SE BUSCA



Éstas son las estadísticas del blog que visitan:





Como verán, el crecimiento está siendo espectacular. Por desgracia, he descubierto que en la última semana, el veinte o el veinticinco por ciento de las visitas, busca una fotografía que colgué en una entrada. Y no es la del candidato Tse. Porca miseria.

Me da igual. Cualquier ayuda es buena. Quiero que esto se llene de gente y me importa un huevo la razón. No pararé hasta conseguir que éste sea un blog de referencia. Así que no se extrañen si de ahora en adelante cuelgo fotografías con nombres sugerentes.





Me manda Mercutio una foto suya, de niño. Dice no saber nada del paradero del otro personaje de la fotografía, gran amigo de la infancia. Aunque ha usado las redes sociales para poder contactar con él, hasta ahora no ha tenido éxito. Pueden transmitirle cualquier información a semeharotoel@email.com. Gracias por su colaboración.




Sírvanse, si quieren



Hoy, charlando con un amigo, le he comentado lo de Factual. Me ha dicho, lógicamente, que pidiera la devolución de la pasta. No pensaba hacerlo por dos razones: porque cincuenta euros no van a ningún lado, y porque pensaba que bastante tenían el que se iba y los que se quedaban, como para encima recibir correos de gente agolpada frente a la ventanilla gritando ¡estafadores!

Sin embargo, después de leer la cosa de los editores de Factual …

Arcadi Espada ha decidido dimitir irrevocablemente como director de Factual. Las decisiones son libres, se asumen, pero no por ello han de ser queridas. Ésta no lo es por parte de la empresa editora de Factual. Para Arcadi no tenemos más que agradecimientos. Agradecemos su dedicación, su empeño, que haya puesto parte de su inteligencia en el proyecto, su participación imprescindible en el lanzamiento, su capacidad para hacer del trabajo duro una ilusión, en fin. Arcadi ha dimitido y Factual seguirá, y espera seguir contando con su colaboración. No entraremos en los motivos de su decisión, pero el proyecto Factual seguirá contando con él y con todos los que unieron sus esfuerzos para crear una cabecera con la intención de que fuera la referencia de un periodismo nuevo. Muchos caminos angostos se van ensanchado paulatinamente, tomando decisiones que, aunque sean en mayor o menor medida criticadas, se adoptan con el único objetivo de consolidar un proyecto inicial. Y con ese empeño seguirá la empresa editora, para cumplir el compromiso con sus lectores y amigos.

La nueva dirección del diario la asumirá Juan Carlos Girauta. Este cambio conlleva nuevos desafíos e innovadores planteamientos en la estrategia y en el enfoque del diario.

La empresa editora.

Factual S.A.

… que no puede ser más lamentable y babosa, y después de enterarme de que van a echar a la mayoría de la gente que allí trabaja, he mandado esto:

Estimados señores:

Contraté con ustedes una suscripción porque se trataba de un periódico dirigido por Arcadi Espada. Habida cuenta los cambios producidos en el día de hoy, considero que se ha provocado por parte de Factual un cambio sobrevenido de las circunstancias, de tal entidad, que me autorizan a solicitar la resolución de mi suscripción y la restitución por su parte de la cantidad de 50 € que pagué en la confianza de que ese proyecto se iba a mantener, al menos, durante el tiempo de la misma.

Como ya les consta mi número de cuenta, les ruego procedan cuanto antes a restituirme dicha cantidad, dando por resuelto el contrato.

Sin otro particular, reciban un cordial saludo.

Pueden ustedes copiar la comunicación si quieren. Les cedo el texto gustosamente.

Todos en tierra



Acabo de enterarme de que Arcadi Espada deja Factual. Nos cuenta que mantenía discrepancias sobre el presupuesto, el modelo y la orientación del periódico con los editores.

Yo me hice suscriptor de Factual porque lo dirigía Espada y porque allí iban a participar algunos amigos. El asunto del contrato con los lectores y otras cuestiones filosóficas lo he tomado siempre con distancia (y cierta coña). Sin embargo, no comprendo muy bien cómo -si lo que cuenta Espada es cierto- los dueños del invento no previeron que debían dar carta blanca al director y contar con un presupuesto para, al menos, un año. Porque la suscripción es por un año. Si no lo previeron nos engañaron. A todos.

No sé qué pasará con el periódico.

Yo, hoy, lo cierro.




