los hechos a los que supongo se refiere Julia Otero no se produjeron el 8/03/1909, sino el 25/03/1911. Tampoco ocurrieron en la fábrica “Cotton”  (¿curioso nombre para una fábrica textil, ¿eh?), ni en una nave; ocurrieron en el Edificio Asch, en sus plantas 8ª, 9ª y 10ª, plantas en las que se encontraba una fábrica de confección llamada Triangle Shirtwaist. No solo murieron mujeres: murieron 123 mujeres y 22 hombres. Nadie estaba en huelga reclamando nada. Y ningún propietario “cerró” las salidas. Lo que sucedió es que una de las salidas interiores (que estaba abierta) quedó impracticable por el fuego —que según las investigaciones fue accidentado—,  y que la otra estaba cerrada (se supone que por orden de los dueños) para impedir los hurtos por los trabajadores. El capataz que tenía la llave de la escalera cerrada salió por patas y los trabajadores que no habían escapado en ese momento —algunos incluso por los ascensores, que se siguieron utilizando un tiempo después de iniciado el incendio—, aterrorizados, intentaron utilizar una salida exterior, una escalera para incendios metálica, que era una basura, y que quedó rápidamente inutilizada por el fuego, hasta el punto de que se desplomó con una veintena de personas desde lo alto.

Los dueños, que tenían antecedentes sospechosos por incendios y cobros de seguros, fueron acusados por homicidio, pero resultaron absueltos. Al final se los condenó en un proceso civil por homicidio imprudente, ya que no cumplían ni las laxas medidas de seguridad de entonces. Este bestial incidente fue el motor de cambios en la legislación sobre seguridad en factorías de este tipo.

Estos hechos son muy conocidos. Y se relacionan con el Día Internacional de la Mujer Trabajadora porque en esos años habían comenzado manifestaciones que son antecedentes de esta jornada y se utilizó, en esas manifestaciones y proclamas, como ejemplo de las lamentables condiciones laborales de las mujeres por todo el mundo.

No se trata de un hecho oscuro, conocido por pocas personas. El auténtico episodio es muy conocido, y por eso me he preguntado de dónde se sacaba esta versión llena de invenciones Julia Otero. He investigado rápidamente en internet y he descubierto que el bulo está extendidísimo. A veces con unos añadidos acojonantes producto de una mezcla de inventiva y pereza.

Unos ejemplos encontrados rápidamente:

http://centros.edu.xunta.es/iesgamallofierros/webantiga/web_filo/8demarzo.htm

http://druzhba.se/druzhba/articulos/politica_39.html

http://www.excelsior.com.mx/global/2013/03/08/887960

http://www.mundosolidario.org/mon.php?var=43

Dicho queda.

 

Menudo cuajo

 

Los obispos catalanes …

Estos

Nota de los obispos de Cataluña

 

… han escrito una nota, por eso de que esta es una época de conversión comunitaria (a saber qué mierda es eso de la conversión comunitaria).

El caso es que, como resulta de interés, yo les traslado las reflexiones, con algunos breves comentarios:

En este tiempo de Cuaresma, cuando se nos invita a la conversión personal y comunitaria, no podemos obviar los acontecimientos políticos y sociales que se han producido en los últimos meses en Cataluña.

Juro que no entiendo qué cojones tienen que ver la cuaresma y la conversión con los acontecimientos políticos. Así, a bote pronto, me da que querían largar del tema y han aprovechado esto de la cuaresma, como podían haber aprovechado la crítica de cine de Gru, mi villano favorito en la conocida revista Cinefórum episcoporum.

Desde esta perspectiva …

Ni puta idea de a qué perspectiva se refieren.

… los obispos de las diócesis catalanas dirigimos un llamamiento a todos para esforzarnos en rehacer la confianza mutua …

Que lleva sin existir un huevo de años.

… en el seno de una sociedad como la nuestra en la que se da una gran pluralidad cultural, política y también religiosa. La cohesión social, la concordia, la cercanía mutua y el respeto a los derechos de todas las personas que viven en Cataluña deben ser uno de nuestros objetivos prioritarios en este momento.

Completamente de acuerdo. También era objetivo prioritario antes de este momento, para evitar precisamente que se llegase a este momento.

No podemos ignorar ni menospreciar que en relación a Cataluña existe un problema político de primer orden que obliga a buscar una solución justa a la situación creada …

No digamos por quién, no sea que alguien acuse a los obispos catalanes de partidistas.

… que sea mínimamente aceptable para todos, con un gran esfuerzo de diálogo desde la verdad, con generosidad y búsqueda del bien común de todos.

