¡Urgente! Se descubre que España tiene un código penal

 

Estoy leyendo algunas opiniones sorprendentes sobre el caso del hombre que ayudó a su mujer a suicidarse.

Su conducta está tipificada en el Código penal:

Artículo 143.

1. El que induzca al suicidio de otro será castigado con la pena de prisión de cuatro a ocho años.

2. Se impondrá la pena de prisión de dos a cinco años al que coopere con actos necesarios al suicidio de una persona.

3. Será castigado con la pena de prisión de seis a diez años si la cooperación llegara hasta el punto de ejecutar la muerte.

4. El que causare o cooperare activamente con actos necesarios y directos a la muerte de otro, por la petición expresa, seria e inequívoca de éste, en el caso de que la víctima sufriera una enfermedad grave que conduciría necesariamente a su muerte, o que produjera graves padecimientos permanentes y difíciles de soportar, será castigado con la pena inferior en uno o dos grados a las señaladas en los números 2 y 3 de este artículo.

No solo lo está, sino que expresamente, tal y como pueden ver,  se aprobó un subtipo atenuado en aquellos supuestos en los que exista enfermedad grave que va a conducir a la víctima a la muerte o una enfermedad que produce padecimientos permanentes y difíciles de soportar. Vean que, además, se incluye tanto la cooperación al suicidio como lo que debería calificarse como auténtico homicidio («el que causare»).

Es decir, el caso que aparentemente nos ocupa está regulado así desde hace veinticuatro años.

De hecho, el texto finalmente aprobado es casi exactamente el propuesto originalmente en el proyecto de ley (solo se cambió la expresión «hubiera conducido» por «conduciría»). Ninguna enmienda fue admitida. Las había, digamos, de dos tipos:

a) Las de IU y ERC, que o despenalizaban el supuesto (incluyendo, en el primer caso, un 143 bis que expresamente declaraba la exención de pena —es decir una cusa de justificación—, mientras que el segundo grupo, en enmienda de Rahola, técnicamente más razonable, remitía a una ley especial qué supuestos de suicidio asistido serían admisibles y con qué requisitos).

b) Las de PP y Coalición canaria, que intentaban limitar el subtipo aplicándolo el primero como sujeto activo solo a médicos y estableciendo como requisitos tanto la naturaleza terminal de la enfermedad como los padecimientos que deberían ser «insoportables» y, además, admitiendo solo la rebaja en un grado de la pena, mientras que en el caso de Cc también se pretendía aplicarlo solo a médicos, exigiendo presencia de un testigo y, además, que los requisitos fueran cumulativos (enfermedad mortal más padecimiento).

Es, por tanto, incomprensible la sorpresa de muchas personas por el hecho de que se abra un procedimiento penal. De hecho, salvo que se acredite alguna circunstancia eximente, lo más probable es que este hombre, que además ha actuado abiertamente y ha dado publicidad a su conducta, sea condenado a una pena de entre un año y medio y tres años de prisión.

Sobre la posibilidad de un indulto, resultaría paradójico que el mismo se base en que este hombre ayudó a su mujer a suicidarse tras una enfermedad incurable, de muchos años, que le causaba padecimientos. Y que haya hecho esto por razones humanitarias. Digo que sería paradójico porque esa precisamente es la razón por la que su conducta encaja en subtipo atenuado (es decir, esa es la razón por la que se castigan con penas menos severas).

O la conducta tiene que seguir siendo delictiva (y, en tal caso, es difícil comprender por qué se ha de indultar a este ciudadano) o se ha de despenalizar. En este último caso, y por razón de la más elemental seguridad jurídica, la despenalización debería efectuarse mediante la aprobación simultánea de una ley que estableciese el procedimiento de auxilio al suicidio de determinadas personas. Más que nada, para controlar este tipo de situaciones y evitar que se produjesen casos límite dudosos en ámbitos privados.

La otra cuestión que leo y que me sorprende es la relativa a la competencia de los Juzgados de Violencia sobre la Mujer. Como si esto fuese raro o siniestro.

Veamos, una vez aceptada la cuestión de la existencia de este tipo de juzgados (algo discutible en términos generales) es perfectamente lógico que una conducta que se incluye dentro del título relativo al homicidio y sus formas (y el legislador decidió incluir aquí el suicidio, en sus formas de inducción y cooperación, algo razonable, ya que el que induce y/o coopera al suicidio lo hace con la vida de otro) si víctima y autor son cónyuges (o han mantenido una relación de afectividad, etc.) sea instruida por el Juzgado de Violencia.

