Feeds:
Entradas
Comentarios

Ayer vi a mi amiga boliqui hacerse eco de una noticia:

Después de tantos años percibiendo el hedor que sale de los periódicos españoles, tuve la sensación de que esa noticia tenía que ser una manipulación y además burda, por lo que la busqué.

En ella aparece un vídeo (que según el propio periódico han recibido del PSOE) editado. Cortado, vamos. Cortado por el lugar más adecuado para que Ignacio González parezca un hijo de la gran puta sin alma que afirma no abrir comedores infantiles porque los niños madrileños están gordos. Y claro, como están gordos, no solo no hay que darles de comer sino que hay que privarles de comida, a ver si adelgazan.

No lo digo yo. Lo dicen los del periódico:

El presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, cree innecesario abrir los comedores escolares durante las Navidades porque los niños madrileños son obesos. Así lo ha asegurado durante el debate parlamentario de este jueves en la Asamblea de Madrid ante la petición del socialista Tomás Gómez.

Naturalmente, que el vídeo se lo haya suministrado a El Diario el PSOE (suponemos que ya editado) no libra al periódico de responsabilidad por la noticia, tal y como la titula y tal y como la cuenta. Porque, como ya advertía ayer, bastaba con ver el vídeo, ese vídeo que no llega al minuto y medio, para darse cuenta de que desde luego del mismo no se deducía lo que el periódico titulaba y lo que afirmaba en el párrafo que copio. Y el periódico debería haberse preocupado de ver el debate entero.

Y expliqué por qué en twitter:

 

AAAATse

Como era de prever, la noticia es pura porquería. De la peor. Se toma, de un cruce de intervenciones que dura más de doce minutos, dos pedacitos, uno en el que el señor Tomás Gómez habla de los niños y de la Navidad, y otro en el que el Presidente dice que el problema de los niños madrileños es que están gordos; luego añades el “porque”. Y claro, el que solo lee el titular o la noticia da por sentado que el desgraciado ese que gobierna Madrid afirma que no va a abrir los comedores en Navidades porque los niños están obesos. Y el que ve el vídeo, si no tiene algo de espíritu crítico, dará por sentado que, aunque no aparezca ese porque por ningún lado, como González no dice otra cosa, hay que entender que efectivamente esa es la razón.

Naturalmente, no es la razón. Y naturalmente lo que yo preveía como posibilidad es lo que efectivamente sucedió. En ningún momento Ignacio González dice eso. Lo que dijo es que no había casos de desnutrición infantil y que se atendía a los niños por otros medios y todo el año. Para que no tengan duda, pueden verlo aquí. La intervención va desde el minuto 33’56” hasta el 45’26”.

Yo no sé si lo que dice el Presidente es cierto o falso. O si lo es lo que afirma Tomás Gómez. El debate es bastante lamentable (por ambas partes), aunque no destaca por eso: se parece al que se produce habitualmente en el Congreso e imagino en las demás cámaras autonómicas. Pasa, sin embargo, que si es falso lo que afirma, lo que hay que hacer es desmontarlo. Explicar por qué es falso y qué datos lo demuestran. Demostrar que es cierto que en la Comunidad de Madrid hay niños desnutridos y que la solución más adecuada y eficaz es abrir esos comedores.

Lo que es inadmisible, aunque sea tan común, es hacer decir al otro, al enemigo, lo que no dice.

Y luego soltarlo como carroña para el populacho.

 

Sin reglas

Ah, esta noticia es maravillosa. Vamos a echarle un vistazo.

Por lo que nos ha dicho el Presidente Mas, el 9N va a producirse un acto ajeno a la ley. No ilegal. Eso sostiene. Si no hay una norma que nos diga de qué se trata, en qué consiste, cuales son sus reglas, se convierte en algo amorfo. Todo lo más podría ser algo semejante a una manifestación. Lo que pasa es que el derecho de reunión y manifestación son derechos que nacen directamente de la constitución y que no exigen normas para su aplicación. El derecho de participación política sí exige esas normas y la constitución nos dice a quién compete su aprobación y desarrollo.