Es imposible: no existe el bien común de todos. Como mucho (y es discutible) existe el bien común. Pero no es de todos. Meter a un violador en la cárcel no le hace al violador ningún bien (preguntemos al violador), salvo que creas en la parida hegeliana de que es el delincuente el que tiene derecho a que se le condene. Naturalmente, tras esto hay algo más profundo. La idea de que hay bienes colectivos y derechos colectivos, entes reales y no simples construcciones útiles para no matarnos y para no matar a los de la tribu de enfrente.

Por ello, tal como hemos pedido repetidamente, en palabras del papa Francisco con las que nos sentimos comprometidos, decimos a los católicos y a todos los que nos quieran escuchar que «es hora de saber cómo diseñar, en una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y acuerdos, pero sin separarla de la preocupación por una sociedad justa, memoriosa y sin exclusiones». (Evangelii Gaudium 239).

Es gracioso. Ya existe. Se llama democracia liberal y la Iglesia, tras condenarla agriamente durante mucho tiempo, se termino apuntando a regañadientes para no quedarse sin sitio en el carro.

El pasado 21 de diciembre se celebraron elecciones al Parlamento con gran participación de electores. Es necesario que, con voluntad de servicio, los parlamentarios elegidos impulsen los mecanismos democráticos …

¿Se referirán con eso de los mecanismos democráticos al cumplimiento de la ley? Quién lo sabe, maestros de la ambigüedad como son, los simpáticos obispos.

… para la formación de un nuevo gobierno de la Generalitat que actúe con sentido de responsabilidad para con todos los colectivos del país, y especialmente los más necesitados de superar las consecuencias de la crisis institucional, económica y social que vivimos. 

Observen: NO DICEN NADA. No explican qué son “mecanismo democráticos” y no aclaran qué es para ellos actuar “con responsabilidad”. Todo son vaguedades hasta que …

Queremos mencionar una cuestión concreta que nos preocupa. En cuanto a la prisión preventiva de algunos antiguos miembros del gobierno y de algunos dirigentes de organizaciones sociales, sin entrar en debates jurídicos, pedimos una reflexión serena sobre este hecho, en vistas a propiciar el clima de diálogo que tanto necesitamos y en la que no se dejen de considerar las circunstancias personales de los afectados.

Ay, qué pillines. Tampoco es que digan nada. Lean de nuevo el párrafo. “En cuanto a la prisión preventiva” piden “una reflexión serena” “en vistas a propiciar” “un clima de diálogo” considerando “las circunstancias personales de los afectados”. Vean, es una obra maestra. Es un gigantesco flatus vocis. Su única función es mencionar, entre un montón de vaguedades inconcretas que hay unos señores en prisión. Algo concreto (lo único concreto) que les preocupa.

Como ciudadanos de este país y pastores de la Iglesia que camina en Cataluña, nuevamente reafirmamos que, aunque no nos corresponde a nosotros optar por una determinada propuesta a los nuevos escenarios que en los últimos tiempos se han planteado, defendemos la legitimidad moral de las diversas opciones sobre la estructura política de Cataluña que se basen en el respeto de la dignidad inalienable de las personas y de los pueblos y sean defendidas de forma pacífica y democrática.

Puaj. Lean y vean. Ni una sola mención a la ley. Hablan de paz, de dignidad, de democracia y de moral; pero nada de mentar la bicha. Es obvio por qué: si mencionan la ley tienen que mencionar su incumplimiento. Tienen que hablar de eso que no les preocupa ni en concreto ni en abstracto: el intento de golpe de Estado en el que han intervenido algunos y que han apoyado muchos de sus feligreses (también algunos de los “pastores”), resultado final de tanta porquería supremacista y milenaria. ¿Y qué me dicen de eso de la dignidad de los pueblos, ese eufemismo bobo para justificar que la peña se pueda mear en la dignidad de los individuos que no quieren ser incluidos en “su” pueblo?

Finalmente, pedimos a los católicos que, descubriendo el paso de Dios por la vida en estos momentos de complejidad, seamos instrumentos de paz y reconciliación en medio de la sociedad catalana, y no dejemos de orar al buen Dios por la paz y la justicia en Cataluña.

Yo propongo que esta exhortación se vote en la iglesias catalanas. Más aún, que se vote poniendo urnas de cartón. Sería la leche de democrático.

El último comentario de mi blog

 

Acabo de recibir este comentario. Por su interés, lo publico.

Me alegro de que ya no acepte comentarios, don Tsevan. ¿Para qué?