El Juzgado de Violencia no juzga. Es un juzgado de instrucción especializado. De hecho, el juez puede sobreseer y archivar. Por cierto, una de las funciones del juzgado es investigar si se trata de una cooperación al suicidio, porque podría resultar que no. Que sea un asesinato.

Más aún, en este caso concreto, ni siquiera existe la asimetría penal que sí se da en otros supuestos de violencia doméstica (algo, ya lo saben, que me parece inadmisible). Así que, ¿qué más da que el juzgado competente para instruir sea este? ¿O es que el nombre del juzgado, su etiqueta, ya implica algún tipo de tacha?

Es agotador que estemos indignados todo el día por todo tipo de cuestiones, la mayoría de ellas absolutamente intrascendentes.

 

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Creer o no creer, he ahí el problema

 

Ayer, un músico mexicano se suicidó y publicó en twitter una nota en la que explicaba sus motivos:

Esto ha generado discusión y acusaciones recíprocas entre los que apoyan este tipo de denuncias —aparentemente, el propio suicida es uno de ellos— y los que los acusan de caza de brujas.

Lo paradójico es que el suicidio no añade nada. En realidad, es perfectamente deletéreo y nos sitúa en el mismo marco mental del #MeToo. Por lo visto, hay quien piensa que tenemos que creer al músico. Por el hecho de cometer algo tan aparentemente inequívoco. Como piensan otros que tenemos que creer a la denunciante, anónima o con nombre, que se atreve a denunciar hechos horribles señalando a alguien.

Ahí está la enfermedad. En un mundo civilizado no se deben producir consecuencias cuando hay una denuncia sin pruebas. Por eso es tan difícil que exista y llevamos siglos construyéndolo. Porque la denuncia puede ser también una forma de hacer el mal. Tan espantosa como el más espantoso de los actos. Puede convertirte en un muerto en vida, en un fantasma civil. La única consecuencia civilizada de una denuncia debería ser la prevista en la ley, tras la declaración legal de certidumbre —que puede ser errónea; el mundo es imperfecto—.

El músico se suicida y muchos dicen «yo sí te creo». Sin embargo, el suicidio no prueba nada sobre la acusación. No prueba que fuera cierta. No prueba que fuera falsa. Ni siquiera prueba que sea la causa, por más que el suicida lo ponga por escrito. Sí, los suicidas a veces mienten. Los suicidas, a veces, se mienten a sí mismos.

Lo que queda es el ruido. La discusión religiosa. Banderías echándose a la cara sus fes respectivas. Vociferantes.

 

Carcasas vacías

 

Dice Carmen Calvo:

«Es que, antes lo estaba diciendo, la Constitución española en el artículo 14 solo dice que está prohibida la discriminación por sexo pero nuestra Constitución no tiene planteado todavía el principio fundamental de la igualdad entre hombres y mujeres como la tienen otras Constituciones europeas»

No, el artículo 14 de la Constitución Española dice algo más. Dice «Los españoles son iguales ante la ley«.

No hay ninguna manera de interpretar esa frase que no suponga que los hombres y las mujeres son iguales ante la ley. Ninguna.

El artículo continúa diciendo:

«… sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social».

La coletilla final es la cláusula de cierre. Lo anterior son los ejemplos concretos que se decidió considerar. Es decir que, para la Constitución española:

a) Los nacidos dentro del matrimonio y los nacidos fuera son iguales.

b) Los blancos, los negros, los asiáticos, los gitanos, lo [incluya su raza favorita] son iguales.

c) Los hombres y las mujeres son iguales.

d) Los ateos y los católicos y los musulmanes son iguales.

e) Los comunistas y los liberales son iguales.

Además, hay que tener en cuenta que (art. 9.2):

«Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social

Lo demás es retórica. Énfasis. Sí, en otras constituciones se dice de otra manera. ¿Y qué?

Vivimos una época en la que muchas guerras ideológicas y culturales ya no tienen sustancia. Son pura carcasa vacía. Guerra por la presencia utilizando polémicas imbéciles. O peor, en la que se pelea por imponer por la puerta de atrás la división social en grupos, en lobbies, a menudo inventados, para atribuirles derechos, intereses y padecimientos impostados, supuestas injusticias y estabular a la gente metiéndola en su cajita correspondiente conforme a su sexo, a su raza, a su condición social, a la lengua que usa o a la penúltima gilipollez que te permita identificar una tribu en la que puedas sentirte como en casa y con razón. Que permita a esta generación ociosa jugar a las naciones y a la atribución de maldad.