Pero en fin, cuando digo que se trata de algo alegal no digo que yo lo crea; es que lo dicen ellos. Yo creo que se está diseñando una actuación ilegal, pero por un momento situémonos en el discurso de los que promueven la “cosa”(no le pongo nombre para que el Gobierno no se lo diga al TC).

Si es así, ¿de dónde se sacan las reglas que intentan imponer?

Como decía, cuando se ejerce un derecho que no exige un desarrollo (a la vida, a la libertad, a circular libremente, a reunirse y manifestarse), salvo quizás en aspectos meramente administrativos y de bajo nivel, no hace falta nada más. Si me dicen que hay una manifestación el 9N, yo, como ciudadano, voy o no voy y ya está. Y nadie me puede impedir u obligar a ir.

Sin embargo, los del 9N, los que se supone que solo llaman a los ciudadanos a “participar” pretenden:

a) Exigir el DNI o el NIE. Y dicen que sin ellos no se puede votar. ¿Por qué? ¿Por qué no puedo ir con el abonotransportes o directamente sin nada? Si alguien me dice: ah, es que si no podrás votar dos veces, yo diré, “claro, por eso no se puede hacer una votación de verdad sin garantías”. Un censo, interventores, tribunales, policía, LEYES. La putada es que nada de eso se puede usar en el sarao. Y ojo: EL SARAO NO ES PRIVADO. Nos dicen bien claro que pretenden que sea público. Una web puede exigir que me identifique y un teatro que presente mi entrada, pero si esto no es una fiesta privada, ¿de qué norma se sacan que no pueda votar alguien si no lleva el DNI? Más aún, si llega un señor y se empeña en votar sin identificarse ¿con qué base legal se lo van a impedir? Venga, a ver si alguien me lo explica.

b) ¿Por qué solo pueden votar los mayores de 16 años y por qué solo los catalanes? Apliquen exactamente los argumentos que constan en el apartado anterior, pero además aquí agravados. Porque hablamos de gente que sí puede identificarse. Si es un acto público sin cobertura legal ¿por qué no puedo yo legalmente ir con mi DNI y votar? ¿Acaso se me puede impedir asistir a una manifestación en la Diagonal por ser residente en Madrid?

c) Dice la noticia que se ha creado un registro. ¿Quién lo ha creado? ¿Quién decide cómo es? ¿Qué potestad tiene? ¿Por qué lo custodia? ¿Por qué no puedo ir yo -o cualquiera- ese día con un registro con otros formatos y otros datos y con unas tapas de colores y sustituir el que tienen unos tipos que no tienen ninguna cobertura legal para hacer ningún tipo de registro? ¿Por qué el suyo es mejor que el mío? Por cierto, ¿qué van a hacer con esos datos que recojan después?

d) Como al parecer se van a utilizar edificios de la Generalidad para esto, supongo que nadie se opondrá a que ese día se haga en esos mismos edificios una consulta sobre si deben dimitir los políticos que lloren en público. Si la base de la decisión es que se trata de fomentar la participación y la Generalidad no va a adoptar ninguna decisión con forma de norma jurídica, habrá que considerar que admite todo tipo de participación. Algo así como convertir esos edificios en manifestómetros. Y si se va a permitir ese uso porque alguien DICTE ALGÚN TIPO DE ORDEN O RESOLUCIÓN supongo que lo hará porque tenga alguna cobertura el acto de que se trata y tendrá que citarla.

e) ¿Por qué el plazo para votar después es de 15 días? ¿Quién lo decide? ¿Con qué competencias? ¿Dónde lo ha decidido? ¿En qué norma? Si no hay nada de esto y alguien quiere votar en, no sé, 16 o 17 días, lo normal es dejarle. Total, es una cosa informal.