ACTUALIZACIÓN A LAS 19:00′

Girauta es el nuevo director. Y han echado a 25 personas. Debe ser como el 80 ó el 90 por ciento de los que trabajaban allí.

Capturo el periódico ahora mismo. La publicidad que aparece lo dice todo:




Estrategia de la defensa: poner alta la música y abrir los grifos



No hace mucho escribí acerca de la intervención de comunicaciones entre abogado y cliente. Hoy un juez ha dicho que no problem. El auto es muy extenso y está muy razonado. Sólo me referiré a una cuestión que se resuelve de manera peligrosísima: el auto concluye que se pueden interceptar las comunicaciones entre letrado y cliente siempre que se esté en el marco de una investigación penal y la medida sea objetivamente necesaria y proporcionada. Curiosamente recoge supuestos en los que la intervención realizadas cuando el propio letrado estaba cometiendo un delito. Casos así no estaban en cuestión por la mayoría (aunque yo sostengo una posición muy estricta incluso en estos supuestos). Lo que aquí se discutía era la intervención cuando no había indicios contra los nuevos letrados de Correa y otro de sus compinches. Pues bien, el magistrado no sólo la admite, sino que nos da noticia de otro caso que aún no es público: en el caso de Marta del Castillo se ha intervenido las comunicaciones con el letrado, en la prisión, para intentar localizar el cadáver.

Es un escándalo. Y los razonamientos, tan largos y tan bien hilados, quiebran si consideramos una cosa: siempre estará objetivamente justificado intervenir las conversaciones entre letrado y acusado, porque el acusado, precisamente, está acusado de un delito. De ahora en adelante, y de prosperar una tesis tan increíble, nada quedará en secreto si un juez quiere. Si ya no es seguro que las conversaciones sean secretas, porque un juez cree que puede obtener algún dato importante de la intervención, en España el derecho de defensa quedará absolutamente comprometido. Es así de sencillo.

Por cierto, en el auto se habla de un pretendido “privilegio” de los abogados. Increíble. También se menciona el control que se puede realizar de los resultados: el problema es la cantidad de oídos. No hablo por hablar: todas esas conversaciones del Gürtel han sido secretas, pero las hemos podido leer en los periódicos.

Espero que se corrija vía recurso, al margen, claro está, del efecto que una nulidad pudiera tener, que puede ser muy limitado.





Respiro … y paso a otras cosas.





Me ha pasado Cameron material de la segunda parte de Apotar.

Hay personajes nuevos …








Ahora, además de leer partituras, ¡ya pueden tocar el piano en mi blog. Ánimo:








Desde John Cox.

Todo lo que siempre quiso saber sobre la fotosíntesis y la respiración celular y no se atrevió a preguntar (VI)



Por fin, seis entradas más tarde, veremos cómo se produce la fotosíntesis. Ya tenemos todos los mimbres necesarios, y ahora sólo hay que poner el foco.

Eso sí, hay que seguir un orden: primero veremos cómo se generan esas moléculas de ATP y de NADPH (que exigen la presencia de luz) y luego analizaremos cómo esas moléculas son utilizadas, como “combustible”, para producir los azúcares que nos alimentan a todos.

Como ya sabéis, en los cloroplastos hay apilados una especie de sacos que se llaman tilacoides. En la membrana de los tilacoides hay unos conjuntos de moléculas llamadas fotosistemas, básicamente pigmentos y proteínas. Los hay de dos tipos (dependiendo fundamentalmente del tipo de clorofila y del tipo de radiación solar -de longitud de onda- que absorben), y para entender su funcionamiento empezaremos por el fotosistema II.





Los fotosistemas están formados por unas moléculas antena que absorben la luz. Los electrones se animan y saltan a órbitas más alejadas del núcleo. La ventaja del sistema es que la energía va pasando hacia las moléculas cercanas hasta que llega al centro de reacción, una parte del fotosistema de naturaleza mayoritariamente proteínico, que termina, gracias a la energía adquirida, liberando dos electrones bien cargados de energía que se dirigen hacia un sistema transportador de electrones. Los transportadores de electrones son moléculas que funcionan como una especie de escalera: los electrones pasan a través de ellos, perdiendo energía en cada paso. Esa energía se utiliza para hacer un trabajo fundamental: el trabajo que producirá ATP. Aquí hay que hacer un alto: hay que hablar de la quimiósmosis.