En realidad, esos movimientos no buscan la igualdad de los individuos, sino la aplicación de ingenierías. No quieren categorías que nos incluyan a todos. Palabras como ciudadano o ser humano o ser libre les producen alergias. Porque nos incluyen a todos y nos permiten identificar la injusticia concreta. Y ellos no quieren resolver injusticias concretas. Eso es muy aburrido. Es mucho más divertido formar parte de los elegidos.

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Hay algo pasmoso en esto:

AOC afirma que la 22ª enmienda se aprobó para evitar que Roosevelt fuera reelegido. Pero la enmienda no se presentó en el Congreso hasta 1947, es decir, dos años después del fallecimiento de Roosevelt

Claro, el asunto de los mandatos surgió en las anteriores elecciones; en particular, en la última reelección de Roosevelt, Dewey, el rival republicano alertó sobre el peligro de un mandato presidencial de 16 años (que no se completaron por la muerte de aquel). Pero era un argumento de campaña. Un argumento para que no se eligiera por cuarta vez al presidente demócrata. Un argumento que no le sirvió a Dewey para evitar la derrota.

Lo acojonante es que, cuando los congresistas republicanos, que en su campaña de 1946 (en muchos casos) habían prometido iniciar esta reforma plantean la iniciativa expresamente incluyeron una salvedad: que la enmienda no podía afectar al presidente en el cargo, que era demócrata:

Section 1. No person shall be elected to the office of the President more than twice, and no person who has held the office of President, or acted as President, for more than two years of a term to which some other person was elected President shall be elected to the office of the President more than once. But this Article shall not apply to any person holding the office of President when this Article was proposed by the Congress, and shall not prevent any person who may be holding the office of President, or acting as President, during the term within which this Article becomes operative from holding the office of President or acting as President during the remainder of such term.

Es decir, que esta enmienda no solo no podía tratar de evitar la reelección de Roosevelt, ya fallecido, sino que tampoco se habría aplicado a Truman, su sucesor. O al propio Roosevelt, de haber estado vivo.

Eso sí, aunque los datos no solo no confirman lo que dice Ocasio-Cortez, sino que la hacen quedar como una ignorante o una trolera, seguro que moralmente tiene razón.

Y además, el rojo de sus labios es poderosísimo.

Lastra es portavoz del PSOE

 

Adriana Lastra, portavoz del PSOE ha escrito un tuit que ha dado lugar a polémica y a una acusación de mentirosa.

Pero lo mejor es que vean la secuencia completa, porque tiene mucha gracia. Todo viene de una entrevista a Albert Rivera:

1.- Primero veamos qué dice Rivera. Por favor escúchenlo completo. Es obvio que Rivera cuando menciona que la gestación es «sin dinero de por medio» se está refiriendo precisamente al planteamiento inicial de Julia Otero: vientres de alquiler. Es decir, a que una mujer cobre una remuneración COMO PRECIO por gestar y dar a luz. Todos sabemos qué es eso. Yo, en mis presupuestos, explico que mis servicios como abogado valen XXX € y que, además y al margen, el cliente me pagará los gastos de hotel o de restaurantes o de transporte, pero no porque yo gane dinero con esto, sino para no perderlo. No sigo, que dar más explicaciones es como llamarle a usted, querido lector, idiota.

2.- Más tarde, esta tuitera —a la que no conozco— publica este tuit:

Es un tuit o imbécil o malintencionado. Pero que demuestra que ha escuchado la entrevista, porque esa expresión («dinero de por medio») surge en la entrevista. Por cierto, no la usa Rivera inicialmente, sino que se incluye en la pregunta de una periodista y es evidente que se refiere a la existencia de una remuneración. La tuitera, o sabe esto y manipula, o cae en el imbécil vicio del literalismo y salta: ¡que sí, que sí, que hay dinero y Rivera miente!

Lo curioso es que, al citar la proposición de ley, remarca en amarillo y borra alguna parte interesante de la propuesta de Cs.