f) ¿Quién decide quién cuenta los resultados? ¿Quién decide quién los da a conocer, cómo se cuentan, cómo se revisan, cómo se deja constancia? Lógicamente, y como esto es algo informe sin cobertura legal, lo normal es dejar que cualquiera interesado pueda establecer su propio sistema de cómputo y tras acceder a los votos (¿quién decide qué se vota y en qué forma?) publique sus propios resultados si le sale de los cojones. Es algo parecido a lo de las cifras de las manifestaciones. Total, no hay manera de que se recuente, porque no hay quien pueda fijar un proceso de recuento y de conservación. Por cierto, yo creo que cualquiera puede ir a pedir que le entreguen un puñado de papeletas y guardarlas en casa como recuerdo.

g) Dice la noticia que “el plan con el que trabaja el Gobierno catalán se basa en el voluntarismo”. Tiene gracia lo de voluntarismo. Y tanto. Pero, al margen de eso ¿cómo va a trabajar el Gobierno catalán con un plan si los planes de los Gobiernos se sujetan a normas y reglas? No, hombre, no puede haber plan. Todo lo más, el Gobierno no impedirá que haya voluntarios, pero ¿voluntarios para qué? ¿Quién decide para qué? ¿Quién decide en qué consiste legalmente su cometido o es que se van a basar en LAS OTRAS NORMAS YA VIGENTES SOBRE CÓMO DEBEMOS COMPORTARNOS COMO CIUDADANOS? Si es así, lógicamente, cualquier voluntario podrá hacer la que no esté prohibido en derecho. Por ejemplo, una vez que se abra una urna podrá pillar unas decenas de papeletas (res nullius por abandono de sus dueños) y quedárselas por el sencillo sistema de metérselas en el bolsillo. Leo asombrado que pretenden que estas personas custodien urnas, pero ¿son urnas de quién? Si son de la Generalidad y la Generalidad las da para que la gente participe sin decir para qué en concreto (YA QUE SE TRATA DE ALGO SIN COBERTURA LEGAL Y LAS INSTITUCIONES SOLO ORDENAN MEDIANTE NORMAS) supongo que cualquier podrá usarlas para manifestar su opinión sobre lo que le dé la gana. En cuanto a eso de que hay una composición de mesas, el periodista debe haber incurrido en un error: no puede haber composición porque no hay ninguna norma legal que lo exija. Lógicamente, los que asistan a este acto de participación podrán ponerse en la mesa que quieran y hacer todo lo que la ley no les prohíba. Y les garantizo que son muchas las cosas que la ley no prohíbe.

h) Lo de la web para inscribirse debe de ser otro error del periodista: ¿cómo va a poner el Gobierno catalán algo en marcha (y más cuando se trata de recoger datos de gente) sin una resolución, un acto jurídico o una norma de cobertura? No, vamos, debe de ser otra cosa.

 

No sé qué hará el Gobierno español de aquí al 9 de noviembre. No sé qué hará el Gobierno catalán. Ahora, a día de hoy, todo esto que se presenta de manera tan rimbombante no puede hacerse si el Gobierno está detrás. Podría hacerlo una asociación en sus locales. Y esa asociación, por cierto, sí podría tener cobertura legal, ya que sus estatutos se basan en normas que regulan su actuación y su competencia. La que no puede hacer nada de esto es una administración pública si pretende ir un paso más allá de todo aquello que no necesitaría regulación. La putada es que todo lo que nos cuentan nos demuestra que naturalmente que hacen falta reglas. Y una administración solo puede dictar reglas conforme a las normas y a su competencia.

Si no las dicta y todo esto se pretende enmarcar dentro de lo público, como acto abierto a todos (algo disparatado), en ese caso cualquiera puede decidir cómo participar. Cualquier español y cualquier extranjero, de cualquier edad, sexo y religión. No hay reglas.

Y si se pretende otra cosa es vía de hecho, fraude de ley y, seguramente, desobediencia.

Como lo de la oportunidad política y tal me la suda bastante, yo diría que el Gobierno español no debería consentir lo que está prohibido, aunque piense que la charlotada le va a explotar en las manos al bombero-torero.