Así podrá recluirse, ponerse a buen recaudo, mecerse en su autosuficiencia. Ya no tendrá que enfrentarse a algún comentario que no quiere leer, y mucho menos contestar. Podrá seguir discutiendo con los más tontos, sin contrariar su costumbre: nacionalistas catalanes, podemitas, femilocas, vascos que sólo ligeramente ocultan ser apologetas del terrorismo y la yihad equidistaní que todo lo impregna con su repugnante olor. Y para esto lo mejor es er tuister. Allí podrá derrotarlos a todos haciendo el mínimo gasto de energía, en menos de 280 caracteres, escogiendo de entre todos al más tonto de ellos: «¡miren, fologüers, mire, mi fiel Mercucio, lo que ha dicho esté mermao iupodemitavenesolanoflexiveganososialistanasionalistagandalú de CI <85! Jijiji ;)».

Le será fácil, estoy seguro de ello. Podrá «debatir» acerca de qué sistema electoral proporcional es el mejor y más conveniente, si el dichoso e injustamente vilipendiado d’Hondt o el recién desenterrado Saint-Laguë (qué nombre tan cool y refrescante, qué sofisticado), si el de cociente o el de resto mayor, &c. Del mayoritario ni hablar, sólo una vaga referencia inaudible a que es el de su preferencia. Pero todos representan igual, ojo, que nadie se llame a engaño. Qué sabrá ese despendolado de Gerhard Leibholz. Era un criptomermao de esos.

Cataluña bien y todo bajo control kelsenianamente. Siguiendo el procedimiento, además, es admisible que España se rompa. A España la creó el santísimo procedimiento, y también él la puede romper, en buena lógica, procediendo adecuadamente por el dédalo de lo que los sabios doctores tengan a bien tener por Derecho, tras arduas cogitaciones y ucases mediante. Si me permite la desfachatez de darle un consejo: haga el favor de ir mitigando las críticas al nacionalismo catalán; o, mejor aún, distinga entre uno fetén y otro, el de estos últimos años, bárbaro e inaceptable. Viene de arriba: lo manda la superioridad (sic). Será más fácil aceptar entonces la absolución, el indulto, la derogación del tipo de sedición, la amnistía o/y la bula «pro futuro», todo dentro del más exquisito respeto a la ley y al Estado de Derecho® (que Dios lo tenga en su gloria), que les llegará con seguridad a los fingidores secesionistas. Son una patita más de nuestro sistema político, la patita rota, y habrá que mimarla. Vaya preparándose, que no lo pille en bragas el volantazo que se atisba.

De verdad que causa dolor verlo en estas condiciones. Destila usted inteligencia y buen juicio por los cuatro costados. Sus análisis jurídicos y su búsqueda desapasionada de la objetividad son encomiables. Es usted una referencia en ese aspecto, que es, además, el más importante y lo que justifica seguirlo en todas sus intervenciones. Pero en materia política no puede estar usted más equivocado, y uno no puede dejar de preguntarse cómo es posible.

El Derecho es la puerta de entrada al conocimiento de la política, aderezado con muchos otros, sí, como los de la Historia, la Sociología, la Psicología social, &c. Pero el Derecho es en esto lo principal. Y yo no creo que se pueda saber Derecho sin saber también de política. Por eso creo que es usted igualmente, como los nacionalistas catalanes y salvando todas las distancias que haya que salvar en su favor, un fingidor. Finge no saber lo que una lista de partidos es (encerrándose, aunque lo aburra, como a todos, en la estéril discusión sobre sistemas electorales, siempre proporcionales, por supuesto), y cómo desconecta al electo de los electores, vinculándolo servilmente con la cúpula del partido que lo nombra. De ahí que voten los parlamentarios siempre en bloque, siguiendo las directrices de su partido («por mandato imperativo», según declararon impúdicamente los psoístas en la investidura de Rajoy, a fin de justificar su abstención; véase el art. 67.2 CE). Finge también usted que hay separación de poderes, y que el ejecutivo no da órdenes a la mayoría parlamentaria que formalmente lo ha puesto en el Gobierno (en realidad, el ha puesto al legislativo al designar las listas; y ha pactado con la cúpula de otro partido en caso de que no haya mayoría absoluta). Finge usted que hay independencia judicial, cuando el CGPJ (enésimo disfraz de las cúpulas de los partidos) elige a todos los cargos judiciales desde el Presidente de las Audiencias Provinciales hasta el TS. Y el TC, también designado por los partidos, es otro invento del bobalicón de Kelsen que sólo tienen Estados que atravesaron por la crisis del Estado liberal rindiéndose a un totalitarismo, padeciendo tras ello una dictadura. No hay policía judicial (porque, aunque depende funcionalmente de los jueces, orgánicamente, que es lo más importante, esto es, a efectos de su carrera profesional, la policía depende del Ministerio del Interior o de las Consejerías Autonómicas). Y los fiscales son perros del Gobierno, redundantes con el Cuerpo de Abogados del Estado cuando se dirime en los tribunales casos de relevancia política. Los verdaderos órganos del Estado son los partidos políticos, y el resto es un atrezzo.