Sí, no se ve eso de cubrir los gastos «estrictamente derivados de las molestias físicas, los de desplazamiento« y otras partes. Pero, vamos, que leyendo el resto, cualquier persona alfabetizada sabe de qué se trata, ya que se lee en el propio título que es de naturaleza altruista, que la compensación es resarcitoria (es decir, que resarce gastos, por lo que NO HAY BENEFICIO) y que hay que aprobar un reglamento que asegure que esto no sea un coladero que desvirtúe la naturaleza altruista de la gestación subrogada.

Vean también el detalle de que la tuitera menciona que «plantean una compensación económica», pero sin poner comillas, ya que no cita a Rivera. ESo es obra de ella.

3.- La portavoz Lastra retuitea a la tuitera, pero hace algo más, escribe su propio tuit, y ya no queda claro si ha escuchado a Rivera, porque dice que Rivera miente al negar que exista una «compensación económica»:

Sin embargo, Rivera no ha negado eso. En absoluto. Ojo, y dice QUE ES LO PEOR QUE HA DICHO. Algo que no ha dicho es lo peor que ha dicho. Así que, o Lastra miente y manipula o Lastra hace la del teléfono escacharrado y toma como literal lo que en el tuit anterior no es literal. Pueden escoger si es una irresponsable, si es una manipuladora o si es ambas cosas.

Más aún, Lastra conoce perfectamente el proyecto de ley. Perdón —qué tonto—, debería conocerlo, que uno ya no sabe lo que nuestros políticos saben. Sobre todo algunos.

Algo más, la captura con trozos ilegibles por la marca amarilla no es de Lastra, es de la tuitera.

4.- Y el final es que un montón de gente se lanza al cuello de la portavoz. Sobre todo gente de Cs o cercana a Cs. Y la acusa de poner las tachaduras en esos lugares aposta.

Que conste que se lo merece. Pero lo verdaderamente gracioso es que es posible que se trate de simple negligencia, por lo que he dicho: cualquier persona con dos dedos de frente y que sepa leer en español, leyendo lo que no está tachado, sabe que no se propone que se pague una renta por el alquiler de un vientre. Que es lo que se hace CUANDO SE ALQUILA ALGO, obtener un beneficio. Que se pretende compensar una labor altruista.

O, para que se comprenda, en Canadá, pagar un vientre de alquiler te puede llevar a la cárcel 10 años, pero se admite la gestación subrogada y el pago de lo siguiente:

  • travel expenditures, including for transportation, parking, meals and accommodation
  • expenditures for the care of dependents
  • counselling services
  • legal services
  • drug costs, as defined in Section 2 of the Food and Drugs Act
  • expenditures for products or services that are provided to assess, monitor and provide healthcare to a woman during her pregnancy, delivery or the post-partum period
  • maternity clothes
  • costs related to the delivery
  • costs for health, disability or life insurance coverage
  • costs for obtaining or confirming medical or other records

Esto es lo más divertido: una vez más Lastra actúa y uno no sabe con qué versión quedarse. Yo creo que no tiene escrúpulos, que es manipuladora, que tiene la estructura de un cubo de playa y que no comprende un porcentaje elevadísimo de las cosas sobre las que habla. El cóctel es tremendo y es una apuesta arriesgadísima optar por una u otra versión de la génesis de los hechos.

 

Ojalá sea solo un timo más

 

El PSOE, en su programa electoral para estas elecciones, incluye este disparate:

Dejaré de lado eso de que la supresión del delito de abuso sexual —algo que, además, es mentira con seguridad, solo van a cambiar el nombre: las conductas no se «suprimen» como delito— no transmite «adecuadamente» el carácter coactivo de los delitos contra la libertad sexual —cuando el abuso precisamente es un delito CONTRA LA LIBERTAD sexual—; por lo visto hay que hacer un código penal con dibujitos, marionetas, vídeos o alguna putamierda de hashtag.

Voy a centrarme en eso de que el consentimiento en cualquier relación sexual deba ser «explícito» y que «si una mujer no dice que sí, todo lo demás es no».

Hay dos maneras de entender esto:

La primera: cuando usan la palabra «dice» y hablan de consentimiento explícito se refieren a cualquier forma de expresión. Puede ser hablada, escrita, por lengua de signos, por gestos o por comportamientos inequívocos. Por ejemplo, ella no verbaliza nada, ni escribe sí en una libreta o en un correo electrónico, pero a la pregunta de él acerca de si le apetece mantener una relación de índole sexual, sin decir ni mu, le baja la bragueta a él y le hace una felación. Vamos, que explícito incluye también implícito. Es implícito porque la conducta que ella realiza incluye el consentimiento, sin expresarlo. Pues bien, si se refieren a esto, NO HAY QUE CAMBIAR NADA. La ley actual ya habla de ausencia de consentimiento (que se presume inexistente en niños o en una persona inconsciente) o de un consentimiento viciado en los casos de abusos. Ya está. Por tanto, lo que se promete es una trola para que las mujeres crean que cambia algo.