Y es que la ley debería prevalecer sobre la oportunidad. Incluso sobre la oportunidad de que se estrellen los que quieren saltársela.

 

Cada día que pasa tengo más claro que los secesionistas catalanes (no me refiero a los que mandan) no tienen ni idea de por qué quieren la secesión. Lo digo porque veo cómo cambian constantemente de argumento y pasan de lo social a lo económico, de lo político a lo jurídico, de lo sentimental a lo literario, de lo racial a lo teológico, casi sin solución de continuidad. Y lo hacen en cuanto les muestras los inconvenientes y los obstáculos, en cuanto preguntas qué interés concreto les mueve, qué conseguirán ellos, como individuos, que ya no tengan.

Yo creo que la idea les gusta. Es una idea, claro. No es una realidad. Nadie sabe cómo resultará si es que finalmente se produce. Cuánto costará a los que nos veamos afectados por ella, en su caso. Los más razonables admiten que, al menos transitoriamente, todos perderemos, pero aún así insisten en que es una gran idea. Un idea hermosa, de esas que te ilusionan, te hacen sonreír y abrazar al prójimo. No saben por qué (o, al menos, no he visto o leído ninguna explicación coherente), pero saben que es una idea excelente.

Tanto es así, que mucha gente contraria a la idea se ha puesto tierna. Creen que hay que recuperar a los que quieren marcharse, que hay que mostrarles cariño. Que hay que recordarles lo que nos une e incluso concederles cosas, ya que son especiales y hay que demostrárselo para que no se quieran ir. Más aún, incluso parece que, con baja intensidad, hay quien espera que les ofrezcamos “otra” idea ilusionante, basada en una especie de patriotismo español de nuevo cuño. Por lo que parece, el plan de estas personas para evitar esta catástrofe sin causa es que saquemos las banderas, nos pongamos a cantar a las mareas multicolores y polifónicas, nos manifestemos, nos demos la paz y nos hagamos regalos.

Qué infantil, aunque funcionase.

Tantas personas inteligentes renunciando a la razón.

Me van a perdonar. No me atraen las fanfarrias y los himnos, las manifestaciones geométricas, los símbolos colectivos. No me atraen las llamadas a la acción por la acción. A cambiar cosas sin saber para qué, solo porque muchos tienen urgencias vitales que no son capaces de explicar suficientemente.

Creo en algunas ideas porque me parecen buenas: en un sistema que sirva para que los hombres puedan ser libres, en el acceso universal a la cultura, en la igualdad de derechos, en un estado que proteja a los débiles, en un estado siempre bajo sospecha. Creo en la mediación de la ley, porque es el freno a las pasiones y a la tiranía de la masa. Creo que las naciones deberían desaparecer, pero que, mientras tanto, nuestra nación es occidente, y esa sí que es una buena idea, parida en el barro y alimentada con la sangre de millones de personas.

Todo lo que está sucediendo, esta histeria colectiva, me resulta ajena. Me asquea este plan que se basa en tratar a los individuos como a borregos. “Los hombres llorarán cuando no sean al menos un centenar” predijo Burckhardt y acertó. Y además, me repugna que debamos someternos a la mendacidad y al capricho por una cuestión de número.

Yo no creo que se deba hacer nada. Nada salvo aplicar la ley. Una y otra vez. Sin cansarnos. Puede que no sirva para nada. Que la marea infantil nos aplaste. Qué se le va a hacer.

Al menos, esa sí es una buena idea. Y yo sí puedo explicar por qué. Tengo cientos de años de explicaciones.

 

¿Pactar? Para qué.

Los nacionalistas nunca dan un paso atrás. Nunca. Son incansables, como todos los que tienen fe. Es lo que tiene la religión, que nos llena la cabeza de mandatos y todo lo demás pasa a ser accesorio. La vida se convierte en una constante solución táctica dirigida a la consecución del paraíso: la nación encarnada, personificación de los que entrarán en el reino de los cielos.