Dirá usted que esto es así en toda Europa. Es cierto. ¿Y? ¿Qué complejos son esos? No hay en Europa ninguna democracia. La diferencia con EE.UU. es abismal. Y eso que ellos tampoco tienen independencia judicial. Pero tienen representación política (defectuosa, sin doble vuelta) y separación de poderes (atenuada por el veto, incompresiblemente). Estos datos elementales, que usted conoce perfectamente, elige ignorarlos cada vez que trata algo acerca de la política. Yerra adrede a cada paso. No quiere mostrarse en franca discrepancia con el sistema político vigente en su país. Comprensible, pero entonces para qué opinar en público. Para posar. Para salir guapo en la foto.

Lo dicho, una pena. Una mente válida que elige seguir en el estado de servidumbre voluntaria, actitud quizá azuzada porque ya dispone de libertad personal, económica, como profesional liberal de éxito: para qué meterse en ‘fregaos’ en aras de conquistar esa vagarosa libertad colectiva que es la libertad política. Total: nadie parece quererla. Una mente lúcida obnubilada por una pasión de liberto. ¿Para qué escribir sobre política sin atreverse a decir ni una sola verdad profunda? ¿Para tratar con esa plebe de los sentidos constituida por los ya mentados podemitas, nacionalistas, la berdadera hiskierda y otros pobres imbéciles y víctimas de la LOGSE? ¿Para que el tirano de turno no sea un tontarrón podemita filochavista o un psoecialista, y sí uno igual de tonto pero que parezca de derechas? ¿Por qué se respeta usted tan poco como para ser un tierno socialdemócrata? Sin libertad política no se puede ser de derechas ni de izquierdas, sólo socialdemócrata, nombre formal y de gala de los inveterados progres de culo ‘cagao’ de siempre. La ideología del gris, del todo vale, del doblepensar. El pensamiento líquido y la postmodernidad.

Usted también doblepiensa. No es usted de derechas, por más que así lo crea y se precie de ello. Es un socialdemócrata, la ideología genérica que sobre su piel y su cerebro ha impreso su tiempo. En el siglo de Oro español sería usted católico; en la Alemania weimariana, un nazi. Hoy toca socialdemócrata. Mañana quizá se haga usted incluso podemita, si se adecentan un poco y se echan colonia. Por esto no soporto leerle nada de lo que escribe acerca de política. Note que no le reconozco la posibilidad de estar legítimamente equivocado: lo acuso de obrar de mala fe, de conocer el sistema político en que se encuentra, la oligarquía, y de justificarlo conscientemente. Sus buenos análisis en materia jurídica lo delatan: uno no puede ser muy bueno en ellos y pésimamente malo, casi subnormal, en sus juicios políticos. Sería algo extravagante, incomprensible.

Reciba un cordial saludo a modo de despedida. 😉

Aparentar que somos mejores, para ver si lo vamos siendo

 

Soy partidario de que todos los que escriban algo en internet estén identificados por el sistema. Entiéndase esto en el sentido de que exista siempre un rastro que lleve a un nombre y unos apellidos. Un rastro difícil de falsificar, pero a la vez protegido. De esta forma, la discusión es más libre, pero sin los enormes grados de irresponsabilidad actuales.

No obstante, admito que mi opinión se enfrenta con el mismo problema que la permisión del tráfico de drogas estupefacientes (de la que soy partidario). Es difícil defender esto, cuando en la misma red actúan tipos desde países pirata en los que no hay control o, incluso peor, en los que la falsificación y el volcado de mierda es política de Estado.  Además, esto solo sería aplicable a democracias con un grado de calidad, en cuanto tales, mínimo.

De lo anterior se deduce por qué no soy partidario de la existencia de un derecho al anonimato en internet. Me explico: no exijo que sea obligatorio que los perfiles públicos incluyan datos identificativos, pero no veo por qué hay que dar el paso de exigir que los otros no puedan decir que tú eres tal o cual persona (siempre que no se trate de datos sensibles). No entro en el modo de acceso a esa información: ese es un hecho independiente que ha de juzgarse de forma independiente.

De hecho, la facilidad que dan las redes sociales al mensaje anónimo provoca un efecto pernicioso. Internet se ha convertido en un remedo del panfleto. El mensaje tosco, a menudo falso, pero eficaz por su enorme fuerza bruta. Ya sabemos que a muchas personas no les interesa tener razón, en el más noble sentido de la palabra, sino aplastar al que discrepa. A esas personas no les interesan los razonamientos, les interesa la eficacia. Si son sutiles, apostarán por la falacia sutil y difícil de desmontar. Si no lo son, apostarán por la avalancha masiva y el orgasmo que produce en los necios. El anonimato no es condición sine qua non, pero favorece el “panfletismo”.