La explicación de la quimiósmosis se la debemos al bioquímico y premio Nobel Peter Mitchell, que en 1961 planteó la hipótesis de que la energía que fluía a través de los transportadores de electrones se usaba para crear un gradiente químico. Ya vimos que el cloroplasto está lleno de un líquido llamado estroma. En el estroma se encuentran iones hidrógeno. Para entendernos, se trata de átomos de hidrógeno que han perdido de vista su electrón, que normalmente se encuentra cerca de alguna molécula de agua. El caso es que la energía de nuestros electrones se utiliza para transportar iones hidrógeno desde fuera del tilacoide hacia dentro: básicamente, los electrones arrastran los protones hacia el interior. Al final, al aumentar la concentración de iones dentro, se crea un gradiente químico. Ya saben lo que sucede con los gradientes: ¡a la termodinámica no le gustan los gradientes! La energía acumulada en el interior del tilacoide debe equlibrarse con la del exterior. Para aprovecharlo, el tilacoide tiene unas proteínas insertas dentro de la membrana que se llaman ATP-sintasa. Son canales a través de los cuáles circulan los iones hidrógeno. En el proceso se libera un exceso de energía que se utiliza para producir ATP partiendo de ADP. El primer paso se ha conseguido: obtener ATP que será luego utilizado en las reacciones oscuras (en ausencia de luz) para producir glucosas.





Ahora hablaremos de los fotosistemas I, aunque ya se ha anticipado en el vídeo anterior. El funcionamiento es similar. Las moléculas antena absorben luz (de una longitud de onda diferente) y de allí pasan al centro de reacción que termina liberando dos electrones que pasan a una cadena de transporte de electrones. Antes de seguir, puesto que se trata de procesos cíclicos, hay que advertir que los electrones que pierden son repuestos gracias a los electrones que provienen del fotosistema II, una vez han llegado a un nivel mínimo de energía.

La diferencia fundamental entre ambos fotosistemas, es que el I es menos cool y más campechano. No se complica tanto la vida. Simplemente permite que las moléculas de NADP+ se reduzcan (usando también una proteína ad hoc, la NADP+-reductasa), pasando a ser NADPH: para reducir la molécula, la enzima utiliza la NADP+, más dos iones hidrógeno del estroma, más los dos electrones que han viajado por el transportador de electrones, para producir finalmente NADPH más un ión hidrógeno. Las moléculas de NADP+ y NADPH son hidrosolubles y se acumulan en el estroma. Es decir, el fotosistema I produce una versión reducida del NADP+, un transportador de electrones que será muy útil para sintetizar las moléculas de fosfogliceraldehído que son necesarias para producir azúcares.





Se preguntarán, naturalmente, qué pasa con los electrones perdidos por el fotosistema II; cómo se recuperan. Ahí interviene el agua. El fotosistema II atrae dos electrones de una molécula de agua. Al perder los electrones, los oxígenos se unen formando moléculas de O2 y quedan sueltos y disponibles dos iones hidrógeno (ya saben para se usan éstos). Ésas moléculas de gas oxígeno pueden ser utilizadas o expulsadas: he ahí la explicación de la producción de oxígeno por las plantas mientras tienen lugar las reacciones luminosas.

El siguiente paso es la producción de azúcares, como ya hemos visto. Pero eso será otro día.

No obstante, si les ha parecido algo complicado el proceso de quimiósmosis, y el vídeo anterior no les ha servido de mucho, quizás les ayude el ejemplo que pueden ver a continuación:




El Rafita se presentará si nos extinguimos por sexta vez



Zapatero dará la cara si la cosa no se arregla. No sé qué es peor, que el tipo simplemente mienta, explicando por qué se presentará de todas todas (si hay crisis para dar la cara y si no la hay porque ¡lo habrá arreglado todo!), o que esté tan endiosado que piense que las elecciones sirven precisamente para que ÉL dé la cara, en plan la doncella de Orléans, aunque salga malparado.





“Objetivo: frenar la sexta gran extinción”.

Así titulan en El Mundo la noticia sobre una cumbre que se va a celebrar en Madrid, sobre biodiversidad. Seguro que en el programa, a media mañana, después de un refrigerio, hablarán sobre la construcción de arcas en el Himalaya.