No han pasado ni unos días desde el referéndum escocés y Alex Salmond ha dicho esto a Sky News:

“… In terms of the referendum, my only regret is that Scotland didn’t seize this extraordinary opportunity to vote ourselves to independence and a better future but you know, politics is always something that keeps moving Dermot and I think even in that last 48 hours we see that new opportunities for Scotland are developing as the Westminster gang start to renege on the solemn vows they made during the campaign. “

“… So I think we have to rally Scotland to make sure they guard and enforce the promises that were made.  I think the guardians of Scotland however are not the Westminster politicians, not even the Holyrood politicians, the guardians of this country are the tens of thousands of people who have engaged in politics for the first time in this extraordinary, wonderful act of empowering campaign.  These people are the guardians of Scotland.”

“I mean my view on the referendum, it’s my personal view, is it is something you have in that once in a generation but of course there are many routes to independence.  I mean the referendum route was one of my choosing, it was my policy, I thought that was the right way to proceed but of course there are a whole range of ways Scotland can improve its position in pursuit of Scottish independence.”

“…  I think Scots of my generation and above should really be looking at themselves in the mirror and wonder if we by majority, as a result of our decision, have actually impeded progress for the next generation which is something no generation should do. “

“There are a number of political opportunities coming up Dermot.  You know, for many, many years a referendum route wasn’t the chosen route of the Scottish National Party of Scotland, I think a referendum has proven itself to be a wonderful thing, a wonderful participative, enabling, empowering thing.  I think referendums are great, they have been my policy and even I have been surprised by an 85% poll and the degree of public engagement but of course for many years there was a gradual attitude to independence, that is to say you establish a parliament, you establish successfully more powers until you have a situation where you’re independent in all but name and then presumably you declare yourself to be independent, many countries have proceeded through that route.  There is a parliamentary route where people can make their voice heard as well so a referendum is only one of a number of routes.  I think it’s the best route incidentally, that’s always been my opinion but my opinion is only one of many.  What we have learnt from this process over these last few weeks is the power of a grassroots campaign, a campaign of the people, of tens of thousands of people engaging in politics and a lot of politicians – myself included – are going to have to get used to that new reality.  At least I understand that new reality, David Miliband – sorry, Ed Miliband and David Cameron, I don’t think they even understand the question, never understand that reality.”

“… but if these people actually believe that Scotland is going to accept a log jam at Westminster as a reason or a pretext for reneging on a solemn vow then I think they’ve got another think coming.”

“… I’m not concerned about who’s up and who’s down, what I’m concerned is whether solemn vows, promises and commitments to the Scottish people are going to be kept.”

“… it is going to be dominated by the huge movement of wish and aspiration and hope for a better life and a better society that we saw in this referendum campaign in Scotland and the 1.6 million people who voted that way, and the majority, very substantial majority in some age groups who voted yes up to the ages of 55 and I think people like me, my generation, will indeed contemplate whether we were a blockage to that aspiration of the younger generation.”

Ni agua. No hay que darles ni agua. Por desleales y tramposos.

 

 

 

Hacía tiempo que no leía algo tan burdo como esto.

Ya ven cuáles son los argumentos “fuertes” de algunos juristas. Todo puede ser constitucional: basta con que una vez dictada una norma que pueda estar afectada por el vicio de inconstitucionalidad, nadie de los legitimados presente recurso.

En resumidas cuentas, lo que el jurista autor del artículo pretende, es que los que deben cumplir las leyes directamente se olviden de hacerlo.

Así, si se produce una violación múltiple de una niña huérfana de dos años en la Puerta del Sol, bastará con que los fiscales miren para otro lado para que sea legal. Se trata de eso. Es el problema de ciertos argumentos. Busquen la diferencia “sustancial” entre mi ejemplo y lo que proponen. O, esperen, pondré otro: los vecinos de un pueblo, constituidos en “Fuenteovejuna”, deciden por mayoría echar a los inmigrantes sin papeles de la localidad a hostias y lo hacen. Y piden a los demás que miremos hacia otro lado.

