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Fundación

Leo que la HBO se ha propuesto hacer una serie basada en Fundación de Asimov. No sé si pretende hacerlo considerando todos los libros de la serie o solo con los tres libros que recibieron en tiempos el premio Hugo. Si hace lo primero, la serie puede ser más larga que Cuéntame: el propio Asimov incluyó en ella sus relatos sobre robots, las novelas detectivescas con el insufrible R. Daneel Olivaw, las novelas sobre la expansión del imperio y, además, terminó escribiendo unas precuelas y secuelas pésimas que se caracterizaban por engordar una oca que ya estaba más muerta que viva, en las que Hari Seldon se dedicaba a hacer el memo o en las que unos personajes cercanos al encefalograma plano se daban un rulo de tres pares de cojones para terminar encontrándose a … ¡Sí! ¡El maldito robot humaniforme arquetipo del afiliado a Podemos!

Pero hablemos de la trilogía. No es la mejor obra de Asimov, en mi opinión. Son superiores algunos cuentos y Los propios dioses (aunque la segunda parte de esta novela es un coñazo). Su atractivo (y esto le pasa a Asimov a menudo) es la idea. Asimov es un novelista muy malo. También lo es en sus mejores obras. Ni siquiera como ejemplo de space opera ingenua resiste cualquier obra suya la comparación con cualquiera de los grandes del género. Asimov no es capaz de escribir nada medianamente extenso con algo de calidad porque, aunque sus ideas son originales, es incapaz de desarrollarlas. Por eso sus cuentos se leen tan bien, y por eso Fundación, la primera obra de la trilogía, es la mejor: cuanto más breve es cada “relato”, menos se va Asimov por las ramas. Me explico: las novelas se publicaron primero como relatos cortos en revistas del género a lo largo de varios años y finalmente Asimov las reunió en las tres novelas, y los primeros relatos, en los que se esboza la idea básica de la serie, la de la psicohistoria, son los más cortos. Sin embargo, en las otras dos de la serie, cuando imagino que ante el éxito inicial, Asimov se nos pone a desarrollar caracteres (el pseudoBelisario, el Mulo y toda la pandilla) la obra se debilita. En cierto sentido, cuanto menos psicohistórica es la narrativa de Asimov más se nota que es un literato incapaz.

Ahora, la noticia es cojonuda. La idea de la trilogía es excelente para una serie. Y para que tenga éxito solo es preciso que los de la HBO respeten el fondo de la historia (ese imperio moribundo y sus dos fundaciones, una evidente y otra oculta, con la psicohistoria, las crisis Seldon y la mano muerta de los “psicólogos”), mantengan  un par de nombres, contraten unos buenos escritores y se salten prácticamente todo lo escrito por Asimov. Eso y que metan sexo. Mucho. Y si R. Daneel Olivaw es desintegrado en la primera media hora, mejor.

Éxito garantizado.

Es imposible creernos las encuestas considerando lo embusteros y/o desmemoriados que son los esañoles. Vean la última del CIS:

AAAvoto

 

 

Sin embargo, hay una forma de resolver este problema. Hagamos encuestas en condiciones controladas. Por ejemplo:

AAAvoto2

 

En consecuencia, les propongo lo siguiente. No realicen ninguna actividad sexual durante 24 horas, utilicen un medio de transporte que les acerque al lugar más cercano a su domicilio que esté a nivel del mar, luego dediquen un rato a ver pornografía de su elección y justo cuando estén más a tono, contesten:

¿Sólo una falta?

Leo que han localizado y detenido al tipo que agredió alevosamente a una chica en Barcelona.

Bien está. Lo que me pregunto es por qué solo se le imputa una falta de vejaciones injustas y no se le abren unas diligencias previas por un posible delito intentado de lesiones.

Me explicaré: el sujeto se aparta unos dos o tres metros y pega una patada contra el tobillo de la chica. La víctima se está apoyando en la pierna golpeada y además la agresión se efectúa de forma sorpresiva, sin que tenga posibilidad de efectuar gesto alguno que la impida o que minimice el daño.

No creo que sea dudoso que esa patada, por cómo se produce, puede provocar una lesión grave y no creo que sea dudoso que la actitud del autor de los hechos puedan permitirnos hablar de un posible dolo eventual. Es decir, que el agresor se pueda representar esa consecuencia de su conducta, ya que está al alcance de cualquier persona que puede ser así.