Hoy, en El Mundo he leído al señor ese que preside el Movimiento contra la Intolerancia (antes Jóvenes contra la intolerancia hasta que su presidente ya sólo le parecía joven a sus abuelos) decir que el caso de El Rafita demuestra el fracaso de la Ley del Menor sobre no sé qué. Como no dice que demuestre el fracaso en el propio caso de El Rafita, por resultar una perogrullada, pero sólo se refiere al caso de El Rafita, y a ninguno más, habrá que concluir que pretende que el fracaso en el caso de El Rafita demuestra que la Ley fracasa en todos los casos que no son el caso de El Rafita. El ex-joven progresa adecuadamente. Lo demuestra su opinión sobre el concreto caso de El Rafita.

Quiero ser un inteligente emocional



Tengo una pregunta para ustedes.

¿Qué hay que hacer para caerle bien a la gente? Siempre he disimulado, en plan tipo nietzschiano que salta de cumbre en cumbre, sobre mi torpeza -supuestamente inexistente- y mi interés -supuestamente nulo con sonrisa- en tan particular cuestión, pero ya no me importa demasiado reconocer mi mendacidad (al paso que voy, dentro de poco, podré sacarme la chorra en público sin necesidad de llevar una cogorza de cuidado, tal es mi evolución personal). La verdad es que la profesión que me escogió me ha ayudado a mecanizar ciertos comportamientos, y con paciencia y algo de suerte, he llegado a ser capaz de mantener un comportamiento aparentemente natural durante un par de horas, sin que se note mucho mi “programa” de actuación. Sin embargo, ahora, quiero dar un paso más. Alguno de ustedes puede ayudarme, estoy seguro. ¡¿Qué hacer?!, que diría mi alter ego el maestro Mangiacaprini, para dejar de aparentar naturalidad y ser natural. Desde siempre he advertido en algunos especímenes esa capacidad innata para caer bien. Quizás alguno de ustedes pertenezca a ese grupo de escogidos que hace lo mismo que tú y a él le sonríen y aplauden y a ti te miran como si fueras una hormiga inmunda. Ojo, no quiero más “programas”. De ésos estoy más que surtido: chistes variados, conmiseración, melancolía, temas varios de interés general, espolvoreado de tacos, alusiones a la vejez y hasta cierto despiste. Además, puedo ser moderadamente borde dentro del “programa”, cuando de trato profesional se trata, ya que todo el mundo espera que su abogado sea un cabrón sin entrañas. Pero no, no quiero nada de eso. Quiero auténticas respuestas. Algo así como un yoga emocional. Si hace falta estoy dispuesto a realizar ejercicios matutinos.

Soy todo oídos.





Cuidado con Yo soy Bea.





He buscado esto, porque … (ejem: lo que hay en medio ha sido censurado) … y he mandado este diálogo:

1.- El diario de Ella

El sábado por la noche lo encontré raro. Habíamos quedado en encontrarnos en un bar para tomar una copa. Estuve toda la tarde de compras con unas amigas y pensé que era culpa mía porque llegué con un poco de retraso a mi cita, pero él no hizo ningún comentario.La conversación no era muy animada, así que le propuse ir a un lugar más íntimo para poder charlar más tranquilamente.
Fuimos a un restaurante y él se seguía portando de forma extraña. Estaba como ausente.
Intenté que se animara y empecé a pensar si sería por culpa mía o por cualquier otra cosa. Le pregunté y me dijo que no tenía que ver conmigo.Pero no me quedé muy convencida.

En el camino para casa, en el coche, le dije que lo quería mucho y él se limitó a pasarme el brazo por los hombros, sin contestarme. No sé cómo explicar su actitud, porque no me dijo que él también me quería, no dijo nada y yo estaba cad a vez más preocupada.

Llegamos por fin a casa y en ese momento pensé que quería dejarme.. Por eso intenté hacerle hablar, pero encendió la tele y se puso a mirarla con aire distante, como haciéndome ver que todo había terminado entre nosotros.

Por fin desistí y le dije que me iba a la cama. Más o menos diez minutos más tarde, él vino también y, para mi sorpresa, correspondió a mis caricias e hicimos el amor. Pero seguía teniendo un aire distraído.

Después quise afrontar la situación, hablar con él cuanto antes, pero se quedó dormido. Empecé a llorar y lloré hasta quedarme adormecida. Ya no sé qué hacer. Estoy casi segura de que sus pensamientos están con otra. Mi vida es un autentico infierno

2.-Diario de Él.