La segunda: que es la que más se ajusta a la literalidad de lo que afirman, que solo se considerará que una mujer dice sí cuando diga sí. Y si no dice que sí, TODO LO DEMÁS ES NO y no hay consentimiento. En este caso, en el ejemplo que he expuesto, él habría cometido un delito.

Analicemos esta segunda opción. En primer lugar, resulta contrario a una serie de principios básicos en materia penal. Por ejemplo, al de que debe buscarse la verdad material. Es decir, debe procurarse saber si ella consintió; no saber si consintió explícitamente. Lo segundo, que la norma penal solo debe castigar conductas que afecten a un bien jurídico. En el caso de los delitos contra la libertad sexual, EL BIEN JURÍDICO PROTEGIDO ES PRECISAMENTE LA LIBERTAD SEXUAL. Solo una conducta que afecte a la libertad de las mujeres —hablo y seguiré hablando de mujeres porque, aunque parezca acojonante, el programa habla SOLO de mujeres— debe ser delictiva. En tercer lugar, que las presunciones, en general, y más aún si son iuris et de iure, en materia penal, son un recurso incivilizado salvo en circunstancias extraordinarias y muy justificadas (como lo es presumir que un bebé de dos años no puede prestar un consentimiento válido para una actividad sexual, por ejemplo). Por tanto, presumir, sin posibilidad de prueba en contrario, que un consentimiento para mantener relaciones sexuales no existió por no ser explícito en esos términos atenta contra esa regla básica.

Y esto sin tener en cuenta otras cuestiones como el error de hecho o el que las agresiones sexuales solo son delitos si son dolosas (es decir, voluntarias). En la segunda versión, el dolo exigible implicaría que un hombre comete un delito al admitir mantener relaciones sexuales con una mujer incluso estando seguro de que ella quiere (por ejemplo, deduciéndolo de su comportamiento) e incluso aunque estuviese conforme con esa apreciación cualquier tercero objetivo en abstracto, por la circunstancia de que ella no lo hubiese dicho explícitamente, y por el hecho de saber esto y aun así seguir adelante.

Es decir, en vez de atender a la realidad tal y como la percibiría cualquier observador objetivo, atenderíamos a la voluntad de la víctima (no antes, en el momento de la relación sexual —en el que es indiscutible que solo importa su libertad—, sino después, a la hora de que se decida si es o no delictiva); es decir, podría decidir si algo es o no delito en su esfera interna y con independencia de sus actos. Esto abriría la puerta a que algo no fuese delito en el momento de los hechos (ella consiente en su fuero interno y lo sabe), pero que pasase a serlo cuando denuncia (al no existir un consentimiento explícito y hacerlo valer).

Incluso se podría dar el supuesto de que ella denunciase y que, más tarde, reconociera haber consentido (solo implícitamente) y, por tanto, haber actuado libremente. Este reconocimiento carecería de valor alguno, ya que se trata de delitos semipúblicos, no disponibles por la víctima, una vez denuncia. Y él debería ser condenado.

En realidad, esta reforma anunciada es tan descabellada (en su versión b) que solo puede interpretarse en un sentido más prosaico, pero igual de grave. Dirán que estoy ridiculizando y que por supuesto que cualquier consentimiento claro que resulte de la conducta de una mujer es válido y que eso es lo que significa explícito y que el ejemplo que pongo es una caricatura. Añadirán que el problema lo tenemos con situaciones dudosas en las que él puede haber creído que sí, pero en las que ella dice que no existió consentimiento. Y que, en estos casos, lo que hay es que partir de que no existió el consentimiento. Véase, de entrada, que esto no es lo que se anuncia, sino otra cosa.