Hay personas que por su función, y por la potestad que les corresponde por su cargo, están obligados a cumplir con la ley y a exigir que se cumpla. Y la decisión acerca de si se cumple o no corresponde a otros señores en los que hemos delegado esa terrible responsabilidad, los jueces. En el momento en el que se introduce la discrecionalidad política sobre esta cuestión, YA nos estamos saltando la ley (la discrecionalidad se produce cuando lo que se considera es la conveniencia, no cuando se juzga). El ordenamiento jurídico es siempre imperfecto, lleno de lagunas, se completa con nuestra actividad y cambia constantemente. Pero solo una voluntad decidida de someternos lealmente a él permite hablar de democracia. Someternos a él implica que se acuda a los tribunales de justicia cuando creemos que algo es ilegal, en particular cuando hemos jurado cumplir y hacer cumplir las leyes. No hay política democrática sin respeto a ese edificio imperfecto. Habrá política, pero no política democrática. Ya que el autor del artículo habla de secesión, le remito a la decisión del Tribunal Supremo de Canadá sobre el asunto de Quebec y algunas de sus reflexiones.

75 The argument that the Constitution may be legitimately circumvented by resort to a majority vote in a province-wide referendum is superficially persuasive, in large measure because it seems to appeal to some of the same principles that underlie the legitimacy of the Constitution itself, namely, democracy and self-government. In short, it is suggested that as the notion of popular sovereignty underlies the legitimacy of our existing constitutional arrangements, so the same popular sovereignty that originally led to the present Constitution must (it is argued) also permit “the people” in their exercise of popular sovereignty to secede by majority vote alone. However, closer analysis reveals that this argument is unsound, because it misunderstands the meaning of popular sovereignty and the essence of a constitutional democracy.

76 Canadians have never accepted that ours is a system of simple majority rule. Our principle of democracy, taken in conjunction with the other constitutional principles discussed here, is richer. Constitutional government is necessarily predicated on the idea that the political representatives of the people of a province have the capacity and the power to commit the province to be bound into the future by the constitutional rules being adopted. These rules are “binding” not in the sense of frustrating the will of a majority of a province, but as defining the majority which must be consulted in order to alter the fundamental balances of political power (including the spheres of autonomy guaranteed by the principle of federalism), individual rights, and minority rights in our society. Of course, those constitutional rules are themselves amenable to amendment, but only through a process of negotiation which ensures that there is an opportunity for the constitutionally defined rights of all the parties to be respected and reconciled.
77 In this way, our belief in democracy may be harmonized with our belief in constitutionalism. Constitutional amendment often requires some form of substantial consensus precisely because the content of the underlying principles of our Constitution demand it. By requiring broad support in the form of an “enhanced majority” to achieve constitutional change, the Constitution ensures that minority interests must be addressed before proposed changes which would affect them may be enacted.
78 It might be objected, then, that constitutionalism is therefore incompatible with democratic government. This would be an erroneous view. Constitutionalism facilitates — indeed, makes possible — a democratic political system by creating an orderly framework within which people may make political decisions. Viewed correctly, constitutionalism and the rule of law are not in conflict with democracy; rather, they are essential to it. Without that relationship, the political will upon which democratic decisions are taken would itself be undermined.

Sí, “el constitucionalismo facilita – más aún, hace posible – un sistema político democrático mediante la creación de un marco ordenado para la toma de decisiones políticas por la gente. Correctamente interpretado, el constitucionalismo y el imperio de la ley no están en conflicto con la democracia, sino que son esenciales para ella. Sin esa relación, se socavaría la misma voluntad política sobre la que se fundamentan las decisiones democráticas”.