Ayer perdió el Madrid. Al menos eché un polvo.


¿Cuál es el motivo de esta entrada?

Ahora no termina la programación de televisión. Tampoco se cierra el periódico. A lo mejor no hay nadie al otro lado, pero la sensación que tienes es otra. Si los Lakers ganan su partido, puede que alguien nos lo cuente (aquí, claro) a las cuatro de la mañana. Esto mismo se ha aplicado a la vida particular. Alguien te manda un correo de madrugada y, dependiendo de lo importante que seas, tendrás que responder (los jodidos son los que están en medio). La gente se enfada si no tiene tu número de móvil y te niegas a dárselo. Parece que existe un derecho a la respuesta inmediata, da igual que en ese momento estés jiñando. Hemos llegado al punto de considerar como placeres insondables el sentarte al lado de una chimenea y no abrir la boca. No crean que estoy melancólico. No añoro el ruido blanco de la televisión cuando se acababan las señales. Un coñazo insufrible producto básicamente de las propias tripas del aparato (aerofagia útil para obtener confesiones), aunque lo utilicen los espíritus para comunicarse desde el más allá. Si al menos hubiéramos vivido a dos grados kelvin podríamos haber tenido una experiencia religiosa, estilo Akutagawa. Tampoco añoro mucho (bueno, un poco sí), las noches de invierno en el “hotelito” paterno, al lado de la chimenea. Calor por un lado y frío por otro. Pero joder, nos hemos pasado. Nos hemos convertido en señales para un GPS, todos en una partida gigantesca de comecocos, yendo a toda hostia, girando, subiendo, bajando, metiéndote en un túnel para salir por el mismo lado. Si hasta está reglamentado cuando te sales del tiesto: con seguros y certificados de calidad y hay un tío que te explica cómo sobrevivir en el Kalahari y se bebe su meado, ¡a pesar de tener al lado el equipo de producción! La fagocitación es tan bestial que las catástrofes naturales nos las cuentan en vivo (perdón por el sarcasmo) y en directo, tuiteando, y sale en el mismo sitio en el que hablas (a saber) con el “pianista nº 1” del mundo. Lo de la socialización del riesgo ha llegado a límites tan exagerados que el Behemot y el Leviatán se han convertido en una mezcla de actuario de seguros, publicista y mercachifle. Tanto control y tan banal, terminará pasando factura. Y no la pagará nadie porque el dinero público no es de nadie.(Si le ha gustado lo que he escrito en el párrafo anterior es usted un simple. Se trata de un montón de lugares comunes sobre mejores tiempos pasados que no hacen más que repetirse en todas las épocas. El aumento de la esperanza y la calidad de vida son tan evidentes y objetivos, y el olvido de la “parte mala” de esas épocas añoradas tan enorme, que parece mentira que tanta gente se deje convencer)

((Mmmm … El señor “objetivo” es muy objetivo en todo, salvo en el “parece mentira”. Digamos que huye de la pregunta adecuada))

(((La pregunta se responde fácilmente: nos olvidamos de lo malo con gran facilidad. Por eso la infancia suele ser un lugar estupendo para refugiarse)))

A partir de aquí, sigan ustedes; me llaman al móvil.

La democracia en peligro



Obama se ha enfadado. El Tribunal Supremo norteamericano ha declarado, por oponerse a la primera enmienda, inconstitucionales algunas limitaciones impuestas en la ley a los gastos “electorales” (luego veremos qué significa eso) de personas jurídicas dentro de los treinta días anteriores a una elección (si se trata de primarias) y de sesenta (si se trata de una elección “general”). El recurrente es una “oscura asociación conservadora”, dice El Mundo (qué cachondos son), que quiso estrenar Hillary: The Movie, una peli que ponía a la señora Clinton a caer de un burro. La sentencia modifica, al parecer, una línea restrictiva de décadas, que había dado lugar a dos sentencias anteriores, y parece ser el primer resultado importante de la elección de dos jueces de línea conservadora que habría modificado una mayoría “liberal” que parecía eterna, pese al mayor número de elecciones de presidentes republicanos en los últimos veinticinco años.