Dicho esto, hay algo muy plebeyo en la caza y captura del que te toca los huevos en internet. El que participa en eso es turba cobarde. Dan igual las justificaciones. Si el acosado es tan dañino —como dirás para justificarte—, que actúen las autoridades. Si además tienes poder o influencia, la caza te convierte en aprendiz de tirano.

Hay algo más profundo tras esto. Si crees en la libertad, eres individualista en el mejor sentido. Es decir, crees que hay un reducto en todo ser humano, más o menos amplio, que es intocable, cualquiera que sea la razón o el bien que se aduzca. Y, por esta razón, no admites los procesos de “autocrítica”, ni las cazas de brujas, ni los linchamientos. Tampoco en una forma light. Hay muchos, sin embargo, que piensan que el señalamiento del enemigo y su muerte civil, por el procedimiento que sea, es admisible porque el otro es eso, un miembro de otra tribu. Estas personas creen que la comunidad vale más que el individuo y que, por tanto, no hay bien individual, por íntimo que sea, que nos deba frenar cuando el bien de la tribu nos exige actuar. Como somos tribales por instinto, es fácil que se nos convenza para participar en la cacería. Basta con hacernos creer que estamos en el bando justo, que el otro es menos que un ser humano (es una cucaracha, un traidor a la patria, un enemigo del pueblo) y que “se merece” que con él no seamos civilizados, porque la civilización es para los nuestros.

La triste noticia es que si la civilización es solo para los nuestros, ya no es tan civilizada.

No es extraño que haya personas partidarias, por su ideología, del escrache, de la persecución, del linchamiento, del acoso. Creen estar del lado bueno de la historia. Creen ser los perseguidos (por los ricos, los poderosos, los ajenos, los vectores de la enfermedad, los adoradores de algún ídolo pagano) que ahora persiguen al perseguidor. Estas personas no ven a los individuos. Menos aún son capaces de juzgar solo los actos de los individuos. Estas personas solo ven categorías abstractas, cajas para clasificar. Y ni siquiera están obligados a la sinceridad: como el buen musulmán que bebe alcohol entre infieles, asumirán falsamente las cáscaras vacías del discurso ajeno para acabar con él.

Tampoco es extraño que muchos otros compren esa mercancía. Se ajusta como un guante a nuestros instintos.

Por eso es tan difícil el discurso civilizatorio. Exige explicación, perseverancia y frenos. No nos satisface, salvo intelectualmente, y para eso hay que llegar a comprenderlo. ¡Y es tan difícil comprender por qué un violador y asesino de niños merece ser tratado como un individuo dotado con derechos inalienables y una parcela íntima que no debemos invadir bajo ningún concepto!

No hablo de absolutos. No creo en el derecho natural o en la moral natural. Mis motivaciones son seculares y prácticas. Quizás también estéticas. Tienen que ver con una hermosa aristocracia de las ideas y de las buenas costumbres. Con una cierta forma de ser hombres.

 

No más eslóganes, por favor

Venía escuchando la radio, camino del despacho, y he cogido a media faena una conversación sobre hombres, mujeres y feminismo. Es un tema candente; en occidente y sobre occidente, claro. Esto me resulta llamativo. Las grandes ideas civilizatorias deben estar siempre presentes, por mucho que nos hayamos acercado a un ideal, como creo que sucede en las sociedades avanzadas. Aclaro que sostengo esta opinión porque mi feminismo tiene que ver esencialmente con dos pilares: la igualdad jurídica absoluta y el respeto a la libertad, algo que se relaciona con discursos que pretenden victimizar a cualquier persona por el hecho de serlo o de tener determinadas características. Como es obvio, al feminismo le queda mucho recorrido: hay sociedades en el planeta en las que se sigue tratando a las mujeres, legal y moralmente, como ciudadanas de segunda o como simples objetos. Pero, como sucede a menudo, organizamos grandes espectáculos de ombliguismo, mientras, al otro lado del escaparate, gentes hambrientas y ateridas de frío nos ven engullir los dones que nos regala nuestra prosperidad. Es inevitable. Los ricos también tenemos derecho a sufrir y a reclamar un momento de gloria.

La discusión, por lo demás, viene bien si es racional y no nos dedicamos a golpear al personal con nuestros dogmas, caricaturizando las posiciones que nos nos gustan y esparciendo mentiras. Para evitar esto, deberíamos ser un poco más científicos, analizar si no llevamos años dedicados a la recolección de cerezas, admitir las preguntas incómodas y estar dispuestos a perder la fe. Intentar empezar casi de cero, sabiendo que es imposible, pero como propósito de año nuevo. Hacer algo así, al menos serviría para identificar a los fanáticos y a los aprovechados. A los que van con su biblia a todas partes y a los que viven de vender esas biblias. Y los que quedasen (ojalá, quedásemos), podríamos buscar un espacio común, unos mínimos que permitan que no nos insultemos, llamándonos criminales en potencia o histéricos. Un buen punto de partida es tratarnos como adultos.