Por cierto, la argumentación sobre la reforma del artículo 135 de la CE es absolutamente fastuosa. Esa reforma ES una reforma constitucional. Nada impide a los promotores de la secesión catalana intentar una reforma constitucional. La cuestión sobre la legalidad de la reforma del artículo 135 CE NO tiene que ver con su contenido, ya que el poder constituyente no está sujeto a límites materiales, sino procedimentales. Y lo cierto es que nadie serio ha discutido que el parlamento con las mayorías previstas en la constitución podía (y puede) modificar esa disposición concreta, ya que no está en la parte más protegida de la constitución. Y, además, una nueva mayoría absoluta que salga de unas elecciones podrá cambiarla de nuevo. Sin embargo, resulta obvio que el cambio del sujeto soberano es un cambio que exige una reforma constitucional por la vía reforzada del artículo 168 de la CE. Basta con la simple lectura de ese precepto y de, entre otros, el título preliminar. No hay que ponerse a hablar de vaguedades para saber que el título preliminar sí está protegido por el artículo 168 de la CE: lo dice literalmente.

Los “argumentos” de ese artículo no son argumentos legales. Son políticos. Y tienen que ver además con una política que se cisca en el imperio de la ley cuando conviene. Una que intenta desentrañar la voluntad popular (esa que no existe) aludiendo a la supuesta burda existencia de un proceso democrático sin ley.

Y, por cierto, demuestran lo que ya sabemos: no hay democracia sin ley porque la ley es la expresión formalizada de la voluntad del sujeto soberano. Y es un límite, además, al poder coactivo del estado. Por eso quieren saltársela, porque no creen en la democracia, porque quieren convencernos de que cumplir la ley, es decir someter a los tribunales su interpretación y ejecución, es incorrecto.

Cuando hace siglos que sabemos que esa, justo esa, es la peor solución, porque es la llamada a la fuerza bruta, a la tribu, a las adhesiones, a las antorchas.

 

Encima dando gracias

Decía un español residente en Escocia esta mañana que estos últimos meses solo se veía en la calle a los partidarios del sí a la independencia. ¡Pues claro! Lo divertido es el cambio. Hacer otra cosa. Una buena fiesta. ¿A quién cojones le motiva seguir como está? No le motiva ni al megarrico. Así de bobos somos. Solo se valora lo que se pierde, no lo que ya se tiene, que se da por descontado. Tanto es así, que en los carteles, los del no, tenían que dar las gracias, para no parecer maleducados.

Yes and no thanks signs scotland

Por eso es tan graciosa la gente que dice que el discurso contra la secesión tiene que ser capaz de ilusionar. Ya, lo mismo que ilusiona el padre que le dice a los niños que se vayan a la cama porque mañana hay colegio, o el policía municipal que te dice que bajes la música porque tienes vecinos. Asco de realidad.

Tan interiorizado está que lo de seguir igual es un coñazo que la gente habla de los millones de tipos frustrados en Escocia. Es acojonante. El no ha ganado por casi un 11%, pero esto es una derrota de Cameron y una victoria de Salmond. Es la sensación  de culpabilidad de la gente responsable, gris, la que no quiere aventuras. Lo divertido es que, aunque toda la vida se articula sobre la grisura, el cálculo, la previsión y la seguridad, nos creamos el discurso cultural mayoritario que es justo el contrario: hay que arriesgarse, ser jóvenes, salvajes, vivir el momento, ser aventurero y viajero, y pedir lo imposible. Naturalmente, ese discurso cultural es básicamente una puta mercancía. El hecho precisamente de que tengamos relativamente asegurado un bienestar mínimo (muy elevado en comparación con el estándar mundial) es el que permite a la peña fantasear. Los más prudentes solo fantasean; luego hay algunos que se pegan descargas eléctricas en los pezones o que se echan gasolina para quemarse a lo bonzo y subirlo a youtube. Es el atractivo de hacer el gilipollas para superar el aburrimiento. De no querer parecer un viejo amuermao, aunque seas un viejo amuermao. Pero el caso es que luego la gente, demostrando ser una esquizoide de cuidado, pide un estado del bienestar.