El modelo norteamericano tiene esa virtud: la huella de las elecciones se prolonga durante muchos años, ya que la elección es vitalicia. No deberían los demócratas decir nada al respecto: han jugado a ese juego con tanta energía como los republicanos, en ocasiones de manera especialmente dura, como sucedió con Franklin Delano Roosevelt y su propuesta de ampliar el número de jueces cuando vio que sus reformas preferidas se encontraban con la oposición de la Corte. No le hizo falta: terminó nombrando a ocho jueces, gracias a sus amigas: la parca y la enfermedad.

En fin, es cojonudo ver como braman los medios que antes aplaudían las decisiones de los paladines de la “izquierda” norteamericana. Y no porque tengan o dejen de tener razón. Hay análisis para todos los gustos. Y no crean, el primero que ha dicho que la decisión socava las instituciones democráticas ha sido otro juez del mismo tribunal, John Paul Stevens.

Sin embargo, qué bien suenan algunos argumentos (aunque se estén empleando, quizás, para el mal). Porque, ojo, lo que el Tribunal Supremo decía es que debía prohibirse un anuncio, o campaña, o película (o cualquier tipo de medio que suponga expresión de ideas) cuando se pueda entender que apoya a un candidato, aunque no se le cite directamente. Sin embargo, ahora cambia la regla y establece una presunción favorable a la libertad de expresión: “A court should find that an ad is the functional equivalent of express advocacy only if the ad is susceptible of no reasonable interpretation other than as an appeal to vote for or against a specific candidate.”

Me encanta eso de la “interpretación razonable”. Y que me dicen de esto que escribe el juez Roberts: “Discussion of issues cannot be suppressed simply because the issues may also be pertinent in an election,” … “Where the First Amendment is implicated, the tie goes to the speaker, not the censor.”

Comprendo que a los políticos demócratas les preocupe. Ya se sabe que los ciudadanos norteamericanos son más bien brutos y atrasados, y muy sensibles a los rancios discursos de la derecha, sobre todo en asuntos relacionados con la moral, el dinero y la patria. Y que esos discursos siempre encuentran dinero en grandes empresas, ésas de las que habla Obama, y que quizás convenzan al contribuyente de que su plan sanitario es una caca. Lo cachondo del asunto es que ése también es un discurso, un discurso político. Y también puede defenderse que es un discurso populista. El discurso que aparece, vagamente (o quizás no tanto), en tantas películas de Hollywood o en los monólogos de los presentadores de programas de culto, que dirán que ellos también discuten sobre “temas”, sólo que sus discusiones, mordaces e inteligentes, permiten que el país avance en la buena dirección.

Ya saben: es lo malo de la libertad.




I confess



Tout conspire, que decía la reina Dido. Estos días de atrás he estado leyendo Técnicas de golpe de estado de Curzio Malaparte. No les recomiendo el libro; su autor gasta más de doscientas hojas en decir algo para lo que no se necesita más de medio folio. Pero ésa es otra cuestión. Influido por el libro he intentado dar un pequeño golpe de estado, haciéndome con la sala de máquinas de un blog de éxito que irreflexivamente dejé escapar. Sin embargo, como Trotsky en 1927, he sido derrotado. Ayer, antes de saber que mi golpe de mano había fracasado, estuve viendo un rato El último emperador. Fue como una premonición. Cuando llegué al momento en que Pu Yi se corta las venas, dejé la película. Tuve el pálpito de que algo estaba saliendo mal y corrí hacia el ordenador. Había preparado todo muy cuidadosamente: un agente infiltrado daría a los incautos administradores el instrumento que me serviría de excusa. La mejor excusa es la excusa auténtica: la arbitrariedad manifiesta de los administradores podría incendiarlo todo. Sólo era necesaria una buena mecha.

No importa demasiado qué ha salido mal. No quiero ser su Curzio Malaparte. Es evidente que he fracasado. Cuando tienes que improvisar, en un par de minutos, un blog, y la única fotografía de cabecera que encuentras es la de una cucaracha, es que todo ha salido mal. No me consuelan las trescientas visitas nocturnas al nuevo blog. La gente es voluble, pero dentro de poco quedará claro para todos ustedes hasta qué punto es profunda mi derrota.

Hoy he borrado las dos entradas de ayer hechas ex profeso para el golpe de mano. Supongo que esto me convierte en un apestado y comprendería que ninguno de ustedes vuelva a escribir aquí.

En cualquier caso, no se fíen. No se fíen de mí. No se fíen del «honesto» Tsevanrabtan.

Me voy al jardín, a plantar unos nabos.