En esa conversación radiofónica que mencionaba al principio he escuchado a una contertulia —no sé quién era— una reflexión sobre algo que, al parecer, se afirma por algunos: lo difícil que es ser hombre hoy. Esa afirmación equivale —ha continuado diciendo— a preguntarnos si es difícil para el esclavista dejar de serlo por el hecho de que los esclavos se hayan sublevado. Yo no sé si se puede afirmar que hoy es más difícil ser hombre, ya que esto depende del término para la comparación, pero si consideramos lo que sucedía hace cien años, por ejemplo, es muchísimo mejor ser hombre hoy. Hay menos guerras, vivimos más, nuestros trabajos son menos exigentes, gozamos de más derechos, podemos acceder a mejor información y cultivarnos más fácil e intensamente. Es perfectamente racional, incluso, defender que es mejor ser una persona de clase media en Reino Unido hoy, que ser aristócrata inglés en el siglo XIX. Piensen en la calidad y esperanza de vida de uno y otro. Ahora bien, si la pregunta se relaciona con el hecho de que hay “más” competencia, es evidente que sí. Ahora competimos, en muchos sectores, con la mitad de la humanidad —las mujeres—, y con personas de razas y clases sociales que antes no podían siquiera acceder a competir con nosotros. Lo estúpido es creer que esto hace nuestra vida “peor” o “más difícil”: las sociedades en conjunto se han enriquecido y, aunque compartamos el pastel con más personas, el pastel se ha hecho mucho más grande. El único pero a esto se daría en el momento en que existiese una discriminación por ser hombres. O por ser blancos. O por ser ricos. En este terreno soy bastante beligerante. Porque creo que ciertos discursos introducen peligrosas quiebras. Por poner un ejemplo, la eugenesia dirigida e impuesta, por benéfica que pueda parecer, abre la puerta a los demonios. Con la discriminación formal pasa algo parecido. Empiezas condenando a más pena de prisión a alguien por ser hombre y no por su conducta, y entreabres la puerta a la injusticia. No obstante, aunque esto es así, y esa solución es una mala solución que deberíamos evitar, las protestas por la desigualdad material y las preguntas sobre sus causas son legítimas. Hay que escucharlas, atenderlas, intentar aprender, admitiendo los escenarios incómodos si se sostienen en la evidencia, y pensar en si se puede y cómo minimizarla.

Por la misma razón, aunque creo que es mejor ser hombre hoy que hace cien años, creo que también lo es ser mujer (hablo de nuestras sociedades, claro), y que hay algo ofensivo en el ejemplo del esclavista, que revela ese germen del fanatismo, quizás de forma inconsciente: el esclavista que protesta lo es. Es decir, es alguien que tiene o ha tenido esclavos, que querría seguir teniéndolos y que no cree en la igualdad de derechos. Equiparar al esclavista con el hombre que se queja (o la mujer que comparte esta posición) supone dar a entender que cualquier análisis de la realidad (también los análisis equivocados) que plantee un exceso en determinadas posiciones feministas supone no creer en la igualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, qué pocas personas abiertamente afirman esto en nuestras sociedades.

Yo creo que hay que rebajar la intensidad y el énfasis. Bajar la voz. Discutir sin ventajismos, sin hombres de paja, sin miedo a los tabúes, apoyándonos en los datos y con espíritu constructivo.

Superar, en suma, el puto psicodrama en el que vivimos.

 

Vamos a dejar sin sueldo

 

El 14 de noviembre hubo una votación en la mesa del Congreso de los Diputados que dio lugar a una serie de noticias en prensa. Por ejemplo, esta.

Yo me enteré a través de tuiter. Varios dirigentes de Ciudadanos publicaron tuits en los que se dejaba constancia del voto en contra de los restantes grupos con representantes en la mesa. Veamos algunos:

Las referencias al “PPSOE” y a la soledad del partido Ciudadanos me llevaron a echar un vistazo a las noticias que se enlazaban. En ellas descubrí que se había pedido, sobre la cuestión, un informe a los servicios jurídicos de la cámara.

Como no me fío de los periodistas, ni me fío de los políticos, y existía un documento realizado por profesionales, pregunté al diputado Toni Cantó qué decía el informe y si se podía leer en algún lugar, no fuera a ser que, como parecía insinuarse en algunos medios, resultase que los letrados no apoyaban la pretensión de Ciudadanos de privar a determinados diputados de sus “sueldos”.