Que caben lesiones en grado de tentativa es indiscutible. El Tribunal Supremo, en su sentencia 467 de 3 de junio de 2013 lo explica con gran claridad:

En el delito de lesiones, como acción típica que incide en la integridad física de otro pues menoscaba su integridad corporal o su salud física o mental, no solamente se ha de producir, para su consumación, un resultado típico previsto en cada uno de los preceptos que caracterizan aquél, sino que el agente ha de actuar con el conocido elemento subjetivo denominado «animus laedendi», esto es, con la intención de actuar contra otro afectando a tal integridad corporal o su salud física o mental. Como quiera que los tipos definidos en los  arts. 147   a  150   del Código Penal , se refieren tanto a los diversos resultados que pueden producirse, en función de los cuales se establece la correspondiente penalidad, e incluso a los distintos medios utilizados para su causación, la intencionalidad del agente ha de calibrarse en términos de originar tal resultado incluido en la norma, con arreglo a parámetros generales, teniendo en consideración, de todos modos, que es suficiente tanto el dolo directo como el dolo eventual para su conformación típica desde el plano subjetivo. Ahora bien, la diferente conceptuación de tipos penales conculcados no habrá de establecerse exclusivamente en función del resultado objetivo producido, sino sobre la intencionalidad del agente: será autor de un delito de lesiones -consumado o intentado- quien realice todos o parte de los actos que han de dar como resultado su causación, de manera que ha de atentarse de forma grave contra la integridad de otro, en las diferentes versiones del delito de lesiones que se tipifican en los artículos citados del Código Penal. Por el contrario, será autor de una falta de lesiones quien pretenda tal causación desde la perspectiva subjetiva de infligir un daño corporal leve, de manera que el dolo del autor abarque tal causación desde el comienzo de su acción. De no utilizarse el elemento subjetivo para su diferenciación, será imposible distinguir entre la consumación de una falta de lesiones y el propio delito en grado de tentativa, pues en ambos casos el resultado será el mismo. Es lo que ocurre, mutatis mutandi , entre el delito intentado de homicidio, y el delito consumado de lesiones, únicamente partiendo de una caracterización por el elemento subjetivo («animus necandi» y «animus laedendi») podemos diferenciar tales comportamientos, que desde el plano de la causalidad comportan idénticos resultados. Aquí ocurre lo propio: únicamente atendiendo a tal elemento subjetivo podemos establecer tal distinción (entre el delito intentado de lesiones y la falta que agrede el propio bien jurídico protegido).

Todo sin perjuicio, claro está, de que quizás el tipo se inimputable. Es decir, que más que de un perfecto hijo de Satanás estemos hablando de un tonto de baba tan extremo que haya que colegir que no sabía lo que hacía.

Pero eso, en su caso, que se decida en un juicio.

Mientras, que vaya sudando.

 

 

Me han hecho mucha gracia este editorial de El País y este artículo de El Diario, ambos referidos al contenido de la asignatura de religión católica.

No debería enseñarse religión en las escuelas, lo he dicho siempre. Ninguna religión. Naturalmente, siendo el hecho religioso, como es, ubicuo y habiendo producido consecuencias en prácticamente todos los terrenos de la cultura y la civilización humanas, ha de enseñarse, pero como fenómeno. No se pueden entender la historia, la política, el arte, la filosofía, la antropología, la ciencia, el derecho, sin conocer las manifestaciones religiosas que los han impulsado, frenado o influenciado de muchas maneras diferentes. La religión vista “desde fuera” tiene que enseñarse siquiera para que quien la estudia pueda comprender algo el mundo que le rodea. Cómo o dónde se deba incluir es una cuestión discutible, pero que debe incluirse me parece indiscutible, porque, si no, ya me dirán ustedes cómo va un alumno a entender la catedral de Reims, el tipo de alimentación de una sociedad, sus ritos de paso, el réquiem de Fauré, El Anticristo de Nietzsche, la génesis del derecho internacional público o la mayor parte de la obra de Isaac Newton.

Enseñar religión, sin embargo, no me parece propio de la escuela, porque las religiones concretas (prácticamente todas, que incluso el judaísmo cayó en este vicio) tienen una pretensión universal intrínseca, a diferencia de las disciplinas que sí se deben impartir, que la tienen extrínseca. Las matemáticas o la filosofía quieren ser universales sometiendo sus contenidos a una discusión sin límites y sin apriorismos, admitiendo cualquier contenido que aspire a ser regla universal siquiera de manera provisional. Las religiones dicen que sus contenidos son auténticos y de ahí deducen que son universales. Su autenticidad viene dada por el dogma y por eso no son auténticamente universales pese a su pretensión en sentido contrario.

Lo gracioso, sin embargo, de esos artículos es su tufillo. Eso de que en religión se van a enseñar contenidos que contradicen los conocimientos científicos es, con perdón, una soplapollez. Como lo de que es inadmisible que se haga catequesis a costa del contribuyente. Ya, ya sé que la Iglesia defiende que la asignatura no es catequesis, pero es que lo es y no puede ser otra cosa. Lo repudiable es la asignatura en sí, no los contenidos. Porque, en fin, ¿qué se va a enseñar si se enseña catolicismo que no sea eso que tanto indigna al personal? Por cierto, ¡claro que la religión católica enseña creacionismo o algo muy similar! No se puede ser católico sin pensar que Dios tiene bastante que ver con la creación del mundo y con su evolución y la evolución de las criaturitas. Lo chungo no es eso, lo chungo es que, como ha llegado a ocurrir en Estados Unidos, se enseñe creacionismo como hipótesis científica en clase de biología.