Lo malo es que el problema sigue siendo peliagudo porque existe un principio civilizado básico en derecho penal que es el de presunción de inocencia. Se presume la inocencia y el que acusa ha de probar. Esto no implica que se presuma el consentimiento, sino que no se presume el delito. Es decir, implica que quien acusa a otro de haber realizado una conducta (sexo sin consentimiento) ha de probar que el sexo existió y ha de probar de alguna forma admitida en derecho que no fue consentido. Y esto segundo es preciso porque LAS PERSONAS MANTIENE RELACIONES SEXUALES CONSENTIDAS CONSTANTEMENTE. Es decir, el asunto se convierte en un problema no de fijación de la conducta penada, sino en un problema de prueba. En el viejo problema de prueba. De hecho, y aunque a veces se diga que no, la prueba testifical de la víctima, por sí sola, puede ser —y es, a veces— prueba de cargo suficiente en nuestro derecho para condenar (en una práctica que personalmente me preocupa mucho como jurista).

¿Qué es lo que hay aquí, por tanto? O un timo o la cuadratura del círculo o una renuncia a uno de los principios más sagrados de la civilización: la inversión de la carga de la prueba sobre uno de los elementos centrales del delito, la ausencia de consentimiento. Se busca un comodín, un yo sí te creo, una carta de «salga usted de la cárcel»: si ella afirma «hubo consentimiento», aunque no fuese explícito, no hay problema; si ella dice «no hubo consentimiento», se invierte la carga de la prueba y es él quien ha de demostrar que hubo un sí explícito porque cualquier otra cosa es un no, aunque esa otra cosa equivalga a un consentimiento PARA CUALQUIER TERCERO OBJETIVO.

Esta es la deriva.

Lo gracioso es que los del PSOE acusan a Vox de ser un peligro público —con razón—, cuando ellos también lo son cuando promueven cosas así.

 

 

¡Y si hace un pedido ahora mismo, le damos un segundo programa económico gratis y un cd con los grandes éxitos de Manolo Escobar!

 

En 2015 cogí el programa de Podemos y, de una forma muy grosera, intenté calificar sus propuestas desde el punto de vista de incremento del gasto. Sobre todo porque se cuidaban de cuantificar el coste de sus medidas.

Claro está: como no iban a gobernar y tenían que demostrar que ellos sí representaban de verdad a la sufrida gente frente a los malvados mercados, a la troika, al Ibex y al SIM, prometieron como si no hubiera un mañana. O como hacía cierta persona que conocí, que siempre explicaba a sus hijos los regalos que iban a recibir si le tocaba la lotería.

Los políticos por definición siempre sueltan trolas y se callan o minimizan la parte fea de sus programas (que no es cosa de asustar). Pero hay grados. Los políticos populistas no se caracterizan por soltar algunas trolas, sino porque todo lo que dicen es una trola que nunca se llevará a la práctica porque será sustituido por otra trola nueva que, además, culpabilice de las trolas previas a los demás. La trola no es, para ellos, un problema del sistema que han de sobrellevar, poniéndose más o menos amarillos, sino su manera de hacer política. Por eso son tan excelentes en ese mundo. Mentir no solo les da igual, sino que solo saben mentir, manipular y prometer lo que sea necesario para seguir en la bicicleta.

Pronto podremos hacer el mismo ejercicio con el programa económico de Vox. De momento, tenemos este disparate:

Lo más divertido es lo de la reducción «drástica» del gasto público (algo imprescindible considerando la salvaje pérdida de ingresos que supondrían esas rebajas de impuestos) que, según ese avance, se lograría recentralizando (como si la recentralización por sí sola pudiera suponer una rebaja de entidad en el gasto) y cerrando las televisiones.

Salvo, claro está, que «quitar competencias» incluya tener menos prestaciones sanitarias, peores juzgados (de los que ya tenemos, que son muy deficientes) y que nuestro sistema educativo empeore aún más, detrayendo recursos. Porque si se pretende mantener el mismo nivel de prestaciones, la recentralización solo supondría una reducción del gasto (y no sería muy significativo) con una gestión más eficiente, ya que la administración central tendría que hacer lo que ahora hace la autonómica (por cierto, tras una reforma constitucional y estatutaria).

En cuanto a las televisiones, las autonómicas cuestan unos mil millones de euros al año. En cuanto a RTVE, nos cuesta 343 millones anuales.

Para hacernos una idea: los ingresos tributarios estatales ascendieron a 193.000 millones de euros en 2017. Por IRPF se recaudaron 77.038 millones de euros. Por Impuesto de Sociedades 23.143 millones de euros.

Todo esto sin considerar cuestiones como el déficit público (y su aumento si se rebajan los ingresos) y la necesidad de ir aminorando la deuda pública (en el 100% del PIB).