Esta fue la respuesta que recibí del señor Cantó:

Insistí en pedirle un enlace que me permitiera leer el informe (aunque mis tuits ya no están, porque, como sabrán, suelo borrarlos).

Sin entrar en detalles, he de aclarar que Toni Cantó quiso contactar conmigo para darme explicaciones, comprometiéndose a enviarme después el informe. Yo insistí en que quería leer primero el informe y que luego estaría encantado de escuchar lo que se me quisiera explicar. No se admitió lo que pedía y por eso no tuvo lugar esa conversación.

Lo explico por dos razones: la primera, para dejar claro que el señor Cantó se ofreció a explicarme personalmente el asunto, aunque conforme a “sus tiempos”, lo que le agradezco, y la segunda que soy un tanto bruto en algunas cuestiones. Quería tener primero una opinión (algo para lo que necesitaba el informe). Me parecía la única forma de mantener después una conversación que sirviera para algo. Y por eso dije que no.

También soy obstinado, así que he dado bastantes vueltas para hacerme con el dichoso informe, que parece más secreto que el quinto protocolo. Incluso lo pedí oficialmente al Congreso (y se me denegó también oficialmente por razones bastante surrealistas). Al final he podido conseguirlo de una forma que no explicaré.

Ahora que lo he leído y que voy a explicar cómo lo veo, así como si esos tuits estaban justificados, si a Toni Cantó le apetece explicar algo, no a mí en concreto, sino a los lectores de este blog, tiene, por supuesto, abiertas las puertas de esta casa.

No creo que el informe sea, como dice Toni Cantó, ambiguo. Al contrario, me parece muy claro y detallado.

1.- Así, explica que el 20/09/2017 durante la sesión de control al Gobierno, los diputados de ERC y el PDeCat abandonaron el hemiciclo y un diputado del PDeCat (el señor Campuzano) manifestó que los diputados de su grupo se estaban planteando abandonar la cámara. También que la Sra. Capella de ERC manifestó que esa no era la posición de su grupo. Y menciona que no constan otras manifestaciones en otro sentido.

2.- El 22/09/2017 tanto los diputados de ERC como algunos del grupo mixto retiraron proposiciones (de ley y no de ley) e interpelaciones previstas para ese día, y mociones consecuencia de interpelaciones que se discutirían el 10 de octubre.  En las restantes sesiones plenarias se mantuvieron todas las iniciativas de esos grupos.

3.- El 20/10/2017 el grupo parlamentario de Ciudadanos presentó una solicitud a la mesa del Congreso para que, en aplicación del art. 99 del Reglamento de la cámara, se adoptase, respecto de los diputados de ERC y PDeCat (integrados en el Grupo Mixto), la medida de la privación de la asignación económica prevista en el art. 8. El artículo 99 del Reglamento del Congreso dice:

Artículo 99

1. El Diputado podrá ser privado, por acuerdo de la Mesa, de alguno o de todos los derechos que le conceden los artículos 6º. a 9º. del presente Reglamento en los siguientes supuestos:

1º. Cuando de forma reiterada o notoria dejare de asistir voluntariamente a las sesiones
del Pleno o de las Comisiones. (…)

2. El acuerdo de la Mesa, que será motivado, señalará la extensión y la duración de las
sanciones, que podrán extenderse también a la parte alícuota de subvención contemplada en el artículo 28 del presente Reglamento.

4.- Como consecuencia de esa solicitud, el 24/10/2017 la mesa acordó pedir el informe que estoy explicando a los letrados de la Cámara.

5.- El informe empieza analizando la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y los precedentes. En cuanto a esto, lo más interesante es que, en 1991, se suspendió a unos diputados de Herri Batasuna por su notoria y reiterada inasistencia (algo parecido sucedió en esa misma época con senadores del mismo partido). La suspensión fue primero por un año y luego por otro más; en ambos casos, tras la apertura de un expediente sancionador (con plazo para alegaciones y pruebas) y acuerdos de sanción ulteriores adoptados por la mesa. También en 1999 hubo un amago (no formalizado) de sanción respecto de Felipe González. La mesa en esa ocasión simplemente dejó constancia de la diferencia con el caso de los diputados de Herri Batasuna, porque no había una voluntad manifestada de inasistencia y el control correspondía a los grupos parlamentarios.