La realidad es que el pensamiento científico ha jodido bastante a las religiones. A todas. Lentamente y a la fuerza se han ido situando en el terreno de las metáforas, las alegorías y los primeros principios. En lugares en los que es difícil que entre la ciencia, como la existencia o no de un dios, el alma y, en general, un fin espiritual para el hombre o como demonios queramos llamar a eso. Ahora, ponerse estupendo, en plan, mira qué listo soy porque ya me contarás cómo concuerda el neanderthal con tu fe es simplemente poner en cuestión que la gente profese tal o cual religión, aunque se sostenga otra cosa.

Por cierto, y ya para terminar, los grititos sobre la relativización y justificación (a cuenta de Servet y Galileo), y el ejemplo del nazismo, son especialmente demostrativos de esto a lo que me refiero. Es obvio que a la Iglesia (que nunca se equivoca, como saben) le interesa dar una versión meliflua de sus “accidentes” históricos. Sin embargo, ¿qué hay de malo en analizar y justificar razonadamente el comportamiento de la Iglesia en ese caso? Lo digo porque a Servet se le condenó como hereje por sus opiniones religiosas y la polémica entre Galileo y el cardenal Belarmino (que no era un patán desorejado) se produjo en un terreno especulativo de alto nivel que puede ser estudiado. Analizar por qué ocurre algo en un contexto histórico determinado es relativizar, sí; pero es la relativización intelectualmente exigible. Es la que nos explica por qué Aristóteles creía que los griegos y los bárbaros no eran iguales o por qué Jefferson tenía esclavos. Es la que explica por qué prácticamente todos los grandes pensadores antes de Stuart Mill eran machistas o por qué es raro encontrar un europeo del XIX (incluyendo las grandes figuras de la ciencia que tanto molan al personal) que no sea racista.

Sí, son graciosos.

Otra de Urreiztieta

No conozco el asunto del ático de Ignacio González lo suficiente como para hablar de él. Sin embargo, al leer unas noticias de El Mundo me he encontrado con algunas afirmaciones verdaderamente pasmosas y se las quiero mostrar.

De este artículo, la asombrosa capacidad telepática de un encargado de mantenimiento:

“Puestos en contacto con el responsable de Mantenimiento, Sr. David Jiménez” -señala uno de estos informes, que da cuenta de gestiones realizadas en agosto de 2011-, “éste de forma espontánea manifestó que el ático del bloque 11 pertenece al -entonces- vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Sr. Ignacio González”. “Ante la pregunta de que si estaba de alquiler, respondió: ‘Eso dice él, pero el piso es suyo'”, agrega la nota. “Al preguntarle por qué estaba tan seguro, dijo que no podía demostrarlo pero que se sabía por la forma de comportarse tanto él como su mujer”.

Ya veis. El piso es suyo, por cómo se comporta.

Y de este artículo, me asombra esto otro:

El presidente de la Comunidad de Madrid solicitó en marzo de 2013 al Juzgado de Instrucción número 47 de Madrid la apertura de un procedimiento penal contra los policías que investigaron su ático. Eligió para ello este juzgado ya que está dirigido por Adolfo Carretero, hermano del director general de Justicia en la Comunidad de Madrid, Agustín Carretero.

¿Eligió? Veamos: cuando se presenta una denuncia o querella no se dirigen a un juzgado concreto, sino que se turnan conforme a unas normas que son previas y conocidas. Salvo que se trate de una ampliación de unas diligencias o sumario abierto previamente con el que tenga alguna relación de conexidad (como parece que es el caso, y así se avaló según he leído en un medio por la Audiencia de Madrid). Al parecer en el el juzgado 47 se estarían tramitando diligencias por el seguimiento que se hizo a Ignacio González en Colombia y se denuncia que la investigación sobre el ático -sin mandato judicial- formaría parte de una misma trama. Si se trata de esto, González no ha “elegido”.

Por cierto, el artículo no tiene desperdicio: dice que la denuncia de González se “vuelve en su contra” porque entre los documentos aparece un “informe policial” que dice lo que sea sobre quién pidió una reunión.

Sin embargo, qué valor le damos a un testimonio documentado que hacen unos policías. ¿En serio se pretende que eso desmonte nada, como si fuera una prueba pericial o un documento con un contenido inatacable?

Ya sabéis. Otra de Urreiztieta.