Ahora, consideren el impacto de la medida estrella (es estrella porque es la única que mencionan) de ahorro, el cierre de las televisiones, por importe de 1.400 millones de euros (a lo bruto, que el cierre tendría un coste enorme) en comparación con las consecuencias de medidas fiscales como las propuestas.

Nah. Mejor no lo hagan. Total, para qué. Si ya sabemos que es una trola.

Teresa Giménez Barbat y Beatriz Becerra

 

De los que fueron eurodiputados en las listas de UPyD, hay tres personas que creo que merecen tener la oportunidad volver a ser elegidas y representarnos. Una de ellas, Maite Pagazaurtundúa, por lo que parece, va a formar parte de las listas de Ciudadanos, según leí hace poco, así que no diré nada de ella.

Las otras dos personas son Teresa Giménez Barbat y Beatriz Becerra. No tengo ni idea de si existe alguna negociación u oferta por algún partido —ni sé si ellas quieren, la verdad—, pero como tampoco creo hacer daño dando mi opinión, y como creo que esto mismo lo pensará bastante gente que ha ido conociendo el trabajo de estas dos eurodiputadas a través de twitter, de sus artículos y de las noticias de prensa, pues lo suelto, por si ayuda. Sobre todo porque he leído sobre el ofrecimiento de puestos en las listas como recompensa a algunos dinosaurios que supongo que pretenderán ir al Parlamento Europeo a dormitar y generar trienios.

Y no se trata de que coincida en todas sus posiciones políticas —que no— ni una cuestión de amistad. A Beatriz Becerra no la conozco personalmente; a Teresa sí la conozco, y mantuve diferencias sonoras con ella allá por el pleistoceno, en los orígenes de Ciudadanos. Simplemente sucede que son personas válidas, con ideas decentes, amigas de las sociedades abiertas, del imperio de la razón crítica, tolerantes con los que quieren una sociedad tolerante, e intolerantes con los fanáticos y los tiranos. Y, además, se han tomado su trabajo en serio y han representado muy dignamente a España en un lugar no solo cada vez más importante, sino en el que es probable que aumente la población de cavernícolas y tarados provenientes de todos los países europeos. Como hacen falta personas que defiendan a la civilización frente a las ventosidades del populismo, tendremos que darnos un premio buscando a ciudadanos adecuados para una tarea tan ingrata.

En fin, que no estaría bien que nos desprendiéramos de personas valiosas para colocar a algún proboscídeo con problemas de próstata. Por no jugar con las cosas de comer, digo.

 

Borrell enfurecido

 

Es verdaderamente sorprendente el mosqueo de nuestro ministro de exteriores en una entrevista concedida a una televisión alemana. No sé si el entrevistador es así siempre; de serlo, el error sería aún más grave. Quicir, a una entrevista con un entrevistador así, o no vas, o la preparas para desenmascarar lo que dice.

Sin embargo, el resultado es que se ve a una persona desencajada, faltona, que insulta al entrevistador, que pregunta ¿de dónde sale usted? o que lo califica como chiste. Es decir, el presentador suelta paridas a montones —algunas gordísimas—, incluso miente en algunas afirmaciones —por cierto, con el añadido en mi opinión repugnante de los carteles que explican a los espectadores «la verdad»— y el efecto que consigue, al sacar de quicio al ministro, es que todo eso parezca verdad.

Y mira que era fácil:

1.- Sobre Forcadell: simplemente recordando que en todas las legislaciones del mundo existe la prisión preventiva, que usar el término abuela es puro populismo, que la prisión no solo es solitaria, es más cosas, pero que hablar de la soledad es una manera de dejar caer que se está aplicando alguna forma de aislamiento extremo, algo que es simplemente falso (más allá de lo que pasa con las decenas de miles de personas reclusas). Que la decisión en Alemania se hizo sin que se celebrase un juicio ni se practicase una sola prueba y que, por tanto, cómo puede pretender que los tribunales alemanes desautoricen algo que no han podido conocer, salvo que, piense, por supuesto, que un alemán es genéticamente superior a un español y puede juzgar algo sobre lo que no se ha practicado prueba. Que se está juzgando por otros delitos que no son rebelión y que llevan aparejadas graves penas de prisión.