6.- El informe continúa analizando los elementos de hecho exigidos por la norma, no para la imposición de una sanción, sino para la apertura de un expediente (erróneamente el escrito del Grupo de Ciudadanos pide la imposición de la sanción y no la apertura del expediente sancionador, por lo que parece difícil que el día de los tuits se pudiese “quitar sueldo alguno” ). Esos elementos son:

a) La falta de asistencia: tras diversas consideraciones, se considera que la simple presencia física en un momento de la sesión (del pleno o de las comisiones) cumple ese deber, no bastando la manifestación de que no se va a asistir o que el diputado se marche tras haberse personado.

b) La reiteración o notoriedad: basta que se dé o una u otra. Lógicamente es una cuestión de hecho cuándo se traspasa el umbral que lleva a la reiteración, o cuando una inasistencia es notoria, especificándose que la manifestación pública de que se pretende inasistir, seguida de la inasistencia, puede completar el requisito.

c) La voluntariedad: fundamentalmente el informe, en este punto, analiza si se puede considerar excluida la voluntariedad por la existencia de una causa de justificación (por ejemplo, un compromiso con sus votantes) y se concluye (utilizando al efecto la jurisprudencia constitucional) que no, porque se trata de uno de los deberes más intensos y sustanciales de la actividad parlamentaria. Se admiten, lógicamente, otras causas de justificación: enfermedad, accidentes, cumplimiento de otros deberes (pensemos en miembros del Gobierno), etc.

7.- El informe, más adelante, analiza los diferentes hitos del procedimiento sancionatorio y el posible contenido de las sanciones. No me extiendo en esta parte por no hacer esto demasiado extenso. Solo especificaré que no puede ser retroactiva, que caben apercibimientos, y que se analizan supuestos en los que la sanción se ajusta a la duración del incumplimiento de los deberes, pues ha de ser proporcional, algo que, como veremos se relaciona obviamente con el presente caso.

8.- Aplicando lo anterior al caso concreto, se comienza por examinar las intervenciones de diputados de ERC y el PDeCat a partir del 20/09/2017, y se deja constancia de intervenciones, preguntas votaciones, de diputados de esos grupos los día 21, 27 y 28 de septiembre, los días 11, 17, 18, 19, 24 y 25 de octubre, y el 7 y 8 de noviembre. Solo se menciona que no constan intervenciones ni votaciones de diputados de esos grupos los días 26 de septiembre y 10 de octubre. Lógicamente, que no conste no equivale a que se considere acreditada la inasistencia.

Como es evidente, el informe no le dice a la mesa lo que debe hacer. Simplemente informa de los precedentes, de cuál es el procedimiento sancionador, de cuáles son las posibles sanciones (expresamente introduce matices sobre sus límites), de cuándo puede considerarse que concurren los elementos de hecho y de los datos que obran en su poder sobre asistencia de los diputados supuestamente infractores.

El informe no es ambiguo en absoluto ni “deja la decisión a los partidos”, como dice Cantó. De hecho, el informe es claro, detallado y preciso, en mi opinión. Y no es que deje nada a la decisión de la mesa: es que la decisión es de esta, aunque sujetándose a la legalidad (salvo que nos parezca bien lo que han hecho los secesionistas con las advertencias de los letrados del parlamento catalán, por ejemplo).

Y, por la misma razón, esos tuits que copio al principio me parecen desafortunados (y parto de la laxitud predicable de un mensaje en tuiter). Porque no se trata de que el Congreso, o la mesa, voten “dejar sin sueldo” a esos diputados. La mesa no podía votar eso. Podía votar iniciar un expediente sancionador, y tras las alegaciones y pruebas, y motivando la decisión podía imponer determinadas sanciones proporcionales con determinados límites (no, desde luego, “dejar sin sueldo”).

Más aún, a la vista del informe, la decisión adoptada me parece racional, considerando el espíritu del informe. Al margen de las salidas de pata de banco de un diputado concreto, el informe deja claro que:

a) Los diputados de ERC manifestaron que no pretendían dejar de asistir e intervenir.

b) Un diputado del PDeCat manifestó que los diputados de su grupo estaban pensando hacerlo, no que lo hubieran decidido.

c) Consta, a lo largo del mes siguientes una relación detallada de intervenciones, preguntas, iniciativas y votaciones de diputados de esos grupos. De hecho, en el pleno que abandonaron ostensiblemente el 20/09 habían intervenido, porque, como ya he dicho antes, basta la presencia física en cualquier momento para considerar cumplido el deber de asistencia. No he entrado en detalles, pero el informe recoge todas y cada una de esas intervenciones, que son evidentemente mayoritarias en relación a las dos únicas en las que “no consta” intervención y presencia.

Vistos los antecedentes (diputados de Herri Batasuna que anuncian que no van a asistir nunca y que de hecho no asisten durante años) más que descabellada o escandalosa, la decisión de la mesa parece la más ajustada a derecho.

Y, naturalmente, concluyo que Ciudadanos solo trataba de echar porquería injustificada sobre el PP, el PSOE y Podemos.

Tampoco me sorprende: es lo normal entre partidos políticos.