Hacerse

Cuánto me ha gustado esto de Antonio Villarreal.

Y me habría gustado aunque no me hubiera pasado algo parecido.

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Lo más divertido de las quejas de Tsipras sobre España y Portugal es que, incluso aunque fueran ciertas, no demostrarían más que la enorme jeta del sujeto. Al fin y al cabo ¿no demostraría esto que Tsipras es el que promete cosas para las que necesitaría, entre otros, el sí de los gobiernos de España y Portugal, algo con lo que no podía contar?

Opiniones desechables

¿Es ignorancia? ¡No! ¡Es Bizancio!:

“… las encuestas electorales, con sus sutilísimos, casi bizantinos, matices entre intención de voto directo y voto estimado, promedios y proyecciones, …”

 

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Estos días en los que Rajoy presume de una de las pocas cosas de las que puede presumir, que gracias a él España no fue rescatada, se puede leer en muchos sitios explicaciones detalladísimas de la, según la mayoría de los escribidores, mentira de Rajoy. Aquí tienen un ejemplo.

Naturalmente, no es una hipótesis que Rajoy pueda mentir en un momento dado. No lo es porque sabemos que ha mentido y sobre cuestiones importantes. Podría también mentir en esto. También es cierto que no hay tuno admisible ni político sincero (o si los hay son ejemplares escasísimos). Los políticos viven de vender su producto, en el mejor de los casos con el dolus bonus que presumimos en el publicista y, en el peor, con los ardides del auténtico estafador.

Yo, personalmente, creo que no miente en esto, porque cuando hablamos de rescate no hablamos de rescate, sino que hablamos DEL rescate. Del rescate que tantos anticiparon y que tantos desearon (algunos porque pensarían que sería bueno y otros porque eso sería la prueba definitiva de que Rajoy es, como se decía en 2012, el peor gobernante de la historia de España -incluyendo a Carlos II el hechizado, a Fernando VII y Francisco Franco, por ejemplo); del rescate a la griega, o a la irlandesa o a la portuguesa. Yo lo recuerdo así y diré por qué: durante el verano de 2012, cuando la pasta para los bancos ya había sido acordada por la Unión Europea, se seguía hablando del rescate que venía, no del que ya había tenido lugar.

En cualquier caso, y al margen de las medallas que quiera o pueda ponerse Rajoy, que me dan bastante igual, lo que más me desagrada de esto es el indulto civil y profesional. Me explicaré. En esos tremendos días del verano y de los meses posteriores al verano de 2012, muchos opinantes profesionales se dedicaron a predecir las plagas de Egipto. Se dedicaron a asegurar que ya nos habían impuesto el rescate (EL rescate) y que tenían información de que era así y que a Rajoy solo le quedaba anunciarlo. Lo hicieron a la vez que se regodeaban en la desgracia de tener el peor ministro de economía de la zona euro (porque así lo decía una mierda de encuesta de un periódico británico) y a la vez que anunciaban años terribles en los que España se encontraría con un paro que (según el agorero de turno) iría del 28 al 30%.

Esos mismos tipos se han indultado. Más aún, se indultan cotidianamente. Es evidente que ellos no son responsables de la situación del país, porque no gobiernan, pero ¿tampoco son responsables de sus opiniones, de sus vaticinios? No recuerdo que ninguno de esos guruses (y es fácil encontrarlos tuiteando en 2012 sus predicciones y afirmaciones) haya simplemente dicho: en 2012 metí la pata hasta el fondo; intentaré no ser tan alegre con mis opiniones en el futuro.

Qué va. Ahí siguen. Constantemente adaptan sus comentarios a los últimos datos (o rumores o simples invenciones hodiernas), conforme a sus agendas personales, normalmente bien alejadas de cualquier pretensión de objetividad, y se olvidan de los que emitieron no ya años o meses atrás, sino días atrás. Y lo hacen sin preocuparse de algo que cualquiera debería considerar: ¿por qué seguir leyendo lo que piensa, opina o predice alguien que no se cansa de equivocarse y que ni siquiera lo admite y se esfuerza en evitar nuevos errores?

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No escuché gran cosa del debate del estado de la nación, pero -ah, cruel fortuna- tuve la desgracia de escuchar de pasada una réplica de un diputado de Amaiur llamado Cuadra. El buen hombre dijo esto:

AA Cuadra

Dejemos de lado la vomitiva retórica del tipo y su supuesta asunción de dolores y sufrimientos. Es la usual basura. Lo que me llamó la atención es el aviso: “para que de cara al futuro nada de esto se vuelva a repetir”. Ya ven, a lo mejor, si “ustedes” (quiénes somos esos ustedes es bastante obvio) no asumen “responsabilidades”, a lo mejor en el futuro “ellos” tienen que volver a extorsionar, amenazar, secuestrar y asesinar.

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