2.- Sobre la independencia de los jueces, Borrell está mejor, sobre todo por la referencia a las condenas del TEDH a España, en comparación con otros países, pero sorprende que ignore algunas cosas y que deje pasar otras. Para empezar que no recuerde al entrevistador que todas esas organizaciones de derechos humanos denuncian prácticas que les parecen mal en todos los países. Que sí, que hay un señor en el Consejo de Europa que habla de la Ley de Seguridad Ciudadana (por cierto, es asombroso que el señor ministro no aclare que esas cifras se refieren a sanciones administrativas, no penales) y de España, pero es que hay otros tantos señores iguales que hablan de todos y cada uno de los países europeos. Y, en particular, me asombra que Borrell no sepa que esa estadística que utiliza, que sitúa a España en el puesto 23 en independencia judicial, tras Hungría, Rumanía y Portugal es una mierda como un piano. Vean, la gráfica:

Vamos, que ese dato sale de esta pregunta: ‘From what you know, how would you rate the justice system in (our country) in terms of the independence of courts and judges? Would you say it is very good, fairly good, fairly bad or very bad?’

¿Cómo cojones va esa estadística a decir nada SOBRE LA SITUACIÓN DE CADA PAÍS si el resultado es LA PERCEPCIÓN DE LOS CIUDADANOS SOBRE EL PAÍS PROPIO?

Lo curioso es que este dato falso ha sido usado por muchos secesionistas (ya sabemos lo aficionados que son a la trola). Sin embargo ¿el ministro no lo sabe?

3.- Que el entrevistador cite a Pérez Royo y Borrell no indique simplemente que este buen hombre ha perdido el oremus hace mucho, que carece de credibilidad en España, salvo entre aquellos a los que conviene su discurso y que afirmar que los siete jueces que juzgan ya tienen preparado un veredicto es insulto a España es desolador, pero que no se descojone del entrevistador cuando plantea lo de la reforma constitucional querida por el 70% de los españoles como si fuera un dato que sirviese para algo, es inexplicable. Con lo fácil que habría sido simplemente indicar que en ese 70% también están incluidos los que quieren acabar con el Estado federal y las instituciones catalanas.

No sigo. El resto no es mucho mejor. Es evidente que el entrevistador se dedica a rescatar opiniones sonoras de alguien rándom, en algunos casos las descontextualiza (lo de Gibraltar es desternillante) y las convierte en una categoría sobre la que hacer una pregunta general.

Borrell es un experto en España (o, al menos, debería serlo más que el entrevistador), pero es incapaz de demostrarlo. Y, además, un ministro de Asuntos Exteriores debería ser capaz de hacer algo tan simple como desmontar, con datos, las trolas de un fullero así. Pero hay que tener menos soberbia, más capacidad de encaje y de enfocar la mala hostia en algo que no parezca un usted no sabe con quién está hablando.

 

Esto es intolerable

 

Vaya. Ni más ni menos que una ofensa intolerable. El tipo eructa para ver si le prestamos atención y en vez de un bah, recibe su premio.

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El otro día, al escuchar el discurso del regreso de Rambo Iglesias me llamó mucho la atención que mencionara varias veces a los taxistas. Pensé: qué mal deben ir las encuestas cuando intentas asegurarte el voto de los taxistas y sus familias (que ya, que seguro que son decenas de miles, pero vamos). Eso sí que es política identitaria en el nivel más cutre.

Luego veo que PP y Vox se ponen a fichar toreros.

En esto los del PSOE han sido más sutiles: han fichado a los que llevan años explicándonos con gráficos y artículos de opinión desde la más absoluta objetividad científica por qué las políticas del PSOE son las únicas correctas —bueno, más que en las políticas, se han centrado en la estética, las consignas y las vías—. Han sido más sutiles y más exigentes: antes de abrir su casa han cobrado las cuotas de afiliación durante años.

Yo lo veo bien. Los advenedizos folclóricos para las derechas.

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41 senadores franceses han firmado una carta reclamando que cesen las violaciones de derechos humanos en la zona selvática de una alejada región del globo. Por lo visto, la iniciativa ha partido de un nativo de dicho lugar, exiliado en la patria de los derechos del hombre, que ha logrado, mediante relatos aderezados con detalles macabros e imágenes exóticas —penales infectos, torturas inimaginables, arbitrariedad, sacrificios humanos, cánticos rituales, ejecuciones sin juicio—, transmitir el horror de la persecución sistemática en lugares incivilizados. Alguno de los senadores ha contado que la experiencia de conocer de primera mano esos sucesos espantosos, tan propios del corazón de las tinieblas, ha sido tan potente que ha provocado que el desayuno no le siente bien del todo.