Por eso triunfan ideas idiotas sobre jaujas inminentes. La gente no quiere escuchar al pesado, a la casandra que avisa que hay que pagar la fiesta. Ha ganado el no y nos preocupamos por la frustración de los pobres votantes del sí. Si hubiera ganado el sí, Escocia sería una fiesta y el discurso hablaría de la mayoría ilusionada y de los retos que han de afrontar; y los del no se tendrían que quedar en casa y joderse, por aburridos y retrógrados, o unirse a los del sí. Y durante un tiempo, las correas de los perros escoceses olerían a longaniza hasta que la peña descubriera que sigue igual de fea, de gorda, de tonta y de pestífera que cuando eran británicos.

¿Mola seguir en España? Vamos, no jodas. Mucho mejor cualquier cosa. Aunque pueda ser un suicidio. Y así ves a pueblos enteros votando si hacer balconing.

 

Festum asinorum

He guardado silencio hasta hoy porque no quería influir en el referéndum escocés, pero ya no puedo permanecer callado más tiempo: no conozco Escocia, pero si se independizan bajarán los precios y a lo mejor suspendo mi próxima visita a Londres y me doy un rulo por Edimburgo. ¿Saben esto los escoceses? ¿son conscientes de todas las consecuencias imprevistas de su decisión?

Ahí vamos. Si los europeos fuésemos medio sensatos nos daríamos prisa en hacer de Europa un estado de verdad. Con las cosas de los estados: una constitución con su lista de derechos, un parlamento fuerte, un gobierno fuerte, un ejército único que sirva para degollar infieles y un tribunal superior que mande de verdad. Porque, seamos lógicos: ¿qué distingue a los europeos entre sí? Cosas importantes, ni una. Tenemos una cultura política que tiene los mismos orígenes, nuestro derecho es fruto de la misma tierra, creemos más o menos en eso de ser libres e iguales ante la ley y nos gustan esencialmente las mismas cosas, y queremos casas, coches, aparatejos, viajar y tiempo para leer cursiladas de Zafón (entiéndase como paradigma). Ah, hay otra cosa que también nos hace iguales: como Europa era un cachito de tierra en una esquina del mundo, atomizada en un montón de furiosos estados cabreados llenos de hijosdeputa, aún nos gustan las llamadas al terruño, al postre local, a la canción estúpida de la aldea, a la danza idiota, a las fuentes, los ríos y las piedras. Y nos sale el localista mucho más cuando hablamos con el de al lado que cuando lo hacemos con el que vive a 2000 km.

¡Es hora de que los paletos europeos tengan un muñeco intocable del pimpampum a quien echar la culpa de sus males! No será un emperador, sino un presidente alemán o danés o, quién sabe, español, rodeado de los “burócratas” de Washington.

Solo correr hacia delante nos salvará de seguir haciendo el gilipollas como hacen ahora los escoceses o como algunos quieren que hagamos ahora en España. Porque ¿votarían los escoceses un referéndum para secesionarse de Europa? ¿Llegaría a hacerse ese referéndum? ¿A que no? Esto mismo vale para todas esas regiones oprimidas en las que las mayorías nacionales fornican con las mujeres locales casaderas cumpliendo el oneroso “ius primae noctis”, que como bien sabemos es invención de un fumao.

Mientras tanto, tendremos que aguantar el chaparrón de los “demócratas” que nos asaltan, como los niños de viaje, diciendo queremosvotar, queremosvotar, queremosvotar. Todos, alguna vez en la vida, hemos querido parar en una gasolinera y abandonar al niño coñazo, pero no hay que ceder a las tentaciones.

Europa es un lugar cojonudo para vivir. Es el mejor lugar para vivir si eres mujer, o si eres del grupo de los pobres relativos (porque los pobres europeos no tienen nada de pobres comparándolos con los pobres asiáticos o africanos). A ver si nos damos cuenta y dejamos de rebuznar.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 89 seguidores